Quillotro
OPINIÓN

 

Despertar

© Manuel Hernández García
14 de abril de 2009

“Los sueños, como los espejos, están para ser rotos.”

Victor Von Muerte

Una vez recogida en acta por Vicente que en Cuevas del Campo se puede ser honesto, delincuente y aprovechar el cargo público en beneficio propio voy a hablar de cosas serias.

Tal vez sea este el artículo más difícil de escribir. Tal vez. Si el andalucismo es una realidad difícil de explicar a esta que pretendo se le añaden cuestiones que, sin decir nada del fondo del asunto, los imbeciles las hacen surgir. Sin embargo, tengo la enorme sensación de que saldrá bien y digo bien porque es algo tan razonable que no cabe ni la traición en tiempos de duelo y más, ya que al no haber beneficio económico nunca se acercarán los comerciantes de la mugre.

Bien, quiero reconocer y dar a conocer a todos aquellos que lucharon por La República y a aquellos que fueron asesinados tras las líneas y tras la guerra y pretendo llevarlo a cabo de dos formas:

1. Elaborando un censo de los soldados y combatientes de este pueblo y de toda la comarca que lucharon bajo la tricolor;
2. Elaborando un censo de los asesinados bajo la bicolor.

Hay que sentirse orgulloso de que nuestros padres y abuelos combatieran al franquismo, esa mezcla de España, iglesia y caciquismo, es decir crueldad. Mi hermano me comentaba que en Andalucía apenas si hubo comunistas o  sindicatos de clase por lo que las levas bien pudieron hacerse por los anarquistas. Tal vez. Si eso fue así podemos empezar a buscar: en los archivos del Ayuntamiento de Zújar, en archivos del sindicato, en archivos del ejercito…Para eso es necesario que me deis el nombre de los combatientes, fotos donde aparezcan con los trajes del ejercito, cartas desde las trincheras…Podemos averiguar en qué frentes combatieron, a qué unidades pertenecieron, sus condecoraciones y, en otros casos, una pista para averiguar donde están sepultados y traerlos a sus pueblos, junto a sus familiares y que descansen en paz.

En el segundo caso, los aniquilados físicamente tras las líneas y tras la contienda, igual, necesito el nombre y otros datos, como el lugar donde creéis que fueron ejecutados, quienes los mataron, etc.  

Juan Pérez, el antiguo alcalde de Zújar puede ayudaros, bien sea buscando partidas de nacimiento, de casamiento etc. en el archico del ayuntamiento de Zújar, poniéndoos en contacto con aquellos ancianos que tienen claros conocimientos de donde fueron fusilados, etc. El ya me ha indicado tres lugares de la zona, que coinciden con barrancos escarpados y con cruces. A los niños les cuesta más trabajo arrastrar los cuerpos de sus padres. Las opacas cruces, que tapan los crímenes y beatifican a los criminales las arrancaré y las tiraré a la mierda, o tal vez las deje. A cambio pondremos un monolito, con un sol brillante, muy brillante y grande,  con el nombre de los ejecutados y, en bicolor y con una cruz, pondremos el nombre de los asesinos, para que sus hijos y nietos vean que son hijos y nietos de criminales.

No nos engañemos, tras los crímenes fue común que los criminales se quedaran con todas las pertenencias de los asesinados, motivo por el cual unos pocos no quieren que se sepa. Ejemplo es el caso de Blas Infante. Bien, podemos saberlo y restituir las tierras y pertenencias a los hijos y nietos de los legítimos propietarios. Haremos justicia terrenal y dios, esta vez, que sea para lo criminales. Es fácil, cambiamos a dios por tierras y juicios civiles y penales.

Por supuesto yo decidiré a quien buscar, me corresponde elegir. Sólo me esforzaré si los hijos o nietos de los republicanos lo merecen. Por ejemplo, si hay un descendiente metido en el PP que ni se acerque, ya que ese partido es totalmente contrario a estas búsquedas y siguen homenajeando a los criminales. Es repugnante buscar la justicia con los republicanos y pertenecer al PP, partido que financia la Fundación Francisco Franco. En el pueblo tenemos tes concejales del PP y varios militantes. Evitemos aburrimientos: ni ellos me han pedido nada ni yo quiero nada con franquistas, por muy hijos de izquierdistas que sean, si lo han sido.

