Quillotro
OPINIÓN

 

Crónica: el don de la oportunidad

© Joaquín Hortal
8 de noviembre de 2008

Por fin, pasado ya un año y medio de la investidura, sabemos cual es el proyecto estrella del gobierno popular de nuestro alcalde Ramón Mancebo: el acerado del margen izquierdo, según se sube, del camino del cementerio. ¿He dicho proyecto estrella?, quería decir el proyecto, el único. Imaginemos aquella reunión de la cúpula del PP cueveño: “¿que podríamos hacer rápido y baratito para no entregar el gobierno al PA con el ridículo de no haber hecho nada? Mirad que luego llegan las elecciones y sólo tenemos para vender que subimos sueldos e impuestos”. Y de repente, a alguno se le encendería la bombilla: “hacemos la acera que sube al cementerio” (Paseo de los Tristes podemos llamarlo). De base un problema: este alcalde entrega la vara en 7 meses (se supone), y eso hace del tiempo, oro. Y tanto tiempo les debe faltar que no respetaron ni fiestas de guardar… ¡y no cualquier fiesta! ¿Cuál sería el peor día para interrumpir el paso por el camino del cementerio? Sin pensarlo mucho, las vísperas del día de todos los santos. Pues ahí nos dieron: con lluvia constante y con cientos de cueveños y cueveñas encaminados a limpiar nichos; el camión del ayuntamiento y el concejal de obras a su grupa nos atascaron la carretera de barro y coches. ¿Y qué sacaron adelante entre tanto desatino? Los coches desviados por las estrecheces de Triana y un palmo de barro en la carretera, que tardaron más en limpiarlo que lo que quiera que estuvieran haciendo. Sin embargo reconozcamos que no son tan torpes, y que la idea no era mala: si el tiempo hubiera sido bueno y si la lluvia hubiese respetado, la de abrazos que alcalde y concejal habrían dado a cuantos pasaran al pie del camión y la pala rumbo al cementerio: imagináis la sonrisa del alcalde llenándose la boca  “veis lo bien que está quedando… como soy vuestro alcalde”.

Pero fijémonos en su lado bueno, que lo tiene: no está de más acerar un camino frecuentado (principalmente el día que lo cortaron), y además sale barato. Sobre todo por cuanto a técnicos se refiere; como ya dijo el concejal de obras: “a mí no me hacen falta técnicos” y bien que lo demuestra a lomos del camión del ayuntamiento, que bendita sea la falta que hace, o metiendo la pala hasta el fondo en busca de tuberías con goteras. A propósito de esto, de las tuberías, una curiosidad. Hace unos meses me paró el alcalde delante de una cueva de la que brotaba el agua a borbotones. “Echa fotos y ponlas en lo tuyo (en referencia a Quillotro)” me dijo a voces desde lejos mientras me señalaba la tubería rota y la cueva arruinada. Al parecer, mientras buscaban las goteras de una tubería, no sólo la encontraron sino que la destrozaron, y un canal de agua nos sorprendió atravesando el pueblo de lado a lado todo un día: ¡será por agua que es lo que nos sobra! Ahora entiendo aquellas palabras del ilustre alcalde. Quería mostrarme y que os mostrase a los lectores de Quillotro lo bien que les va (y nos va) sin gastarse los dineros en técnicos. Total, ¿para qué sirven los técnicos?, ¿para decir cava por aquí y ten cuidado que la tubería pasa por allí no vayas a romperla? Para eso nos sobra con el concejal de obras, y bien que lo demuestra. Y es que el sueldo de este hombre nos sale regalado… y yo, sinvergüenza de mí, me da por quejarme de sueldos. Claro, que a lo mejor, en este caso, haber dejado trabajar a los técnicos de Añil, que es la concesionaria del agua en Cuevas del Campo, no habría sido tan costoso. Sobre todo viendo el desastroso resultado. Conclusión: el concejal de obras como realmente sale barato es pagándole para que no se mueva de su casa, incluso aunque haya que pagarle más, pero que no toque nada… por favor.

Por cierto, que para barato, el encuentro nudista. Mandar mails a las asociaciones y federaciones naturistas debe resultar muy caro porque no se hizo. Como tampoco se hicieron algunos cartelitos o cuñas de radio para que lo supiéramos al menos los propios cueveños. Ni una cosa ni la otra, y aún así acudieron 9 personas al encuentro: llegarían por casualidad, por equivocación o por telepatía. Y el periódico decía que acudieron más de 300 personas… ay, ay de esos periodistas que se fían de lo que les cuentan los concejales de nuestro ayuntamiento. Estos encuentros pretenden generar actividad en torno a los negocios del pueblo; con 9 congregados, cualquier gasto, por mínimo que fuera, resulta excesivo.

La publicidad fue también el lastre del Cuevas Rock. Como en el caso anterior, ni un mísero cartel para informarnos a los vecinos. Y como ya documentó minuciosamente en estas páginas Manuel Hernández, al concierto no fue ni dios. De los otros desatinos ya dio debida cuenta el mentado Manuel Hernández, y amenazas le costó.

Y no se si fue problema también de publicidad o simplemente de olvido, pero el 72 aniversario de la muerte de Blas Infante tampoco se celebró el 11 agosto este año, y ya van dos, pese a estar el PA en la coalición de gobierno. Lo mismo lo celebró cada uno en su casa, pero homenaje público al asesinado Blas Infante no hubo ¿Fue quizá otro fallo de publicidad y como en los dos casos previos, no nos enteramos ninguno? En cualquier caso, Blas Infante murió por las libertades que ahora disfrutamos, murió por no arrodillarse ante los bárbaros, y merece ese homenaje anual; lo que no merece es un PA y un PP cueveños con una memoria histórica tan laxa. Un PA que lleva en su ideario el ensalzamiento de la figura de Blas Infante, y el de aquí no lo hace, y un PP que no se atreve siquiera a repudiar en pleno las declaraciones hirientes de su correligionario Vidal Quadras. Blas Infante no es patrimonio del PA sino de la Izquierda política (y no digo andaluza porque la izquierda es internacionalista), y su homenaje nos corresponde a todos como el de otros muchos asesinados anónimos.

En fin, cosas y casos, y lo que nos queda.

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