Quillotro
OPINIÓN

 

San Isidro

© Andrés M Prieto
3 de septiembre de 2009
Quizá también te interese leer:
San Isidro: una fiesta para todos los cueveños
San Isidro: Romerías cada 4 años
San Isidro: Un patrón de fin de semana

Estimados vecinos:

Una vez pasadas las fiestas de San Isidro y de Agosto, haciendo balance con respecto a la afluencia de gente a ambos eventos, creo que hemos tenido unas muy buenas fiestas.

La calle estaba inundada de cueveños, cueveños que viven en Cuevas del Campo y cueveños que no viven en Cuevas del Campo. Cueveños que habían hecho un gran esfuerzo personal trasladándose desde lugares lejanos para pasar unos días rodeado de los suyos y cueveños que desde sus casas esperaban impacientemente la llegada de éstos. Cueveños que tras echarse a las espaldas unos cuantos de cientos de kilómetros iban buscando como única recompensa volver a ver y charlar con caras conocidas. Madres y padres cueveños que viven en el pueblo acompañados de hijos, nueras y nietos cueveños que no viven en Cuevas del Cámpo. Ése fue el éxito de estas fiestas y ésa es la parte fundamental de una fiesta, que haya gente y que sea lugar de reencuentro de la gente. Probablemente sea la diferencia entre una fiesta privada para unos pocos y “la fiesta del pueblo”. Fiesta está siempre asociada a “más gente de lo habitual y a evento extraordinario” porque al fin y al cabo, para verse los de siempre, están todos los días de común.

Es criterio usado en la mayoría de las fiestas, permitir o facilitar la presencia a los invitados. Este concepto está más o menos asimilado en las celebraciones de tipo privado (bodas, comuniones, bautizos…). Si hay intención de celebrar, todos estos eventos van buscando situarse en los fines de semana o en los puentes. En fiestas con fecha fija de calendario, como pueden ser los cumpleaños, y que caen entre semana, si hay intención de celebrar con los amigos o con la familia, se pasan sin ningún tipo de problema al fin de semana anterior o posterior. Hasta ahora no conozco ninguna pérdida de personalidad del homenajeado o de desnaturalización del evento por tal motivo. En fiestas patronales el tema es algo más complicado puesto que el honrado por la fiesta suele estar muerto y salvo que medie milagro no puede pronunciarse en cuanto a la fecha de celebración de la misma por lo que la decisión suele caer en el pueblo y ahí está el problema. Hay una pequeña parte del pueblo que considera que las fiestas de San Isidro son sus fiestas, no las fiestas de todos los cueveños. ¿Por qué puede estar ocurriendo esto?

Los cambios sociales que se están produciendo en las últimas décadas están haciendo que los pueblos cada vez tengan menos habitantes en detrimento de las capitales de modo que cada vez somos más los pueblerinos que nos vamos a vivir a las ciudades. El sentimiento que se produce entre el que se va y algunos de los que se quedan es bastante contradictorio. Hablando en primera persona, la primera sensación del que se va y abandona el pueblo es de desorientación, inmediatamente te invaden los sentimientos de extrañeza y desarraigo. La pregunta de “qué pinto yo aquí” probablemente haya sido la más repetida entre los cueveños que hemos salido del pueblo durante el primer periodo del destierro. No sabes dónde estás ni qué hacer, ni a quién llamar ni por dónde pasear, estás intranquilo. Aún hoy, tras llevar viviendo fuera del pueblo más de veinte años,  aún paseo por las calles de Granada como un extraño, muchas veces me veo fuera de lugar. No noto a Granada como algo mío, estoy ahí porque es mi centro productivo. Cuando paseo por Cuevas del Campo me pasa todo lo contrario, estoy en casa.

Por lo que respecta al que se queda, la sensación que tengo es que algunos se sienten en cierto modo traicionados, se sienten como a alguien al que abandonas porque creen que tú consideras que el pueblo y ellos no son lo suficientemente buenos para ti y que buscas algo mejor por que lo que tienen no es suficiente. Te has ido porque al sitio al que vas tiene cines, tiene cortes ingleses, tiene centros comerciales, tiene gente, tiene pubs…. Y ahí creo que es donde está el problema, como creen que eres alguien que has despreciado y has traicionado al pueblo, no mereces disfrutar de las fiestas del pueblo, de modo que unas fiestas que en un principio deberían de ser de todos los cueveños se convierten en unas fiestas que tienen que ser propiedad de los cueveños que viven en Cuevas del Campo. Es la venganza de muy pocos contra muchos.

Una vecina, el sábado de verbena me comentó que los que no íbamos a San Isidro era básicamente porque no queríamos. Me puso el ejemplo de Antonio Checa: no se ha perdido ni un año desde que está viviendo en Vitoria. El veredicto fue tajante: si Checa puede, tú también puedes. Y es cierto, Checa está pudiendo, por el momento, es incuestionable. Pero si mañana Antonio se casara con una funcionaria vitoriana, y tuviera dos hijos escolarizados, ¿podría seguir bajando habitualmente? ¿podría su madre y su padre disfrutar de las fiestas con su hijo, su nuera y sus nietos?. Probablemente no y probablemente San Isidro dejara de poder disfrutar de la presencia de este parroquiano sacrificado e insigne y de su familia, y todo esto por unos pocos.

Con respecto al comentario de uno de los lectores sobre “el que pueda venir que venga y el que no que se aguante”, no lo comento por caerse por su propio peso, sobre todo después de ver el poco aguante del escribiente por la no presencia de la banda de la Calahorra en las pasadas fiestas de San Isidro.

Un saludo.

Un cueveño.

¿Y tú que opinas? Escribe en el Foro de Quillotro
Escribe en el Foro
Visita el Foro
 

Estadisticas de visitas