Quillotro
OPINIÓN

 

Por primera vez un "campo de Trabajo" en Cuevas del campo

© Olga Manzano Pérez
Coordinadora del IAJen Granada
5 de agosto de 2009

Fue hace ya algunos años, concretamente hace ahora unos tres, cuando tres chicos de Cuevas del Campo preocupados por el patrimonio de su pueblo ponen en conocimiento del Ayuntamiento de Cuevas del Campo la existencia  de una estructura de dimensiones importantes situada en la ladera del Negratín allá por donde pasaba la antigua carretera para llegar hasta Zújar (mas concretamente a 20 metros de la última curva antes del recordado puente).

Desde la Concejalía de Cultura (yo entonces era concejala de cultura, juventud y deporte) trasladamos nuestra preocupación al arqueólogo, Carlos González Martín, de la Diputación de Granada que se desplazó hasta Cuevas del Campo para inspeccionar la zona, valorar los restos arqueológicos de los que se le había dado conocimiento y emitir el informe correspondiente. Este informe, con fecha 18 de Diciembre de 2006, decía así en su núcleo central:

“Tras acceder desde Cuevas del Campo a las playas del pantano, ubicadas en la zona central del embalse, en la zona en que más se estrecha y se acercan ambas orillas, en la ladera Norte del embalse del Negratín, se pudo observar la existencia de unos restos estructurales que han aflorado tras la disminución de la capacidad de embalse del pantano. Dichos restos parecen corresponderse con un horno de cronología romana. Se trata de dos muros dispuestos de forma paralela, de una longitud de 1 m. aproximadamente para cada uno de los tramos. Los muros son de adobe y conservan una altura aproximada de 0,40 m. En el entorno existe gran cantidad de material cerámico de época romana: Terra Sigillata Sudgálica, Terra Sigillata Clara Tipo A, Terra sigillata hispánica, ladrillos, tegulae y fragmentos de cerámica común romana. Todo este conjunto cerámico nos acerca a una cronología de época romana altoimperial  correspondiente a los siglos I-II d.C. Es muy probable que este horno formarse parte de una villa romana.”

Nos pusimos en contacto con la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía para estudiar las posibles actuaciones. Y en conclusión, y ante la ubicación exacta y la subida y bajada caprichosa del agua que hacen aparecer y desaparecer el horno, la recomendaciones no vinieron a ser fáciles aunque si lógicas.

A partir de ahí y ante la aparentemente difícil intervención, sólo existía la preocupación institucional pero sobre todo la individual (de cada uno de ellos) y colectiva (por aquello del grupo de tres),  de los que seguían pendientes del estado del patrimonio del municipio de Cuevas del Campo en general y más concretamente por la aparición de aquellos restos arqueológicos que en su día parecieron formar parte de una villa romana.

Entonces tuve la suerte de conocer uno de los programas más importantes, o mejor, el más importante de los que gestiona el Instituto Andaluz de la Juventud, organismo que desde hace un año coordino a nivel provincial. Esto es, los Campos del Trabajo de Servicio Voluntario.

Dice el papel que son estos “una forma particular de servicio voluntario (organizados y pensados exclusivamente para jóvenes). Consisten en la realización, de forma desinteresada, de un proyecto de trabajo de proyección social, que revierte directamente en beneficio de la comunidad”.

Para empezar a trabajar, con esta no antes detectada oportunidad, me puse en contacto con Francis (uno de aquellos tres). Estaba claro que debía ser él quien me diera las pistas respecto a quien debíamos acudir para poner en marcha este proyecto. Un proyecto que permitía aprovechar la sensibilidad de otros jóvenes, esta vez ajenos al municipio de Cuevas del Campo, pero que como ellos les preocupaba la conservación y puesta en valor del patrimonio. Esto solo lo podía conseguir este programa, el denominado  “CAMPOS DE TRABAJO” del Instituto Andaluz de la Juventud.

