Quillotro

De que hablo cuando hablo de política

© Montse Pérez
20 de mayo de 2011
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La verdad, yo no se si hablo de política o estoy  politizada por el sistema y por la edad (a mi pesar). Y es que para mí la política es cuestión de edad. Yo aún sigo sin comprender, pero  ahora tengo un poco de confianza ¡¡¡¡¡Menuda época para confiar en la política!!!!

L a cuestión es que a los diecialgo me parecía muy divertido ir a todas las fiestas-botellones que se montaban. Todo alrededor de la política. No creo que más del 3% de los que allí estábamos  supieran de qué iba la historia, yo no, desde luego. Y de la gente con la que podía hablar, pues tampoco, porque solo decían estupideces como: “Pues si eres apolítica, eres de  derechas”; un comentario muy currado en una fiesta de mojitos cubanos; buenísimos por cierto.

A los veintipico seguí más o menos el mismo ritmo. Escuchaba pero no me implicaba. Yo seguía a mi rollo. No me iban mal las cosas, por lo que no tenía mucho de qué quejarme. Bueno, nunca me han ido mal, como a todos más o menos. Ya a estas edades las conversaciones van tomando un carácter político algo más serio, aunque seguro que alguien aún me diría: “tú eres de derechas cerrá”; no lo recuerdo tan bien, porque una vez que te lo dicen, las siguientes…

La cuestión es que a mi alrededor el mundo de la política se iba desarrollando de una manera progresiva hasta que explotó totalmente. Nunca creí estar más lejos de mis cercanos.  Todas/os tenían unas ideas políticas muy definidas, afiliadas a partidos y sindicatos… yo no. Seguía mirando, observando cómo se iba desarrollando todo esto, y lo cierto es que no sabía (y sigo igual) sin saber nada de política. Bueno, las nociones básicas que pude estudiar en el cole y el insti, mas lo leído en periódicos, libros, revistas, escuchado en la radio, tele. En fin todas esas cosillas…

Yo no sé si mi visión sobre este tema será la adecuada, pero durante mucho tiempo me he mantenido en mis trece y he considerado que la clase política, es decir, los políticos en sí, son de lo más rastrero. He generalizado y divagado mil y una veces, pero en los últimos años me he comido con patatas muchos de los comentarios realizados, sobre todo las generalizaciones sobre el tema en cuestión.

Como ya he dicho anteriormente, no es el momento de apoyar a estos profesionales, pero sí a unas ideas políticas que a todos/as, aunque no lo queramos, nos condicionan desde el nacimiento, pues somos seres sociales y políticos. Y eso afortunadamente o no, es así y así será. Pero bueno, la política es a los políticos, como la religión es a los curas, haz lo que te diga y no lo que yo haga.

Pero sí me he dado cuenta que hay muchos de esos/as políticas que merecen un voto de confianza. Porque  trabajan y se ganan su sueldo con el sudor de su frente. Porque les gusta lo que hacen, que no es otra cosa que luchar por nosotros, defender a capa y espada lo que nos merecemos y aquello que piensan son sus primeros objetivos cada uno de los días  que amanece. Yo nunca podría hacer eso.

Nunca podría renunciar a unas vacaciones, a estar con mis amigos, al tiempo libre, a estar en casa  tranquila, a no poder leer lo que me gusta, a perder el tiempo mirando al techo, a la música, a los conciertos, a mi intimidad, a mi imagen, a mi vida y mucho menos renunciar a dormir. Y todo por los demás, que también por uno mismo claro está; quién es así lo hace porque le gusta y le satisface y le merece la pena hacerlo. No creo que se pierda la razón. Pero todo esto es para mí un sacrificio que nunca haría y que jamás pensé que nadie haría, y menos en política.

Sin embargo, siempre hay alguien que nos demuestra que se hace política real, con ideas reales, con lucha por los demás, lucha por unos ideales, donde se prima al pueblo y no a uno mismo. Existe y nosotros /as, todos, tenemos la suerte de poder optar a ese tipo de persona política en nuestro pueblo, todo ello concentrado en Olga Manzano, que, no por ser mi prima, me ha demostrado que puedo confiar en que exista gente como ella. Trabajadora donde las haya (a veces de más), que quiere lo mejor para los que confiamos en ella, sacrificando muchísimo de su vida y estando actualmente (desde hace años, vaya, desde las pasadas elecciones) en la  boca de todos, recibiendo insultos, injurias, desprecios…, y aguantándolos.

Está claro que  cuando uno es un profesional en los temas a los que se dedica,  se nota y mucho, donde está  la gente cualificada, y donde están los demás.

Es muy fácil  detectar cuando una persona se dedica a su trabajo y quiere lo mejor para los demás y cuando, por el contrario, no se tiene ni idea y mucho menos medios, y se dedican a la destrucción de los demás.

No considero, actualmente, ninguna suerte ser alcaldesa de mi pueblo ni de ninguno, más bien todo lo contrario. Yo fui la primera en indicarle a mi prima mi idea y comentarle que  yo no me presentaría si fuera ella, y que ya que lo hacía, casi prefería no la votarla, por una sola razón; a lo que se va a tener que enfrentar en los próximos cuatro años. Su respuesta fue tajante, “¡qué dices!, ¿cómo vas a hacer eso?  Haz el favor de votarme”. Al mismo tiempo mi respuesta no se quedó  en un tono inferior, ¡qué valor tienes!

Y es que en realidad es lo que quiere, quiere seguir en su pueblo trabajando (muchisisisisismo) y dejar otra vida y otras posibilidades  que tiene a mitad de camino entre el pueblo y Granada.

Pues bueno si eso es lo que quiere, por mí, está hecho, le deseo muchísima suerte, no sólo en las elecciones, sino en lo que habrá después de ellas, cuando gane. Allí estaremos compartiendo contigo tus éxitos y más cosas ¿no?

Y de mi prima es de lo que yo hablo, cuando hablo de política. Los demás me lo tendrán que  demostrar igual que ella lo ha hecho día a día, con su presencia y ausencia.

Muchas gracias, por devolverme las ganas de saber e intervenir en este proceso democrático, Olga.

 


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