Quillotro
Don de Isis

 

El Rum Rum de mis Cuevas

El Altillo de © Don de Isis
por Isidora
6 de septiembre de 2010
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido,
tanto ruido y al final
por fin el fin.

(Joaquín Sabina)

¡Por fin han llegado las vacaciones! No se puede describir lo que es vivir en ese maravilloso pueblo que es  Cuevas del Campo. Un lugar en plena naturaleza, rodeados de las maravillas que la Madre Tierra ha tejido a lo largo de los siglos: Cerro Jabalcón, Mar del Negratín, La Colonia, paisajes de badlands, Sierra de Cazorla, Sierra de Baza, Sierra Nevada…etc.  Donde podremos desconectar  del estrés de nuestra forma de vida y del día a día.

Vivir al ritmo de las estaciones, la  cercanía a los  vecinos, sin ningún tipo de anonimato o privacidad. Pero como en todo edén siempre hay unos  Entes dañinos dispuestos a perturbar  este ecosistema tan frágil.

Un día cualquiera de verano:

¡Algo pasa o va a pasar! Es la hora de la comida, afuera 38Cº, toda la familia alrededor de la mesa camilla, comiendo algo fresquito, un guisao de conejo con gurullos gordos. En frente la tele y como no, viendo el personaje más seguido y  comentado por todos en Cuevas, el hombre del tiempo.
De repente ves que la televisión empieza a hacer neblina. En el plato del guisao comienzan a aparecer ondas concéntricas que se desplazan a gran velocidad hacía el filo, empujando los gurullos con gran violencia. Toda la familia, comienza a mirarse con cara de pánico, ¡algo va a pasar o esta a punto de pasar! Todos los granainos sabemos que hemos nacido en tierra proclive a los movimientos sísmicos. Acompañando a estas vibraciones se escucha una especie de ronroneo que va aumentando  de frecuencia e intensidad: “RUMM, RUMMMMMM, RUMMMMMMM, RUMMMMMM”  

Todos ante tal estruendo nos apresuramos a mirar a través de la ventana. El ruido es cada vez más ensordecedor. Al cabo de un buen rato de comenzar este estrepitoso ruido, aparece por la esquina de la calle la repuesta a tan intrigante pregunta: ¿Qué será?  Será un pájaro,...será un avión,...nooooooooo es un grupo de zagales montados en unos cacharros o engendros de lo más cutres, que se asemejan a unos ciclomotores trucados.

Como dice mi padre, son atontaos montados en un ruido. En ese momento es tal la perturbación del medio, que los oídos te empiezan a pitar, se hace un silencio en el cual ves a toda la familia gesticulando, moviendo la boca, supongo que blasfemado. Se asemeja a  una escena  del genuino cine mudo. La sordera perdura durante varios segundos.

Estos zagales montados en un ruido, aparecen comos los mosquitos con la llegada del calor y desaparecen con la llegada del frío. Sus efectos comienzan a notarse al aproximarse el medio día. Como las avispas por la mañana están arreciaos, el frío y el madrugar son dos factores que odian y les afecta en el desarrollo de su actividad de dar porculillo.

Su actividad porculera se prolonga hasta bien entrada la madrugada. La acción de  fastidiar con la motillo todo el día por el pueblo, según un estudio, está relacionado con la herencia genética  de la madre que les parió.

Casi todos cumplen el mismo patrón: joven en plena adolescencia, una gran hormona sexual con patas, al que los padres (los principales culpables) ante el abandono de los estudios de forma prematura le ha comprado una moto como premio.  Este tipo de ofrenda paternal es para conseguir que el zagal esté a gusto y se pueda desplazar por el pueblo a realizar los mandaos y las labores del campo encomendadas por sus progenitores con diligencia:

“¿Qué vamos hacer si no quiere estudiar?  El pobre ya trabaja como un hombrecillo para aportar algún dinerillo a la casa, ¿cómo no le compro la motillo?, si todos los del pueblo tienen una.”
El pueblo se convierte durante todo el día en un gran circuito de MOTO “GP” - vamos G de Gil.... y P de Poll...-, en la  piscina, Puerta Real, El Paseo, San Isidro, Plaza 21 de Noviembre, Escuelas, Galveras, etc. El respeto de las normas de circulación es casi nulo. Si alguien se enfrenta a ellos intentando recriminarle su comportamiento bárbaro, reciben todo tipo de insultos y algún que otro tipo de amenazas.

Las noches son eternas, cuando pasan por un barrio a altas horas de la madrugada, dejan a su paso un reguero de luces encendidas, gritos y lloros de bebes desvelados, gente que no puede conciliar el sueño y que al otro día tiene que ir a trabajar.

El porculillo de la motillo se deja sentir también en plena siesta, ni esto respetan, un mandamiento sagrado que debería ser recogido por la Constitución.

Estos adolescentes, creen que la motillo les otorga una serie de poderes muy efectivos que sin ella no sería posible. Todos relacionados con el sexo, la valentía y grado de belleza. Es curioso ver cómo se desplazan con sus cabalgaduras ruidosas, engalanadas al estilo  del más preciado caballero friki  en busca de sus amadas, ubicadas en los lugares históricos de las Cuevas, donde siempre se ha cortejado a las mozas.

Al llegar al lugar donde se encuentra la zagala,  realiza al igual que el pavo real o el ave del paraíso un vistoso cortejo amoroso durante el cual despliega todos sus atributos y cualidades para captar su atención.

Primero realiza varias pasadas a gran velocidad. A continuación da varias vueltas alrededor de la zona donde se encuentra la pretendida. Por fin se coloca frente a ella y girando el acelerador, empieza un festival de sonidos ensordecedor  RUMMMM, RUUUUMMM,   con los que seduce y embelesa a  la pava cueveña.

Ese ronroneo estridente, es un mensaje encubierto de amor, que los demás no llegamos a entender, con el cual logra ganar la berrea a otros moteros en tan singular acto de apareamiento para conseguir ser seleccionado como el macho dominante y mejor dotado.

La zagala monta en la moto y desaparece sin ningún tipo de precaución (casco) carretera abajo, a no sé qué lugar donde van los jóvenes, al cobijo de la noche, para realizar el acto “amoto-roso”.
Los jóvenes que no tienen moto se percatan de la escena y les surge la eterna pregunta, esa que te marca para siempre la vida: “¿Qué hubiera sido de mi vida amorosa si mi padre me hubiera comprado una motillo?” Esta claro que la relación causa efecto es palpable y más a esa edad donde se piensa con la otra cabeza.

La verdad que es una autentica tortura para los padres que tienen una zagala en edad de merecer. Si la chiquilla es guapa el problema se agrava. Me cuentan que tienen que dormir toda la noche con tapones, pues no paran de pasar motos todos el día para rondar a la muchacha.

Este tipo de ruidos es un problema a nivel nacional. Como todo problema, tiene solución, pero los encargados de  hacer cumplir que se vele por el derecho al descanso no utilizan los medios que las leyes ponen a su disposición  para su control.

Todo el mundo en el pueblo habla de ello, pero siempre como buenos cueveños  se aplican las cuatro reglas de oro que hemos heredado genéticamente de nuestros antepasados, para poder conseguir vivir durante muchos años fastidiados pero en paz: murmurar, oír, ver y callar.

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