Así fue y Francis acertó. La encargada de presentar su solicitud al Instituto Andaluz de la Juventud para organizar en Cuevas del Campo, en la ribera del Negratín, un campo de trabajo de tipo arqueológico fue la Asociación de Estudios de Arqueología Bastetana con el título de “Terra et Focus”. La intención estaba clara y se basaba en la creación de un centro de interpretación al aire libre en el que la pieza principal  fuera la construcción de una réplica a escala de aquel horno cerámico romano hallado en la ladera del pantano. El lugar estaba claro, lo más cerca posible al lugar de su hallazgo y que a su vez enriqueciera la oferta turística, que fuera un elemento importante dentro de lo que en mi opinión personal es uno de los parajes mas bonitos de nuestro municipio: lo que hoy es el lugar donde muere la “actual y asfaltada” A-315 (que no la antigua). Más concretamente donde estamos prácticamente obligados a dejar nuestros vehículos cuando visitamos la zona (conocida como zona de aparcamiento). Si además el programa del Campo de Trabajo no pretende solo centrarse en las actuaciones de construcción del horno, sino que pretende además que el grupo de jóvenes voluntarios/as que acoge Cuevas del Campo, se integren en el municipio y con su gente, la fecha tenía que ser una en la que nuestras fiestas locales estuviesen presentes en ese periodo. Y así es, el campo se desarrolla del 5 al 18 de Agosto.

Y dicho todo esto, yo tengo mi particular forma de expresar la importancia de lo que es y de lo que significa un Campo de Trabajo cualquiera (me reitero en que creo que es el programa que mas objetivos cumple de los que tiene el IAJ). Pero sobre todo me referiré e intentaré explicar como un programa como este dignifica a todo un colectivo (el de los jóvenes) y como nos hace enorgullecer a los/as que estamos al frente de las políticas de juventud.

En primer lugar, no conozco ningún otro programa (seguro que existe pero yo no lo conozco) que sea capaz de sentar a 17 Comunidades Autónomas en una mesa (en sentido metafórico) y a un centenar de países (más o menos dependiendo del año) para coordinar el intercambio de plazas y así hacer grande la oferta para los/as jóvenes en cuanto al lugar donde quieren desarrollar su proyecto de voluntariado. De esta manera el programa permite que jóvenes granadinos/as o andaluces/zas puedan desarrollar su proyecto de trabajo voluntario en Andalucía, en el resto de Comunidades y en casi en el resto del mundo (por ejemplo treinta jóvenes de Granada se han desplazado o lo harán en breve a Campos de Trabajo organizados en Turquía, Serbia, Marruecos, Méjico, Rusia…). Es por este motivo por el que a Cuevas del Campo vienen jóvenes de casi toda la geografía española (2 de Valencia, 2 del País Vasco, 2 de Murcia, dos de Madrid, 3 de Castilla León, 2 de Castilla la Mancha,  2 de Cantabria y 6 de Andalucía). Y nos ha entristecido que nos fallaron dos jóvenes procedentes de las Islas Canarias. Sin duda esta cuestión enriquece en todos los aspectos, tanto a la entidad organizadora pero sobre todo a los/as jóvenes por el intercambio de conocimientos y de realidades.

En segundo lugar me gustaría utilizar el símil que viene a decir que los Campos de Trabajo son como el hambre y las ganas de comer. Y así es y entenderán por qué. Por un lado esta el “hambre”. En el caso de Terra et Focus el hambre es la Asociación de Estudios de Arqueología Bastetana y de manera indirecta el municipio de Cuevas del Campo y sus responsables políticos (desde cualquiera de las Administraciones donde se encuentren estos o estas). ¿De que tenemos hambre? Hambre de desarrollo, hambre de promoción económica, hambre de desarrollo turístico, hambre de movimiento económico, hambre de que haya más cueveños/as que puedan dedicarse y obtener ingresos gracias al turismo. Hambre de poner en valor nuestro patrimonio, de protegerlo y de darlo a conocer a su población. Por otro lado “las ganas de comer” las tienen los/as jóvenes en general y en particular los que vienen a Cuevas del Campo. ¿Por qué ganas de comer? Por que es el verano la época del año donde los/as jóvenes tienen ganas de hacer algo diferente al resto del año, de conocer a nueva gente y si puede ser también nuevos entornos y nuevos lugares. Los Campos de Trabajo constituyen sin duda una forma muy distinta de pasar parte de esos días de vacaciones diferentes.

