Quillotro
OPINIÓN

 

Menos odio, más democracia y más reflexión

© Jasón
7 de julio de 2010

“En vez de aprovechar sus conocimientos para resolver de una vez por todas los problemas de saneamiento y abastecimiento, en vez de trabajar de forma coordinada para controlar la ejecución de las infraestructuras de saneamiento y abastecimiento, la mayor preocupación del ayuntamiento desde que tomó posesión ha sido la de eliminar a estaempresa”

Andrés Prieto “Grietas en La Sesera”

 

De Andrés siempre aprendo y, para mí, cuando habla, lleva razón. Otra cosa es que las personas creamos que sólo hay un camino.  En este caso, las gracias por sus escritos, de los cuales he aprendido. Tal, que mis dos artículos en esta revista son solo unos desarrollos de los suyos, como seguidamente se verá.

Como previo he de añadir algo, en este caso propio. La televisión ha traído muchas cosas: hombres y  mujeres han visto ideas, han sentido paisajes, han narrado expresiones, etc... de todo el mundo. Nos hemos informado. Particularmente me gusta el mundo rosa porque de los contertulios de dichos programas se aprende que “hay que hablar con pruebas” y si no, vas a los juzgados, con querellas. Y eso es algo extendido entre los jóvenes del pueblo, que han aprehendido esas frases cortantes “eso me lo dices con pruebas”,  no así nuestros padres y abuelos, que no saben qué es eso de las pruebas, pues no forma parte del carácter del andaluz que dialoga, que pretende una charla amigable, sin la ruindad o el chantaje de pruebas, cuya exigencia anula la cordialidad. Digo andaluz porque el español es tajante y el andaluz conversador. Cuando te exigen pruebas se anula la conversación. Una tertulia, una charla entre amigos, no es un tribunal.  Pero, con toda la razón, concluyo de Andrés que no hay que trasladar los diálogos y razones del mundo rosa de la tele a la revista Quillotro. Pero es que hablar con pruebas, como exige es imposible o complicado: o montas una investigación o vas al juzgado con una denuncia y el juzgado investiga si puede.  A veces hasta la policía científica no encuentra pruebas y los criminales no son criminales.

Si tuviera pruebas mi obligación como ciudadano sería acudir a los tribunales no a Quillotro. Pero si no las tengo, como no las tengo ¿…? Un símil o dos: si no hay ni una sola prueba científica de la existencia de Dios ¿Hablo de La Virgen? Hay más pruebas de su inexistencia. Si un cura, concejal, militar…- omito el nombre de casos concretos del pueblo y del no pueblo- tiene un patrimonio de cientos de millones de pesetas y apenas gana 3 millones al año y no tengo pruebas de ese incremento anormal de patrimonio ¿No puedo emitir mi opinión? Si así fuera eliminamos un derecho constitucional, la opinión, que se desarrolla en esta sección. Pero entre las molestias de los 4 de derechas del pueblo que dificultan la libertad de expresión – y los hijos de los obreros siervos de los fachas- y las exigencias de pruebas podemos quitar dicha sección. Ahora caigo en el caso de Daniel el concejal, se ha hecho una casa donde le ha dado la gana y no tengo pruebas de que haya usado su cargo de elección pública para crear, mantener o transformar dicho ilícito ¿No puedo hablar?. Si una persona no trabaja y tiene un cochazo negro, un nivel de vida explendido, vive en la noche, viaja, pasa temporadas fuera, va y viene… ¿No puedo hablar de su profesión? No tengo pruebas pero el sentido común me dice algo.

En buena medida se acierta al exigir pruebas y sería bueno hacer una sección en la revista de tribunales o pruebas pero, en mi caso, mi ignorancia, mi escasos medios y mi incapacidad para saber investigar me impide tener pruebas, pero tengo opinión y el sentido común, con sus dos direcciones: tengo la factible capacidad de inducir y la elaborada capacidad de razonar, esta última tan perseguida por el catolicismo y la primera también.

Invito a la dirección de la revista a formar una sección de investigación para tener pruebas. Pero es un enredo porque si hay pruebas es un delito y si es un delito no se debe de hacer publicidad de los hechos hasta sentencia y aún así hay que diferenciar si se hace publicidad de dicha sentencia  para informar o para hacer daño, en cuyo último caso está penado.

En resumen es imposible hablar de comportamientos de ciertos personajes públicos con pruebas. Por lo que debo según el colaborador,  rosa por contertuliano, de callarme o de hablar del tiempo o de un avellano, de poesía  y de cosas así. Y aquí aparecemos la izquierda andaluza: nos gusta la opinión; y allí la derecha española: exigencia de pruebas y sanseacabó.

Por eso me gusta el título de este artículo, que lo he copiado, como mis 2 artículos, de Andrés M. Prieto, por lo que le muestro agradecimiento.

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