Quillotro
OPINIÓN

 

De lluvia, árboles y austeridad

© Joaquín Hortal
1 de noviembre de 2010

Octubre se ha destapado lluvioso (45 litros/m2 en todo el mes). Cementerio de paraguas, barro, flores y cirios apagados. Los árboles han amarilleado (y rojeado) poco y tarde este otoño: dicen que es la falta de frío...  Los que ya ni amarillean ni rojean son los árboles de Puerta Real, esos que desde la puerta de “La Noche” hasta la rotonda de entrada han ido pereciendo. Y no precisamente enfermos sino degollados: su enfermedad debía de ser la futilidad; puede que incluso el estorbo: enfermedades éstas, al parecer, mortales de necesidad para el árbol doméstico. ¿Qué más da que se necesiten otros veintimuchos años para volver a tener una avenida arbolada como la que teníamos, como la que estamos destruyendo ahora? Ya llevamos un año con esto, pero éste es un arboricidio tan lento, tan inexorable, probablemente tan caro, que el martirio parece continuo, tanto como ruin el corazón de su verdugo: ¿Acaso no habrá perdón para ningún árbol? No habrá perdón para el arboricida.

Y en estas nos enteramos por el BOP que el gobierno de nuestro pueblo ha tomado otro giro de “austeridad”: una modificación de los presupuestos de 2010 de nada, unos 121.793,56 € más de gastos, que se suman al 1.939.009,00 € (lo que llega a unos austeros gastos de 2.060.802,56 €). Es decir, una subida en los gastos del 6,3%. Lo dicho, austeridad.

El listado de subidas está en la tabla publicada en el BOP. Sólo un par de ejemplos: llama la atención la subida de la partida de dietas de los órganos de gobierno: de 2.000 a 6.000: un 200% más; y de la misma manera el kilometraje de los órganos de gobierno: de 1.500 a 5.500: un 266% más de lo presupuestado inicialmente. Dos posibles explicaciones a esta desmesurada subida: por un lado ¡qué pasada de dietas consume esta gente!, o por otro lado ¡que poco ojo tuvieron al principio para presupuestarlas! En cualquier caso austeridad, mucha austeridad. Sobre todo con los árboles: qué coño, si no dan dineros, fuera, que gastan y ensucian. Arboricidio austero.

Y ¿sobre qué se carga esa subida de los gastos? Efectivamente, sobre los impuestos, concretamente el IBI, aquel IBI que no para de ajustarse año a año… porque subir no sube: el alcalde dice que se ajusta; hasta el momento se ha ajustado más de un 40% respecto a 2007. Como tarde mucho en ajustar del todo, acabaremos pagando de IBI más que vale la vivienda.

Y otro gasto interesante es el del próximo pleno. Será el miércoles, tempranito, a las 8:30 de la mañana, y, por supuesto, extraordinario: como todo en estos gobernantes; extraordinario. ¿Y de qué sirve este pleno? Pues bien, de los 7 puntos, el primero, como siempre, es lectura y aprobación del acta anterior, ¿y los otros seis? Pues seis mociones, seis, de partido. Las mociones son las tonterías, en su mayoría, que mandan desde el partido (PP, PA y PSOE) a nivel provincial o superior para solicitar cosas varias, improcedentes en el funcionamiento del ayuntamiento, de escasa o nula utilidad y que sobre todo, no aportan nada a Cuevas del Campo. Van dirigidas a fastidiar al que esté gobernando en la provincia, la Junta o el Gobierno central y por lo general se introducen en los plenos entre otros puntos de importancia para el funcionamiento del pueblo. Pero esta vez el pleno se hace sólo para aprobar las mociones. Es decir, Cuevas del Campo realiza el gasto de un pleno (el gasto mínimo es el pago por asistencia a los concejales… cuando paguen, que esa es otra), a horas intempestivas que alteran las labores ordinarias de los concejales, y sólo para seguir los intereses provinciales de los partidos (en este caso las mociones son del PP y PA). Así por ejemplo el PP lleva mociones contra la ley de aguas, la vivienda digna, la congelación de pensiones y la financiación autonómica y local; mientras el PA propone el retorno de la Dama de Baza, los derechos del niño y una candidatura al premio príncipe de Asturias de la Concordia… temas, alguno de interés, para los que la aprobación en Cuevas del Campo de la moción no sirve absolutamente de nada: salvo para gastar innecesariamente en realizar un pleno. ¿No podíamos haber esperado a que hubiese puntos de enjundia, de aprobación importante para el pueblo, antes de convocar el pleno para introducir esta amalgama de mociones partidistas?

 La responsabilidad del dispendio es del alcalde que convoca un pleno tan pobre y magro: ¿quién tiene tanta prisa por aprobar la moción? ¿a quién le obliga su partido a aprobar mociones aun a costa de los dineros de Cuevas del Campo? ¿el PP o el PA? Otra brillante lección de austeridad ¿Nos faltan muchas?

 

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