Quillotro

 

Fui una mujer cuota

© Olga Manzano
Artículo original en 7diasgranada.es (página 4)
8 de noviembre de 2010

Si tuviese que elegir en estos últimos tiempos un modelo de discurso perverso, me quedo con el de “excelencia versus cuotas” con respecto a la incorporación de las mujeres a la vida política. Afortunadamente es gran parte de la ciudadanía la que piensa que este debate está cerrado o al menos superado. Eso sí, no se debió permitir que la excelencia se convirtiera en la gran enemiga de la igualdad, en la gran enemiga de la por fin necesaria presencia de las mujeres en la política. La relación es clara: “la excelencia, los méritos, la capacidad...sí, pero gracias a que antes se han impuesto las cuotas”, porque si hay algo claro es que la excelencia en la gestión política no la puede demostrar una desde casa.

En relación a esto hay una frase que he escuchado últimamente en un par de ocasiones, que creo que es la mas idónea para describir el efecto de la imposición de la composición equilibrada entre hombres y mujeres en las candidaturas, y es la siguiente: “Cuando una mujer entra en la política, cambia; cuando muchas mujeres entran en política, cambian las políticas”. Fue pronunciada por Michelle Bachellet hace tan sólo unos meses en la celebración del “V Encuentro de Mujeres por un mundo mejor”, celebrado en Valencia en los días 27 y 28 de Marzo. Y así es, la presencia de mujeres en las primeras líneas de la política ha hecho que ya nadie pueda parar esta Revolución por la Igualdad de Derechos y Oportunidades entre Mujeres y Hombres en pleno siglo XXI (aunque sea esta una Revolución iniciada hace mucho tiempo). Las políticas de Igualdad están en la agenda política del Estado de la Nación, están entre las políticas prioritarias del Gobierno de Andalucía. Y ello, que duda cabe, se debe precisamente a que ya no son ni una ni dos las que toman las decisiones en aquellos temas que pueden llevarnos a la necesaria transformación social y al avance en materia de Igualdad. Y dicen que todo lo que no sea respaldado por un 30 % no genera, no produce cambio.

Formé por primera vez parte de unas listas en la candidatura socialista para las elecciones municipales de mi pueblo en el año 2003. Me asegura una y otra vez, el “hombre” que decidió que formara parte de las mismas (en un tercer puesto), que me eligió por mis méritos en el desarrollo de mi trabajo como auxiliar administrativa que atendía en una ventanilla al público en el mismo ayuntamiento del que él era alcalde. Puede que lo crea. Pocos días después de salir elegida, me comunican que era la primera suplente (de tres) para sustituir a cualquiera de los dos hombres que de la zona que se habían elegido para ser los diputados provinciales titulares por mi partido judicial en caso de que hiciera falta. Estaba claro, yo era un mujer cuota. Necesariamente debía ser una mujer la primera en la lista de suplentes dado que los dos titulares eran hombres. Comprobé sin esperarlo que a las mujeres suplentes también les llegan sus oportunidades. Al año justo, uno de los diputados titulares abandona la Diputación debido a que promociona y es nombrado Delegado en la Administración de la Junta de Andalucía. Y ahí estaba la mujer suplente para hacerse cargo de la responsabilidad de una Delegación en la Diputación de Granada. En momentos posteriores llegué a ser la titular de una Vicepresidencia y responsable de un área tan tradicionalmente (entonces) gestionada por hombres, como la de Obras y Servicios. Igualmente se confió en mi para ser la única Directora de Área “mujer” de las cuatro que había creadas. Después vino la Coordinación del IAJ y hoy estoy al frente del IAM.

¿Alguien piensa que si no hubiese sido una mujer cuota candidata a sustituir a uno de los dos diputados titulares, podría haber demostrado que una mujer joven y rural como yo tenía capacidad para gestionar tales responsabilidades? Eso sí, le corresponde a ustedes mismos o mismas juzgar si ha merecido la pena. Se me olvida un detalle, y es que entonces, no era obligatorio introducir la paridad en ninguna lista. Estamos hablando del año 2003 y la modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General se produjo en el año 2007 consecuencia de la aprobación de la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de Marzo para la Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres.

A lo largo de la historia de la lucha feminista y mas concretamente en las distintas etapas claves de explosión, siempre el feminismo ha tenido enemigos, siempre el feminismo ha sido el hijo no querido, bien de la Ilustración, de la Revolución del 68 o del momento actual. El recurso de inconstitucionalidad presentado por el Grupo Parlamentario Popular contra las listas electorales paritarias que contempla la Ley de Igualdad, ha sido una de las muestras mas ilustrativas de que el feminismo y el avance en derechos y oportunidades de las mujeres, sigue siendo algo no querido por una parte de la sociedad. El debate sobre la constitucionalidad de la Ley Integral contra la Violencia de Género, el neomachismo o el posmachismo...forman parte de la lista de elementos enemigables hoy mismo.

Sería deseable que, esta vez pudiese ir en serio. Somos muchas mas y como dijo Michelle...Para el resto la pregunta es lógica: ¿por qué tanta resistencia a la igualdad? ¿Por qué tanta resistencia a nuestra presencia en donde se toman las decisiones? La consecución de la igualdad supone transformar las estructuras mentales machistas, la eliminación de la barreras y las discriminaciones, cambiar el material del que está hecho el techo y ampliar el reducido espacio de las cúpulas de las pirámides.

 

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