Quillotro
OPINIÓN

 

Revista Quillotro de Cuevas del …

© Joaquín Hortal
23 de julio de 2010

 

Por lo demás esto no tiene ni puta gracia: nuestro alcalde es más alto, más guapo y menos arrugado que Pepe Isbert, pero mucho menos gracioso, vaya, sin gracia ninguna. 

Bienvenido Mr Marshall: os debo una explicación.

Me dicen hace unos días: “¿has leído el Comarca de Baza? Hablan de Cuevas del Campo”. Pues que novedad: es un periódico de la comarca, y habla de todos los pueblos que la componen. Me mostraron el periódico. Comencé a leer sobre esta extraña polémica con el alcalde de nuestro pueblo y mi primera reacción fue la inevitable: reirme. Reconozco que algo sabía ya al respecto, pero no alcanzaba a adivinar la altura a que llegaba el esperpento de nuestro alcalde.

La historia la cuenta el artículo editorial del Comarca de Baza: el ayuntamiento de Cuevas del Campo compraba un número de ejemplares del periódico y los distribuía gratuitamente entre los cueveños. Por alguna razón, y la que sea es aceptable, el alcalde decidió dejar de comprarlo: para ahorrar o para lo que fuera y eso es legítimo. Pero en el fax que el alcalde envió al periódico, con membrete del ayuntamiento, registro de salida, escudo y firma, no solo comunicaba la baja en el servicio de suscripción sino que añadía una desautorización para que aparezca del nombre de Cuevas del Campo en el periódico. Y para rematar y subrayar la desautorización, acababa el absurdo fax amenazando con acciones legales si esto no se cumplía: ¿el alcalde de Cuevas del Campo prohibe al periódico Comarca de Baza incluir el nombre de nuestro pueblo entre sus páginas? Increible. Y no dice prohibirlo en la cabecera, que como vemos está compuesta por los nombres de los pueblos de la comarca, sino en todo el periódico: ¿puede obligarse a un periódico a no escribir el nombre de un pueblo sea cual sea la razón por la que se mencione?

Quillotro - San Isidro 2010

Obviamente lo primero es reírse con un poquillo (con mucha) de vergüenza ajena: ni al que asó la manteca se le ocurre tamaña barbaridad. Ya me imaginaba a los editores del Comarca de Baza jugando al tabú: “en lugar de Cuevas del Campo pon ese pueblo entre Zújar y Pozo Alcón o pon el pueblo de alcalde peculiar ”.

Luego te paras a pensar ¿es posible que eso sea legal? Porque un alcalde, con un equipo de seis concejales a sus espaldas y con un técnico legal a su disposición, debe haberse asesorado antes de exponerse él y exponer a nuestro pueblo a un ridículo de este tamaño. Claro que ¿qué técnico legal si desde septiembre, que cesó la secretaria, Dña Belén Olivares, para trasladarse a Caniles, no tenemos secretario/a en el ayuntamiento? Pero un ayuntamiento necesita que le realicen informes legales por lo que de algún sitio los sacarán ¿habrá asesorado alguien a este alcalde antes de enviar el fax? Y una última pregunta: Revista quillotro de Cuevas del… ¿seremos nosotros los próximos en no poder mentar a nuestro pueblo? Yo no pedí autorización con lo que no nos la pueden retirar. Igual nos vemos en los juzgados, quién sabe. Menos mal que no tenemos fax para recibir estas malas noticias.

Mis conocimientos legales no pasan de lo obvio y lo intuitivo, pero, como subrayan en los editoriales del Comarca de Baza: ¿podría el alcalde de Granada prohibir ese nombre en el Granada Hoy? Para prohibir el uso de una palabra parece claro que primero se ha de estar en posesión legal y exclusiva de dicha palabra. He buscado algún antecedente en internet de tal prohibición y no he encontrado nada: ¿será la primera vez? En estas Españas de greguerías y esperpentos, de rancios y fantoches, de caspa y misal ¿no hay antecedentes de un alcalde tan… peculiar?

Pero sobre todo, aunque esta barbaridad de prohibir nombres en un periódico fuera posible, maldita la necesidad que tiene nadie de hacerlo. Para qué sirve esto salvo para pisotear la libertad de expresión. Para que sirve censurar a un periódico sino para evitar la crítica legítima. Chico, denuncia la difamación, la mentira, pero a que viene la prohibición previa; lo dicho: pura, dura y despreciable censura.

En un año de gobierno del Partido Andalucista en Cuevas del Campo, más en concreto, de alcaldía de José Manuel Fernández, se han producido dos golpes de violento autoritarismo de corte caciquil: el segundo ha sido este; el primero fue el intento de boicot a las jornadas juveniles organizadas por el PSOE allá por noviembre. En aquellos días ya me quejé de aquel acto despreciable, y terminé diciendo que este alcalde tiene un perfil similar al alcalde franquista de Bienvenido Mr Marshall pero sin gracia ninguna. Hoy me desdigo de aquello. El chascarrillo del fax ha redimido a este triste hombre: es un alcalde como el del personaje de Pepe Isbert, más alto, más guapo, menos arrugado, y además, tanto o más gracioso que él. Pero este chascarrillo no es del gran Berlanga, es tan burdo y soez que más bien parece de Ozores.

Los golpes de autoridad los protagonizan aquellos que están desprovistos de ella, los que se sienten deslegitimados y se reivindican dando voces, golpeando las mesas, saliéndose del tiesto o enviando cartas con absurdas amenazas. Y es necesario recordar, aunque sea la enésima vez, que la legitimidad de este alcalde es tan débil como que es el líder político menos votado en las últimas elecciones municipales cueveñas; más aún, es el alcalde con menos respaldo democrático (obtuvo el 23% de los votos) que ha gobernado desde el fin de la dictadura.

La mayoría de habitantes de Cuevas del Campo nos guiamos por los dictados de la democracia y la ley, así que esperaremos un año más, y si este personaje tiene a bien pedirnos el voto, actuaremos en consecuencia... si nos dejan (visto lo visto).

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