Quillotro
OPINIÓN

 

Magnífica actuación de los grupos en el V Cuevas Rock

© Manuel Hernández García
29 de julio de 2008

Lástima la mediocre organización. Buen resultado, ya que estaban todas las papeletas vendidas para el desastre El pasado sábado por la noche, 26 de julio, se celebró el V Cuevas Rock. Los grupos actuantes eran variados y muy buenos. Por lo que a mí me toca (buen símil) he de felicitar al grupo cueveño Three Stars Band. Formado por Adrián y Kai, dos chavales de 16 años y Javier, mi hermano. Tocaron canciones para las que hay que tener mucha madurez y sobre todo valentía: eran canciones muy difíciles para la combinación de instrumentos; la voz de Adrián es auténtica, diferente, rasgada junto a una guitarra simplemente dominada en un arrebol; la batería muy dinámica, seria, siempre atenta; y el bajo…qué voy a decir del bajo, que es mi hermano, experiencia y talento. Un grupo que, con disciplina, se le palpa mucho futuro.

Hasta aquí lo que me gusta. Y ahora la mugre: la organización. Y por dónde empezar, porque solo se hizo bien una cosa. ¡Qué desastre! Mejor las enumero, porque como las comente me hacen falta seis días.

Primero: Publicidad. Ni el Señor se enteró de que había concierto. La convocatoria solo la sabíamos los músicos, familiares y amigos. De hecho empezó una hora tarde y con 50 personas, incluidos músicos (que los conté). Luego fueron llegando más y ya no conté pero tal vez nos juntamos, incluidas las parejas de guardias civiles, unos 90 o 100. Había más gente en la tundra siberiana.

Segundo: Solo la gente del pueblo sabíamos como llegar, ya que no había ni un cartel indicativo. Pero ni uno es ni uno. Además como no había luces que divisar desde la carretera es que ni el que se equivocara pudo acudir.

Tercero: No había prevista ni una unidad de la cruz roja. Estas unidades están presentes hasta en los campeonatos de mus. Pero es comprensible, dada la ineficacia de la organización.

Cuarto: El lugar era peligroso, en pleno mes de julio, con el calor. Me explico. El evento se celebró en un pinar, que no estaba limpio de maleza ni de combustibles. Cómo mínimo, mínimo vamos, eso hasta una persona tarada de educación lo piensa. En un concierto la gente fuma, más que en los trabajos, y tiran colillas por todos lados. Eso junto a las hojas de pino, arbustos, ramas bajas…todo allí presente. Se debería de haber limpiado aquello y cortado las ramas una semana antes o algo así, como un pequeño perímetro de seguridad y limpieza. ¡Ah! la limpieza cuanta falta hace.

Quinto: En caso de fuego no había prevista ni una pequeña manguera de agua, pero claro el agua estaba escasa, hasta para beber.

Tropecientos: El perímetro no se acotó. Claro como estábamos en un prado, sin barrancos, sin cuevas, sin ribazos. Se debe igualmente acotar con unas vallas el recinto. Como en todos lados. Porque ¿hasta dónde llegaba la responsabilidad de la organización en caso de accidente? La multaza triplimillonaria que habría pagado el ayuntamiento si hubiese pasado algo. No, si hubiese pasado algo no, es el organizador lo que pasa.

Tropecientos y una: Agua. Yo eché una mano al grupo de música a llevar instrumentos. Era, como decía el poeta, una tarde de julio, luminosa y polvorienta. Pero sin metáfora y con un sofocón de desierto. Quedaros con esto, que era 26 de julio a las 17.00 horas, ni una nube y en El Campillo; no debajo de una alameda. Allí había una pedazo de barra -lo único bien preparado por el organizador-empresario-insolvente (en adelante Oremi). Yo me acerqué a pedir agua a la barra también para los técnicos de sonido y luz que estaban pasando las hieles amargas. Pedí a las dos “camareras”, que estaban debajo de un pino bebiendo grandes vasos de lo que sea con muchos cubitos, unas botellas de agua. Me dieron tres pequeñas botellas calientes de agua. Obviamente aquello se gastó en tres minutos. A la hora -pero a la hora, para no molestar el descanso a sus señorías- fui a pedir más y con un lenguaje ordinario me dijeron que ya no me darían más. Les dejé allí las botellas y fui al pueblo a comprar 6 litros al super. Cuando llegué los músicos y técnicos me dieron las gracias. ¿Cómo negar agua a una gente en julio a las cinco de la tarde? No os preocupéis, dadme el agua y ya luego hacemos cuentas Oremi y yo, si tenemos cuentas económicas pendientes, con saldo a mi favor. Pero dad el agua, que hay que ser despreciable para negarla. Luego creo que sobraron unos millones de cajas de agua.

