Quillotro

Zújar, relaciones y conflictos del último año

© J. Hortal
23 de diciembre de 2010
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Pequeño resumen: con la llegada a la alcaldía de Ramón Mancebo (PP) en 2007 se reactivaron los problemas de relación con Zújar a raiz de la escrituración del monte público. Mancebo hizo bandera de este problema (relativo y nada acuciante), y cuando no fue posible (o no se buscó adecuadamente) el consenso con las autoridades zujareñas, Mancebo tensó la relación hasta llevarla a los juzgados: el alcalde de Cuevas del Campo denunció al Ayuntamiento de Zújar por la inscripción en el registro de la propiedad del monte publico que esta dentro del término municipal de Cuevas del Campo. Se creó una "Comisión de segregación del monte público" que remedaba aquella comisión de segregación de 1977, se hicieron mítines informativos al pueblo, destacando la importancia (impostada) del conflicto, que remedaban las juntas populares de 1977... ¿soy yo, o esto parece afan de protagonismo de algún personaje? Esto fue en febrero de 2009.

Pues bien, aunque teníamos al Ayuntamiento de Zújar en los juzgados, y no ahorramos algún que otro vilipendio, este verano de 2010 firmó un convenio con el de Cuevas del Campo por el que se autorizaba a la policía municipal de Zújar a prestar servicios en nuestro pueblo dada nuestra carencia de policía local.

¿Por qué Zújar firma este convenio? Pues fácil, porque puede; Zújar incrementó su policía local a comienzos de legislatura actual a 4 municipales, y teniendo mayor población y el doble de municipales, sus gastos presupuestados por habitante en 2010 son la mitad que los nuestros, que a día de hoy y desde febrero no tenemos municipales, salvo los prestados. O unos (los que están al pie del Jabalcón) gestionan muy bien, o los otros ("los nuestros") muy mal.

Y aunque lentamente, los juzgados al final se manifiestan, y a finales de noviembre se dio el fallo del juicio entre Zújar y Cuevas del Campo por la escrituración del monte público: el juez (o la jueza, no sé) dio la razón al Ayuntamiento de Zújar indicando que para inscribir registralmente la propiedad (el monte público cueveño) hay que deslindar el citado monte, porque de otra forma se desconoce que se está inscribiendo. ¿Cómo hemos podido perder una juicio tan obvio? La sentencia no discute la titularidad del monte público sino que para la inscripción en el registro se hace imprescindible el deslinde. Es decir, el conflicto se ha planteado en los juzgados erróneamente por parte del Ayuntamiento de Cuevas del Campo y su asesoría legal. Y ¿cuánto cuesta el error? Pues no nos ha salido precisamente barato: los gastos judiciales para Cuevas del Campo de esta primera disposición, según me informan, superan los 50.000 €, y dado que se ha recurrido la sentencia, los gastos subiran un 50% más, con la posibilidad de que vuelvan a fallar en contra.

Para este viaje no se necesitaban alforjas: no hacia falta un juicio, hacía falta un acuerdo que no se ha buscado con el suficiente ahínco; ah pero, los acuerdos no lucen igual que las diatribas, y nuestro gobernantes tenían ganas de fotos. De fotos, y de esconder una gestión municipal más que cuestionable en Cuevas del Campo detrás de ese enemigo irreconciliable del otro lado del río Barbata. Cuando debemos buscar la concordia y la unión con los vecinos, imprescindibles en la búsqueda de un futuro viable para nuestros pueblos, Mancebo promovió lo contrario: la tirantez, la distancia, la polarización..., conceptos que no aportan nada positivo a Cuevas del Campo y que sí parecen aportar algo personalmente a nuestro gobernante. Si se acaba en los juzgados, asegurémonos primero que hemos agotado absolutamente todas las vías de acuerdo por la buenas.

Pero esto no es todo. Al parecer, según nos informan, la concesión de aguas de Cuevas del Campo está aún registrada a nombre de Zújar, expediente TC 04/0083: "aprovechamiento de 6,9 litros, toma del río Guadalentín del pantano de la Bolera mediante el canal del este". ¿Vamos a seguir peleándonos también por esto o lo intentamos por las buenas? Da la impresión de que tenemos más que perder.


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