Quillotro

Sueños del Sol

© Manuel Hernández
18 de noviembre de 2010
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Me encuentro escuchado la música de Alan Parsons Project o lo que es lo mismo y traducido como me ato las bambas si no hay cordones (fieltro, cateto)

Normalmente cuando un compañero se va del trabajo se trata de que los que nos quedamos realicemos un regalo de despedida. En este caso, un magnífico trabajador que para mí es más que ser una excelente persona, me ha regalado estos dos discos originales de Alan Parsons. Se ha ido a la empresa de Jesus Sánchez y Francisco Javier Vílchez. Cuando en una empresa lo mejor se va -no quiere decir que lo mejor se queda, claro-  se va hacia un nombre desconocido, que es el mismo nombre de las cosas de siempre.

Y mientras el café y escuchando la música, he recibido una invitación vía sms de la tienda de Frutos en Granada para el próximo viernes 19 de noviembre a las 19.00 horas (es a las ocho y media pero yo me voy  antes a las tabernas de al lado y así engaño a mi novia: “vaya me he confundío de hora”). Una nueva cata de vinos y tapas de la zona nuestra, en este caso vino de Benalúa. Nombrecito que gasta la bodega: Los Pagos de Almaraés…ahí lo llevas. Pues allí iré, a donde me lleva,  a contribuir con mi gaznate, que no todo va a ser soplar.

Hace un mes estuve en otra degustación de vinos, en el mismo sitio, del Cortijo del Anchurón. Como uno hace publicidad de los negocios del pueblo, menos del Ayuntamiento (que ese sí es un negocio: hay un dicho que dice “ dime qué dietas tienes y te diré que negocio tienes”, pues el negocio de la Coca Cola, drink cocacola, dicen los Clash), me fui a la tienda con unos amigos del club Rotario y con José Ramón Vilchez, al que no veo desde hace una semana, es decir, que llevo una semana sin aprender.

Además, allí me encontré con La Cotera, que no veía perfectamente (ni imperfectamente) desde que hice la comunión; a Manolo Álvarez, Serafín Martínez, Manolo Pelaez o Ramón Fernández, que ha montado un taller. Debería de hacer una inauguración, por eso de conocer dónde trabaja, no por el vino…y por estar un rato con él, claro.

Servían las hijas de Frutos, en lo que en una conquista de un paraíso se llama mostrar las escaleras (lo contrario a los carros de fuego de algún bar del pueblo al que no volveré a ir) y las variedades de vino empezaron a confundirse en el paladar y ojos pero a diferenciarse según quién te lo sirviera, a ver.

Fue agradable saludar a Hilario Aranda. Hilario ya era del PA cuando yo entré en la militancia andalucista,  luego pasó al PSA y después fue el candidato del PA-PSA en las últimas autonómicas, al que le preparé la agenda de campaña y que, obviamente, pasaron de la referida agenda citada. Hablamos largo rato pero no de política. Ignoro si sigue en la brecha: me permití el lujo de presentarle a Olga Manzano, ya Coordinadora del IAM, que acudió con Joaquín Hortal, que no se si es con u o con o.

Uno fue allí amigablemente a pasar una agradable charla y ratos y se constata que ante la ausencia de gente agresiva se lo pasa uno bien, es decir,  la ausencia de políticos del pepé. Pero terrible, terrible: Hortal y José Ramón, que conocen los espíritus de hasta las piedras, entraron en una espiral de diálogo. ¿Cómo se puede saber tanto? Es difícil expresar esto pero el caso es que tuve que quitarle a Hortal a José Ramón y recordarle que ya era de noche y que ya hacía rato que estaba helando, vaya enganchaera.

Así que con las manos llenas de queso y aceitunas y llenos de vino por dentro y fuera nos fuimos o nos echaron, porque no nos dijeron adiós. Es lo que pasa cuando uno se encuentra a su gusto, que no te echan ni con una alzada.

Pero como buen abogado voy a hacer una reposición aprovechando que  tengo difusa la antártida de hielo del pensamiento y no recuerdo que no me dijeran adiós. Intentaré este viernes ir a la tienda con amigos a comprar un puñao de vino y a  ver a quién saludo de camino.

 


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