Quillotro

Flores de porcelana

© Manuel Hernández
19 de mayo de 2011
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Supongamos que el día 22 de mayo se repiten los resultados electorales. Supongamos que el PA va a seguir pactando con el PP. Supongamos que el día 4 de junio un hermano de Maripi con dos hijos muere.

Supongamos que durante dos semanas Maripi está en su casa con sus padres, tratando de consolarlos y preguntándose ¿qué?

Supongamos que tres de sus compañeros no quieren al Caballista y durante esas dos semanas, ellos solos, sin decir nada a nadie y como capitanes de Viriato, hablan con la Dirección Provincial del PA en Granada, que quiere pactar con el PSOE un puesto de alguien en la Diputación.

Supongamos, en esas dos semanas, que Dolo Hortal se reúne en una caseta de feria del Corpus con la Dirección del PA y del PSOE de Granada antes de que se reúnan los militantes del PA de Las Cuevas para decidir lo que ya se ha decidido.

Supongamos que Maripi conoce todo eso pero ve degradante ocuparse de abortar lo que solo es repugnante, muy repugnante.

Supongamos que hay quién justifica eso. Supongamos que encuentran cómo justificarlo. Supongamos que están de acuerdo con esa justificación. Existen, están en el mismo sitio, esperando al aliado de Lady Macbeth.

¿Quién del pueblo desea los mismos resultados este año? Y cuando digo los mismos, digo los mismos, desde la última línea del primer párrafo hasta aquí. ¿Quién lo firma? Están en el mismo sitio. Yo estuve en aquel sitio y no firmé. La pregunta es muy sencilla y omitiré traducirla.
 
El otro día charlé con el escritor de Las Españas Perdidas.  Le conté como las rosas pueden brillar de forma diferente aunque estén en un mismo lugar.

El día 22 de mayo es el cumpleaños de mi hermano. Dice mi madre que sus rosas tienen un brillo extraño. Mi padre no ve el color, pero habla del viento.

Los padres de otros nunca verán el brillo de sus hijos y el viento les hiede.

Manuel Hernández García. 19 de mayo de 2.011.

 


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