Quillotro
OPINIÓN

 

Articulando

© A.G. Faronni
22 de mayo de 2009

Estimados amigos de Quillotro:

¡Cuanto tiempo desde la última vez que hable con vosotros!, mucho a mi pesar, sin embargo tenía escusa. Eso sí cada semana , siempre fiel, he leído y releído cada nueva publicación y aportación. Se nota que la semilla plantada ha echado raíces y ello  me llena de alegría (por algo aunque sea tan solo de refilón soy instigador indirecto de este vuestro gran proyecto). 

Durante este agosto, a mi pesar apenas si la primera quincena, la he pasado allí en nuestro pueblo, entre vosotros. He disfrutado de nuestras fiestas, de nuestro pantano y lo mejor que tenemos allí, de nuestras gentes. En fin, quisiera compartir con vosotros y con todos si bien decidis publicarlas, unas cuantas impresiones, esta vez menos críticas y algo más melancálicas:

Imperturbable, retando con su sombra al tiempo , nuestro cerro. Cinco de la tarde, apenas si 35º C en el termómetro del coche.¡¿Calor?!, todo el del mundo, y más cuando tras cuatro horas de coche, el aire acondicionado dice que no da más.

En fin, tomo la carretera. Llego a la presa,¿ hermoso?, sin palabras. Rojos, azules, vals que se hace uno con el brillo de las aguas rompientes.

Al fondo, el blanco de una barquichuela, imperiosa y atrevida, retando las idas y venidas de un oleaje inexistente. Islotes, rasgadas cárcavas, montículos de tierra que se hunden y resurgen año tras año en busca del aire negado durante el invierno.

Tengo que parar, necesito parar. Cinco y diez de la tarde. Calor, ese olor, el canturrear de las chicharras, si, ya estoy llegando a casa.

Arranco aquel instante, lo guardo, lo hago mió, lo hago eterno. Aun queda camino, camino que he de hacer, pinos, almendros, olivos.

¿Una rotonda? No la recordaba, ¿y aquello de allí?,polígono industrial leo en un cartelón que queda a mi izquierda, ¿y los hinojos?, ¿ y las collejas?, será cosa del progreso, ¡con lo buenos que estaban mis potajes!

A mi derecha la cooperativa, a mi izquierda secanos y olivares, los conozco, no hay perdida, ya no hay tierra, ni piedras, asfalto y matojos, donde antes había aliagas y chinos.

El sifón, las canaletas, tomo la curva, hacia arriba las Verjas, hacia abajo los Faroles, el Cerrillo.¿Casas?¿ desde cuando?, moles de hormigón a modo de mausoleos vivientes,¿ y los perales?¡¿ y la higuera?!. Grandes, bien grandes, que se vean, ¡ que se note donde hay!, ¡ que se note el poderío!.Total, el ladrillo no perdona, ni siquiera al recuerdo de un niño.

¿Qué quedan de aquellos paratales?, de los arrastraeros, de los espinos, de aquel su amo y señor, ese pobre ruiseñor que año tras año nos endulzaba con su trino. Quince  viviendas de protección oficial y una mansión por no llamarla castillo ,abajo con el albaricoquero, fura el granado, el peral, las uvas,¿ y mi higuera?, menos mal, allá detrás, eso si con reja , bien vallada, no, silencio, mejor  no lo digo.

El cantón de la Baranda, como siempre triste y enlutado¿ acaso no hay rosales para engalanarlo?, una mano de pintura no hace daño, hierros oxidados, y cuestas sin sino.

Continuo mi camino. Apenas si recuerdo, apenas si conozco, el valle, las escuelas, el niñerío.

Mi puerta, despintada, algo alicaída por no decir dejada. Estoy en casa. Uno de agosto de 2009, cinco y media de la tarde.

Un saludo muy fuerte y un abrazo a todos.

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