Quillotro
OPINIÓN

 

Bienvenido Mr Marshall: "Os debo una explicación"

© Joaquín Hortal
19 de noviembre de 2009

 

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Bienvendio Mr Marshall

Hace tiempo que en diversos artículos en esta revista nos vienen advirtiendo de que en Cuevas del Campo no se puede opinar. Que hay que callar porque la libertad de expresión la están arrinconando con miedo y amenazas. Reconozco a los que esto escribieron que no les creí. Me parecieron exagerados entonces, y les pido perdón por ello ahora, en particular a Manuel Hernández. Y mira que ya en la campaña de las elecciones municipales de 2007, un coche de propaganda del PP se puso en la puerta de la Casa de la Cultura con el himno popular a máximo volumen mientras se celebraba en el interior un mitin del PSOE. Y mira que no está tan lejano aquel acto caciquil del cierre de la sede del PSOE allá por hace sólo un año y medio. Y mira que fue hace sólo unas semanas cuando el PA sacó un panfleto “acusando” de socialista al presidente de la Asociación de Jóvenes Guernika, Antonio Mesas, para denigrarlo y desacreditarlo. Como si fuera un delito ser socialista (como no lo es ser andalucista ni popular). ¿Cómo se puede acusar de tener ideología desde el panfleto de un partido político? Es como si un cristiano acusa a un musulmán de creer en dios: coño, y tú, hala, el dios en que crea en mi problema. El delito de Antonio Mesas no era el de ser socialista, sino el de no ser del clan Andalucista que está en el poder. De este tema en su momento no hablé, e hice mal.

Partamos de lo principal ¿tiene derecho el PSOE a organizar un acto social y de desarrollo desde su perspectiva ideológica? ¿Tiene derecho a hacerlo en una infraestructura del pueblo como la Casa de la Cultura, donde, por ejemplo, hizo una asamblea una semana antes un sindicato como COAG o tantas veces la Cooperativa, o las distintas asociaciones del pueblo, etc? Parece claro que sí. ¿Tenía obligación el PSOE de invitar a participar al alcalde? Parece claro que no, por lo menos si querían discutir de juventud desde una perspectiva progresista.

La convocatoria que hace el alcalde de Cuevas del Campo para recibir a Martínez Caler, es una convocatoria oficial y urgente del ayuntamiento, y sobre todo es una convocatoria engañosa, equívoca, maliciosa y mal intencionada. Equívoca y maliciosa porque convoca a los cueveños sin decirles por qué y para qué viene Martínez Caler, que venía como militante del PSOE e invitado por su partido a unas Jornadas de Juventud. Equívoca y maliciosa porque convoca a los cueveños sin decirles que no es para recibir sino para hostigar a Martínez Caler y exigirle impagos de la Diputación. Equívoca y maliciosa porque se llama a los vecinos para un acto que no era a favor de la población de Cuevas del Campo sino en contra de los socialistas cueveños. En el fondo se engañó a los cueveños con el fin bastardo de atacar, limitar e impedir en lo posible un acto del PSOE. Se confundió a los vecinos para, sin saberlo, agolparlos como manifestación premeditada del Partido Andalucista y el Partido Popular que amedrentase a los que quisieran asistir a las Jornadas de Juventud Socialistas que allí se iban a celebrar. Y es que en las concentraciones, se sume uno por la razón que lo haga, ya no hay nombres sino consignas, y así lo demostraron esos insultos fascistoides como “vete del pueblo” que dirigieron a algún militante socialista.

¿A esto hemos llegado en Cuevas del Campo? ¿Qué pasa por la cabeza de un alcalde que hace uso de los medios y dineros del ayuntamiento, del pueblo: la megafonía, trabajadores, folletos, cuñas de radio, para convocar engañados a los vecinos y así bloquear la celebración de un acto legítimo de un partido político? ¿Vendettas políticas? Ya no digamos que el acto era por el desarrollo del pueblo, que eso en el fondo debe dar igual. Pero es que lo era. Y algo peor. Si Ana Belén Palomares, promotora del acto y secretaria de juventud del PSOE granadino, había dicho en Cadena Dial que no venía el Presidente ¿Convocó el alcalde a los cueveños aun a sabiendas de que no iba a venir? Mejor no nos envenenemos más y pensemos que no.

Trato de ser empático. Trato de entender la actitud de nuestro alcalde, quitándole malicia y añadiéndole ingenuidad. Quizá el alcalde, por ejemplo, entiende que la Diputación le discrimina por ser del Partido Andalucista. Pero el Presidente de la Diputación estuvo en Cuevas del Campo en mayo en visita oficial y dio cuenta de nuestros problemas más acuciantes, según nuestro alcalde de entonces:  cuevas caídas (dos) y calles ruinosas. Y además, el presidente ya concedió de su propia partida 10.000 euros para el arreglo de la calle Palomas hace algo menos de un año ¿es ese el dinero que quería reclamar? Probablemente sí. Diputación da el dinero a cada pueblo que le corresponde según planes provinciales y no puede dar más ni por problemas de tuberías, que es un problema del ayuntamiento, ni por catástrofes por fenómenos naturales, cosa que le correspondería, de ser así, a la Junta de Andalucía. Entonces, ¿para que acosar a Martínez Caler? Está claro que no para ganarse su amistad. Y eso es lo más útil para Cuevas del Campo: enemistarse con las administraciones. Pero imaginemos que realmente fuese importante lo que tenía que decirle nuestro alcalde a Caler, tanto que no pudiese esperar a cauces normales. ¿Es necesario hacerlo mediante la amenaza y la intimidación populistas? ¿Es necesario boicotear para ello un acto de un partido político?

