Quillotro
Don de Isis

 

La religión: la mano que mece la cuna

El Altillo de © Don de Isis
por Isidora
16 de marzo de 2010

 

De pequeño fui judío, pero en cuanto crecí me convertí al narcisismo.  Woody Allen



He leído el artículo “Derecha española contra la mujer” y he intentado buscar una explicación personal a  esas preguntas tan interesantes que nos formula Maega. La respuesta me vino a la cabeza al leer una publicación sobre  declaraciones realizadas por una autoridad religiosa, el secretario general de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino:

Llamando a la desobediencia civil a todos los ciudadanos  y  aseverando que los políticos católicos que apoyaran la interrupción del aborto podían ser excomulgados ya que vivían en «pecado mortal». Sólo recordó a los católicos, «pertenezcan al partido que pertenezcan, encuentren donde se encuentren», la doctrina general de la Iglesia y «las consecuencias que tiene un acto con una ley como ésta». Y exculpando al Rey de este castigo divino afirmando que  «La situación del Rey es única». “

Estas declaraciones demuestran el poder de la Iglesia en España  y lo influyente que sigue siendo a nivel personal sobre cualquier español, independientemente del partido a que pertenezcan. Me acuerdo cuando el Rey Balduino de Bélgica abdicó por un día para no refrendar la Ley del Aborto, basándose en la Ley de Objeción de Conciencia, una autentica aberración.  Esto demuestra cómo la poderosa  Iglesia maneja desde el Vaticano los hilos invisibles de las democracias europeas. No debemos olvidar que el 79% de los españoles se declaran católicos, aunque sólo el 30% es practicante, según el último barómetro del CIS. Otro 17% señala que es ateo y un 2% profesa otra religión.

En mi modesta opinión Maega no va desencaminada pues después de 40 años de dictadura fascista, durante los cuales tuvimos un tiempo eterno para aprender cómo no queríamos que fuera España una vez muerto Franco, cometemos los mismos errores. Si se hubiera llevado a rajatabla lo que marca la Constitución definiendo a España como un estado “laico y aconfesional”, muchos de los problemas de los que adolece España, como el de la igualdad,  recogido en el artículo 14: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” hubieran sido una realidad plena hoy en día.

Todas las religiones en general, son responsables de que todavía nos planteemos  cuestiones tan fundamentales como el de la igualdad de la mujer, su función en la sociedad, su capacidad de opinión, sus capacidades intelectuales, si se pueden considerar seres racionales, etc.
La Iglesia permanece aún en la vida política de nuestra sociedad, una sociedad patriarcal, machista, jerárquica y clasista, como ha sido siempre la española. La Iglesia es la culpable de la imagen nefasta de la mujer pues ha sido considerada, hasta hace poco, como un ser secundario y débil que dependía de un hombre todopoderoso para poder participar dentro de la sociedad en la que vive y de la que forma parte. La Iglesia ha ofrecido múltiples y ridículas teorías avalando el concepto de inferioridad y fragilidad femenina. La mujer es el complemento del hombre, de él depende para su existencia y felicidad. Es vista como madre, objeto reproductor asexual. Se le ha hecho renunciar a su cuerpo y al sexo como algo sucio e impuro. La mujer debe estar en casa y con la pata quebrada. Su fin es complacer al hombre en todo, al cual debe obedecer y complacer hasta su muerte. No está contemplado el divorcio. La mujer según las enseñanzas de la Iglesia debe perdonar al hombre en los momentos difíciles, como son los malos tratos, tantos físicos como psicológicos, borracheras, abandono de la familia, juego, etc. Momentos en los que el matrimonio debe estar más unido, debido a que el Sacramento del Matrimonio está bendecido por Dios hasta que la muerte los separe.
No entiendo cómo la mujer sigue siendo participe y colaboradora activa de esta gran afrenta en contra de sus derechos fundamentales.

Cuántas mujeres han sido quemadas en las hogueras, acusadas de brujas, cuántas han sido repudiadas y maltratadas con el beneplácito de la Iglesia y de la sociedad ignorante. Cuántas mujeres han sufrido la ira de la Iglesia, solamente por quedarse embarazadas sin estar casadas, por cometer adulterio basado en la pasión, por no ocultar sus cuerpos,  por intentar desarrollar su sexualidad. No entiendo cómo la gran mayoría de sus feligreses es de sexo femenino. Será el síndrome de Estocolmo el que no les hace tomar conciencia de la realidad.

