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OPINIÓN

 

El primer libro de don Andrés

© Manuel Hernández
13 de mayo de 2010

He recibido de las propias manos del autor y con afecto un libro recién elaborado. Un libro de los que a mí me gustan: lleno de ciencia, de trabajo. Todo es verdad archivistita- excepto un párrafo, ay ese párrafo que feo es- . Son años y años de trabajo, de búsqueda, de dejarse los ojos leyendo documentos en letras en castellano pero de caligrafía difícil,  ya redactados en primera, en segunda o tercera persona. Hay documentos en ese libro que me parecen auténticos pasajes de la voz en off de “La Misión”.

Es el primer libro, que se sepa, de Cuevas del Campo. El autor es un maestro de las Cuevas, Don Andrés. Será por eso, por maestría,  por lo que no me ha durado apenas un soplo en los ojos, conforme lo leía necesitaba el futuro. El libro es un barco cargado de vino, una propuesta de suavidad líquida. La contraportada no podría ser más acertada: una foto de la banda de música del pueblo del año 31, año de ilusión para la inmensa mayoría del pueblo. Gracias a la redacción, ahora sí puedo imaginar la estrella pasada de la ilusión de esa foto; ahora sí me ha trasmitido Don Andrés el ambiente del pueblo de aquella época, con mi abuelos y bisabuelos: cómo debió de ser la llegada de aquellos instrumentos al pueblo, la que debió de organizarse, después de tantas y tantas cartas al Estado- entonces solo había una administración-, es un libro de los que arañan el corazón, sin dañar el paisaje. Los documentos transcritos por Don Andrés, por primera vez, llegan al pueblo.

El libro está muy bien estructurado -que me permita el maestro los comentarios-, en tres deliciosas partes: la autonomía eclesial, los años penosos y durísimos y la lucha e ilusión de la lucha para la segregación.

Como un excelente maestro ha montado el libro con la ductilidad de una buena película, la subida por un río en un país en guerra y al final la alquimia de la serenidad.

He hablado con su hijo, Andrés Manuel y me comenta que debería de haber indicado en el libro más cosas, sobre todo de la época de la segregación. Don Andrés fue el Secretario de la comisión de segregación. El hecho de ser secretario te da la suerte de que al redactar conoces muy bien la realidad, pues debes de dejarla plasmada por escrito – también puedes manipularla- Por propia experiencia se que es el secretario, como sabe redactar, el que se lleva el más penosos trabajo, el tedio de la redacción y algo más que nadie conoce: es el que debe de acomodar todas las posiciones, un desgaste y un agotamiento tremendo. De buena tinta se que en la época de la segregación hubo unos pocos y mala gente – siempre los hay, qué voy a decir yo- que se aprovecharon del trabajo de los que trabajaron. Estoy casi seguro que el secretario debió de hacer malabarismos psicológicos para mantener la unió de la comisión y de los perlas que luego se apuntaron. En el libro Don Andrés habla de tensiones políticas, pero no, son tensiones de malas personas. Tal vea sería hora de reconocerlo. Pero no siempre se puede sonreír a todos y el libro, sin embargo, como un experimento de un fragmento,  lo logra: diría que es una obra de un maestro que para mí es más que maestra. Don Andrés ha abierto el camino para escribir sobre nuestros anteriores. Ya nos ha enseñado, otra vez, como hacerlo. Opinar, como yo ahora, es fácil.

El día 15 de mayo se presenta en el pueblo. Acudid todos los que podáis porque estoy seguro que el maestro seguirá enseñando. Yo no acudiré y mira que me gustan las presentaciones de libros; para cuando haya mejor ambiente. Por eso levanto el brazo aulario ahora mismo, como si estuviera en la presentación: “¿Don Andrés: debe de haber más documentos de nuestro pueblo, sobre Baza, etc, en los archivos nazaríes, que fueron expoliados y se encuadran en Madrid? Los Orígenes de nuestro pueblo no son de la época de la conquista castellana, estoy seguro maestro. Corríjame.” Ah,  el agradecimiento me lo quedo, no puedo dárselo, porque me ha dejado y hecho otra vez alumno (bueno, dada mi edad alumnon).

Granada, a 12 de mayo de 2.010.

Manuel Hdez. García

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