Trato de ser empático y ponerme en el lugar del alcalde para buscar una razón legítima: Quizá el alcalde adopta una posición de rebeldía, de David de un pueblo pequeño que se enfrenta al Goliat de la Diputación (los tamaños aquí no parecen los más apropiados). Pero ¿10.000 euros es una afrenta tan grande para “agitar la honda” con Caler? ¿Donde está la tan alta deshonra que ha convertido a nuestro alcalde en el de Zalamea para enfrentarse al mismísimo Felipe II?

Trato de ser empático y encontrar una razón sin bastardía, pero se me escapa. Sólo veo la intención de interferir un acto del PSOE intentado asustar a intervinientes y asistentes, militantes y simpatizantes, intentando señalar con el dedo: "si entras ahí ya sabemos de que partido eres, ya sabemos que eres socialista". Sólo veo persecución política, estigmatización pero en su rango más burdo, tarugo y matón. Quizá hubo alguien que iba a asistir a las jornadas y que al ver a los del PA y PP en la puerta beligerantes pudo pensar que no le viene bien que le relacionen con el PSOE. Pudo pensar que no le viene bien para su negocio, para su licencia de obras, para su puesto en la bolsa de trabajo del ayuntamiento, para las gestiones de infravivienda, etc; que estos del PA y del PP que ahora gobiernan y que se agolpaban en la puerta le viesen entrar en un acto socialista. Aun así, pese a la intimidación, acudieron más de 100 personas. Pese al despreciable sistema del matonismo y a las miradas desdeñosas, hubo vecinos que no temieron que les apuntaran en una lista o les señalaran con el dedo acusador y asistieron a las Jornadas.

Claro que en esa concentración podrían haber surgido otras preguntas: ¿Por qué no se ha solicitado el programa de infravivienda de 2.010 por valor de hasta 500.000 euros y se ha perdido ese dinero con sus puestos de trabajo para Cuevas del Campo? ¿Por qué se han perdido los 12.000 euros del programa para trabajar la iniciativa empresarial de los jóvenes, presupuesto altísimo cuando hablamos de políticas de juventud? ¿Por qué en 2.010 va a volver a subir el ibi un 7%, con un acumulado en tres años de subida del 44%? Estas preguntas, tan o muchísimo más "vitales" que las de los 10.000 euros también se podrían haber hecho en el corrillo, sólo que para eso no es necesario que venga Martínez Caler, porque el que tiene que contestar es el alcalde: ¿Hacemos una manifestación en su puerta para preguntarle? Claro que no. Curioso. Muy curioso lo que preocupa al alcalde de Cuevas del Campo… y lo que no.

Y por cierto, si esta es la nueva forma de reclamar dinero: ¿deben comportarse así todos los acreedores del ayuntamiento?  Todos aquellos a los que el ayuntamiento les debe más de 10.000 euros, y son muchos, muchísimos (recordemos que hace unas semanas el ayuntamiento de Cuevas del Campo tenía en impago a casi todos los acreedores de 2008), ¿deben plantarse en manifestación delante del ayuntamiento, o mejor, delante de la casa del alcalde? ¿Deben perseguirle allí donde vaya y reclamarle su dinero? Si esta es la nueva forma de pedir dinero, estimado alcalde, usted es un gran deudor, y no muy buen pagador.

En política, cuando las cosas no te salen por lo legal y las haces intentando atemorizar a tu adversario, se llama fascismo. Cuando intentas que tu voz sea la única y tratas de acallar las demás mediante la intimidación se llama fascismo. Y es fascismo aunque estemos en democracia. Las persecuciones y purgas en EEUU en los 50 de izquierdistas por el senador McCarthy fueron el más puro fascismo en el seno de una democracia. Militantes, simpatizantes y pensadores de izquierda fueron condenados al ostracismo cuando no a la carcel, apartados de sus trabajos y en ocasiones obligados al exilio.

El artículo se llama “Bienvenido Mr Marshall” porque quería escribirlo desde un punto de vista cínico. Quería comparar la situación de los cueveños engañados para recibir al Presidente sin saber para qué con los de la película de Berlanga que recibían a un desconocido Mr Marshall sin saber tampoco para qué. Quería hacerlo así pero no he sido capaz. El único parecido real con la película es lo que escuché mientras entraba en la Casa de la Cultura: oí al alcalde, un poco por encima de los demás, decir: “os voy a dar una explicación de por qué os he reunido aquí”, y me sacó una sonrisa de entre el amargor al recordar aquella frase de Pepe Isbert, que hacía de alcalde franquista en la película: “Os debo una explicación y os la voy a dar”. Que pena que permanezca el mismo perfil de alcalde pasados 60 años y una transición.

Por lo demás esto no tiene ni puta gracia: nuestro alcalde es más alto, más guapo y menos arrugado que Pepe Isbert, pero mucho menos gracioso, vaya, sin gracia ninguna. Y ojalá el guión de este despropósito lo hubiera escrito y dirigido Luis García Berlanga: no hubiese acabado mejor, pero lo que nos hubiésemos reído por el camino.

Yo sé que no tengo credibilidad para la mayoría. Ya lo hemos discutido algunas veces: yo soy “el del quillotro”, con sus filias y sus fobias, con sus amigos y amigas, que siempre critica a los que están gobernando y no es capaz de ver nada bueno. Ojalá no llevara razón. No escribiría esto si no estuviera muy asqueado. Así que no creáis mis palabras, creed mi asco.

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