Desde hace mucho tiempo mi hermano y yo queríamos buscar a mi abuelo Regino. Regino Hernández Granero era un joven que, llamado a  filas, tal vez llamado a filas, tal vez voluntario, cumplió con su deber de ciudadano y cayó en una trinchera, tal vez, en el año 38, tal vez en el año 37. Murió entre lentejas, el alimento del ejercito popular republicano y entre metralla, tal vez murió así. Se fue con su leva o tal vez con su quinta. Y ya no regresó. Fue trasladado a un hospital de campaña o tal vez ni siquiera tuvo esa oportunidad. Tal vez su cuerpo esté aún en alguna fosa común de olvidados o tal vez en otro lugar de olvidados. El joven aquel, lleno de vigor, de simpatía y generosidad cayo abatido por las balas de criminales de guerra y perros sarnosos.

Mi otro abuelo, José García Arboledas, igualmente lucho por un mundo mejor, en una guerra que él ni provocó ni creó ni quiso, era un trabajador libre, presidente del Linares tal vez, una magnífica persona. Defendió en una trinchera un mundo mejor, un mundo sin miserables curas impuestos, donde la gente no temiera a ningún dios, si querían adorar a alguno; un mundo donde a cada hombre ejerciera un voto, si ese hombre quería votar; un mundo donde el hijo del obrero o de un jornalero estudiara, si ese niño quería estudiar; un mundo donde la obligación fuera vivir y no temer, no temer ni a Dios, cualquier dios, ni a la Patria, cualquier estado,  ni al amo, sin amos. Fue herido tres veces en campaña o tal vez sufrió una herida múltiple. Fue brigada del ejército republicano o tal vez combatió como tropa, no lo sé. Estuvo en varias líneas del frente o tal vez en una línea los tres años de campaña. O tal vez no estuvo combatiendo tres años y estuvo dos, tal vez.

Tras la guerra, el terror, de la forma más cruel e ignorante: ya en latín ya en otro idioma, ya fuera el gobernador civil ya fuera el gobernador religioso. De Regino, aquel joven oficial, tal  vez no lo fuera, todo lo que hubo de él, trajes, correspondencia desde las trincheras para su mujer e hijos, fotos, cualquier documento que tuviera su nombre, propiedades de la casa y tierras, todo fue quemado. Nada queda, nada quedó. Ni siquiera se le podía recordar: su hijo, el único que le quedó de los tres que tuvo, nunca pudo escuchar, siendo niño, cuál era el carácter de su padre ni como era, le vetaron la posibilidad de imaginárselo. Creció sin su padre y con el temor de que se supiera quien era su padre, pero con todo el amor de Dios Padre. Cuanto asco. Ahora te lo digo: tu padre, mi abuelo, era un luchador de la democracia y tú has crecido en un estado de mierda, lleno de curas y criminales de guerra.

José García, el maduro Suboficial, con sus heridas de guerra y su mujer e hijos huyó de su hogar, Linares. Andando, pueblo tras pueblo no dejando nunca que se llegara a conocer o pestañear quién fue. La espada de los criminales y el cáliz de los puercos pesaban sobre su cabeza, con sus hijos. Todo se abandonó. Murió en el peor de los mundos recibiendo una cristiana y más, católica, sepultura, gracias a lo cual su alma es de Dios, que Dios cuente los muertos, porque no puede contar vidas, la vida es libre. Fue un magnífico hombre y siendo magnífico nunca pudo hablar de su trinchera, ni de sus camaradas de trinchera. Se enterró con un estéril ceremonial de cuentos de viejas e invertidos reprimidos represores y como él no quería: un tío de mierda con una sotana hablaba de demonios, temores y peligros para el alma, sin que se supiera las cicatrices de las heridas de la metralla. Mi abuelo nunca temió en la trinchera y no le importó los peligros ni los demonios, que eran los de enfrente.

Ahora, su nieto, el nieto de ambos quiere recordarlos. Ese nieto se siente orgulloso de que combatieran con un puñado de lentejas mal cocidas y de que cada disparo contara, contara un día más de libertad para su familia y para el mundo. Y, ojala, piensa, que sus abuelos hubieran matado a muchos esclavos y perros esclavos de Dios: Miserable Cristo de los Pordioseros, que te paseen esta semana santa y las que vienen. Yo no pasearé a asusta viejas en tronos, buscaré personas.

14 de abril de 2009, (79 aniversario de la proclamación de la II República española)

Eliminemos los “tal vez “por “aquello sucedió así…

A mi madre, en su cumpleaños, otra vez.

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