El origen de este problema  esta  en la educación recibida durante nuestra infancia, tanto a nivel familiar como institucional. Nos encontramos en pleno siglo XXI y  aún podemos ver por toda España colegios y universidades concertadas y privadas dirigidas por la Iglesia, donde se adoctrina y se imparte el magisterio basado en sus principios éticos y morales,  pagados con dinero público.
Donde se pueden ver niños y niñas en colegios o aulas separadas, con enseñanzas  y actividades diferenciadas acorde a su  género. Cómo  puede dejarse la educación de los niños y jóvenes en manos de unas personas que renuncian al placer sexual para perfeccionar su alma, viviendo eternamente reprimidos y amargados/as. Cómo puede dejarse la educación de niños y jóvenes en manos de personas que hacen de la obediencia, la renuncia a tener opinión y voluntad propia, de la renuncia a la formación en el espíritu crítico, de la renuncia a fortalecer la formación y personalidad individual. Cómo puede dejarse la educación de niños y jóvenes en manos de unas personas que ensalzan la pobreza como estado de perfección, que  cada cual debe aceptar y someterse a la realidad en la que le ha tocado vivir.  Se les enseña que la vida real y única es un tránsito de continuo pecado basado en miedos y tentaciones creados por la religión. Vivir con el objetivo de  morir para conseguir vivir en otro mundo mejor.

Es frecuente encontrarnos en los medios de comunicación, cómo la Iglesia durante años ha tapado los casos de abusos sexuales horripilantes y la utilización de métodos severos, basados en la pedagogía popular de “la letra con sangre entra”. Todo esto se ha sabido siempre y ha sido ocultado.
Este sistema educativo defendido y abalado por  la derecha, va en contra de cualquier principio pedagógico y didáctico, origen de la privación del derecho de igualdad a las mujeres. Un sistema basado en ideas arcaicas y perniciosas para el ser humano.

Para colmo hoy en día después de 32 años, todavía podemos ver en los medios de comunicación a la Iglesia censurando y condenando las leyes legítimas elaboradas por nuestros representantes. Y lo más gracioso, excomulgando a los políticos elegidos por el pueblo español, una autentica vergüenza democrática.

Esta situación se ha dado desde que se puso en vigor la Constitución. Cada vez que la izquierda sacaba una ley socialmente necesaria y racional, como por ejemplo: Ley del Aborto, Ley del Divorcio, Ley de Igualdad, educación sexual, parejas de hecho, bodas entre dos personas del mismo sexo, educación para la ciudadanía, células madre, etc. Detrás de cada aprobación, la consiguiente manifestación organizada por  la Iglesia institucionalizada y las declaraciones apocalípticas de  la derecha española, camaradas inseparables.

Estoy de acuerdo con Maega en la oportunidad histórica que se perdió con la violación perpetrada por los golpistas ilegítimos contra la Segunda Republica. Se desperdició la oportunidad de estar a la altura de los estados más desarrollados actualmente. Esta obra magna del pensamiento muy adelantada a su tiempo, se encontró con una gran dificultad añadida: un país atrasado,  con una gran tasa de analfabetismo superior al 75%, ultra conservador y católico, manejado por una oligarquía y caciquismo perverso y tiránico. Estaba condenada a morir prematuramente.

En Francia durante la Revolución Francesa fueron más unidos y en ella participó todo el pueblo. Los franceses lo tenían más claro que nosotros, cómo querían que fuera realmente su país en un futuro. El secreto esta en que ellos si han cumplido con los principios básicos de un estado “laico y aconfesional”. Aquí os dejo las palabras  de Arturo Pérez Reverte, en las cuales explica por qué triunfó la republica en Francia y aquí no:

“¿Sabes realmente cuál es mi lamento histórico? Es que aquí nos faltó una guillotina al final del siglo XVIII. El problema de España, a diferencia de Francia, es que no hubo una guillotina en la Puerta del Sol que les picara el billete a los curas, a los reyes, a los obispos y a los aristócratas... y al que no quisiera ser libre le obligara a ser libre a la fuerza. Nos faltó eso, pasar por la cuchilla a media España para hacer libre a la otra media. Eso lo hemos hecho luego, hemos fusilado tarde y mal, y no ha servido de nada. El momento histórico era ése, el final del XVIII. Las cabezas de Carlos IV y de Fernando VII en un cesto, y de paso las de algunos obispos y unos cuantos más, habrían cambiado mucho, y para bien, la Historia de España. Nadie lo hizo, perdimos la ocasión, y aquí seguimos todavía, arrastrando ese lastre que nos dejaron aquellos que sobrevivieron y que no tenían que haber sobrevivido”.

 

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