Tropecientos dos: El técnico de sonido tenía su caja de control apoyado con una tablón, una valla de obra, en una bajada de agua con baches…hombre eso se hace un pequeño piso con dos sacos de cemento, que el equilibrio no es solo presupuestario. Algo digno.

Tropecientos tres: Al no haber luz, desde el “aparcamiento” -por decir algo en lenguaje no cutre- hasta el concierto había que ir iluminándose con las débiles luces de los móviles. Como echo de menos las lámparas.
...
Dejo ya el asunto porque ¡que aburrimiento contar mugres!

Lo único bueno era la barra, digo, perfectamente nivelada, en el mejor sitio, lleno de botellas y camareros a rebosar, comida…etc. Es claro que lo único que interesaba era sacar dinero. Lo que yo entiendo es que una persona declarada insolvente y con cargo público directo tenga la concesión de un negocio público. Es algo normal, dentro de la lógica, previsto no sólo en la ética sino en la normativa creo que de Madagascar. Nos llevan muchos años de adelanto.

Y lo digo en serio. Si hubiese pasado algo, lo mínimo, un fuego, un accidente de coche, una caída de alguien y sin Unidad Médica… Oremi es insolvente y no pagaría nada. Pero alguien ha de pagar. ¡No ignoréis los millones que habríamos pagado por culpa de cuatro o seis ineptos! Con lo cual, debido a la culpa directa del Ayuntamiento que “concede” (sí, conceder, de dar por las buenas) un negocio a sabiendas de la insolvencia del explotador, se habría ido contra el patrimonio de todos, del ayuntamiento. Es lo que pasa cuando se hacen las cosas de forma irregular o ilegal: que pagamos los decentes y se salvan los no decentes. Y cuando unos brutos nos gobiernan, brutos hasta para disimular. Pero qué les importa, no es dinero suyo sino el de todos.

Espero que este ayuntamiento no ceda un negocio más a un insolvente porque no sé si en el próximo alguien pondrá los hechos en conocimiento de la fiscalía. Lo digo en serio. Estad atentos, porque a lo peor para algunos a mi tiempo de eterno luto le uno (o no, ya veré, porque necesito ayuda de gente preparada y honrada) el hartazgo de que cuatro o seis desalmados saqueen a mi pueblo. Me asquea.

Y casi lo peor, para mí claro, fue cuando oremi subió a mitad del concierto a decir, con lenguaje de recreativo de barrio bajo, que este era el presupuesto que “tenemos”. ¿Tenemos? Lo dijo 3 veces. “Explicatio non petita, acusatio manifiesta”. ¿De qué se defiende? Incapaz de asumir su ineficacia echa la culpa a algo que a mí no me interesa. Un triste mecanismo de defensa del yo: negar la propia ineptitud. Yo, ciudadano, no pido excusas, pido organización y eficacia con lo que haya. Si no sabe organizar y no sabe que no se meta y deje a alguien que sí sepa. Pero con un peazo de sueldo y para esta ruina. Sin sueldo no exigiría, pero lo tiene y le exijo conforme a su salario, es un contrato y con remuneración: exijo eficacia a esos malgastados 600 euros. En fin, a mi se me caería la cara de vergüenza. Bueno, hay quien tiene varias, con lo cual si pierden algunas tienen otras. Porque yo así organizo sin ser idiota trescientos conciertos en un año, sin preocuparme de nada. Es una pena que tan asquerosa organización desluzcan a los propios grupos cueveños, que puede ser une escaparate, la oportunidad de salir adelante. Suele suceder que las magníficas actuaciones queden siempre en “vaya mierda pueblo”. El próximo año habrá que redoblar el esfuerzo para traer a managers o lanzadores de grupos, eso sin contar la publicidad de 4 gatos que nos van a dar.
Y es que un pueblo también se mide por quien les organiza las cosas, por quién las dirige. Y a un organizador se mide por los resultados de la organización no por otra cosa. El resultado de este evento huele a mierda. ¿Alguien, lo suficientemente imprudente, es capaz de rebatir estas descripciones?

 

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