En tercer lugar los Campos de Trabajo son auténticas escuelas de valores. Y aquí reside la importancia de todo. Primero porque, sí, pueden que sean unas vacaciones pero también decíamos que distintas o con una condiciones determinadas. Los/as jóvenes participantes desarrollan un proyecto de trabajo que beneficia a una comunidad (diferencia primera con unas vacaciones normales), conocen a otros/as jóvenes, sí, pero con los/as que se convive 24 horas (otra diferencia). Y solo esas dos diferencias con las que podrían ser unas vacaciones normales hacen que, en esta ocasión y en este programa, se fomenten valores tan importantes hoy como la amistad, la solidaridad, el respeto a la diversidad (religiosa, cultural o de pensamiento), la tolerancia, el trabajo en equipo, la participación para la obtención de objetivos comunes, el compartir casi todo (desde los sueños, aspiraciones e inquietudes hasta los problemas y las dificultades).

Y para acabar no olvidemos que este es un programa de voluntariado. La palabra  voluntariado y la palabra juventud van de la mano en casi todo momento en la época actual. Es por ello que mas del 80% del voluntariado en este país (creí leer el otro día) está conformado por jóvenes. Y detrás del voluntariado, entre otros, hay dos principios básicos:

  • La solidaridad (hablábamos de ella antes). Esta solidaridad que tienen al participar en un programa de este tipo y por preferir esta opción es el mejor instrumento que tiene la juventud para contribuir de forma particular en la transformación de la sociedad. La juventud participa y no permanece pasiva. Ser voluntario/a es una manera de tomar parte en los asuntos y problemas de interés común. El asunto de interés común en Cuevas del Campo en la puesta en valor y concienciación de la población sobre la conservación del patrimonio y los jóvenes participantes en Terra et Focus vienen porque están solidarizados con este aspecto.
  • La confianza. Hay confianza en la juventud para poner en sus manos proyectos importantes. Y es que el voluntariado es una manera de que  se produzcan vínculos basados en esa confianza. Vínculos establecidos entre el/la voluntario/a y una asociación, una entidad o un sector concreto de la población y que además constituye una importante contribución a la que debe ser la labor o acción desarrollada por la Administración. Dicho de otra manera el Instituto Andaluz de la Juventud (sin duda), la Asociación de Estudios de Arqueología Bastetana personalizando en todo su equipo técnico y Presidente y el Ayuntamiento de Cuevas del Campo confían en estos/as jóvenes y le encargan una tarea compleja: nada mas y nada menos que contribuyan de manera especial al desarrollo del municipio y a la creación de riqueza.

Sin duda que estos dos párrafos vienen a justificar por qué es necesario desterrar muchos de los estereotipos y prejuicios que una parte de la sociedad nos atribuye de manera directa e injusta a la juventud. Aunque pueden ser dos las teorías. Están los/as que dicen que somos el futuro en un tono de gran esperanza y confianza. Y están los/as que dicen y/o piensan que somos indolentes, que no nos afecta nada, que no valoramos nada, que no nos damos cuenta de las cosas....Si embargo los/as jóvenes no somos ni una cosa ni otra. Somos un activo, ni pasado ni futuro sino presente,  que nos ha tocado vivir en este momento concreto y que por supuesto, con nuestra acción, cada día participamos en la tarea de hacer de este mundo un mundo mejor. El mejor ejemplo es nuestra presencia, la de juventud, en los campos de trabajo y su éxito como programa.

Y no termino sin agradecer a todos/as aquellos/as que se han hecho posible este Campo de Trabajo en Cuevas del Campo: la Asociación de Estudios de Arqueología Bastetana (protagonista principal y especialmente a su Presidente Andrés Adroher), al técnico del IAJ que es responsable de los Campos de Trabajo (tan amante del programa como otras), al Ayuntamiento de Cuevas del Campo ( especialmente por su excelente colaboración) y a las asociaciones, artesanos/as, colaboradores/as individuales y vecinos/as de Cuevas del Campo. Y claro está a aquellos tres.

Me alegro de que ya esté siendo una realidad.

Invitados/as quedáis hoy a la inauguración.

 

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