Quillotro
OPINIÓN

 

Rayas en la tierra

© Joaquín Hortal
14 de junio de 2008

Solo voy con mi pena, Sola va mi condena,
Correr es mi destino, Para burlar la ley,
Perdido en el corazón, De la grande Babilón,
Me dicen el clandestino, Por no llevar papel,
Pa’ una ciudad del norte, Yo me fui a trabajar,
Mi vida la dejé, Entre Ceuta y Gibraltar,
Soy una raya en el mar, Fantasma en la ciudad,
Mi vida va prohibida, Dice la autoridad…

Clandestino, Manu Chao, 1998

 


 

     El primero en abrir las hostilidades hace unos meses fue el PP en campaña electoral. Se les ocurrió la peregrina idea del contrato de inmigración; a saber, el inmigrante que llegase a España tenía que firmar un compromiso de atenerse a legalidad y costumbres hispanas. Tamaña barbaridad, porque la legalidad, como el honor en la mili, se le supone (y se nos supone a todos, propios y extraños), para eso están la leyes, la policía y los jueces. Y las costumbres… ¿Cuáles son las costumbres que hay que firmar?

     Perdieron las elecciones, y no precisamente por esta estupidez de propuesta, y renovó el PSOE de Zapatero. Se crea una cartera ministerial curiosa, la de trabajo e inmigración, y se pone al frente a Celestino Corbacho. O lo que es lo mismo: el PSOE reconoce que una parte del voto del PP ha sido por su mano dura con la inmigración, y están dispuestos a recuperarlo, o por lo menos a contentarlo.

     Una semanas más tarde se reúnen todos los jerifaltes de la Unión Europea y deciden que la inmigración es tal problema que en Europa sobran ocho millones de inmigrantes (nota: el mismo número de judíos que había en Europa antes del exterminio nazi).

     En abril Berlusconi derrota a Veltroni en las elecciones de Italia, y el nuevo presidente italiano (¿nuevo?), en boca de su ministro de interior, Roberto Maroni, promueve y aprueba una ley que convierte al inmigrante ilegal en delincuente. Tal cual: cruzar una frontera te convierte en un forajido indecente, una simple raya imaginaria sobre la tierra o el mar hace que seas moral y judicialmente perseguido o no en función del  lado que ocupes. No en vano, este Maroni pertenece al partido de la Liga Norte, fuerza xenófoba e independentista liderada por Umberto Bossi (también ministro actual de Italia, pero sin cartera, como los que tenía franco), que ya mostró sus sensibilidades con la inmigración cuando hace unos años dijo que las pateras en Sicilia, se solucionaban bombardeándolas antes de que llegasen a la orilla: hay cosas que si no fuera por lo que asustan, darían risa. La ley italiana prevé juicio rápido y expulsión tras la condena. Muy garante: “¿tienes papeles?”, “no”, “Pues a la cárcel”, ante un juez y… a tu maldito país en un visto y no visto. Claro que esto no es exclusivo de inmigrantes no útiles (los útiles, los de los contratos, a esos si se les dan papeles): ahí están también los gitanos, que aunque sean italianos de nacimiento, los van exterminando de a poco a poco. Ante esto nuestro gobierno en voz de la vicepresidenta condenó tal legislación, pero unas horas mas tarde el presidente Zapatero corrigió a Doña Teresa, puso paños calientes sobre las declaraciones y se vino a buenas con Berlusconi:  la diplomacia.

     Lo último por el momento: Sarkozy, la tercera vía de la derecha (conservadores, newcon y él que ni lo uno ni lo otro ni todo lo contrario), y un artículo del Financial Times en el que exponía sus planes para el futuro de la inmigración en Europa bajo su mandato provisional: devoluciones ultrarrápidas de ilegales, otra vez el contrato de integración con la obligación de aprender la lengua y las costumbres, etc… más de lo mismo y siempre el inmigrante asociado a la bajeza moral… "a pasar hambre a tu país". Lo peor es que dichos planes los dice tener consensuados con España. Pero peor aún: Sarkozy es un descendiente de inmigrantes Húngaros (Nunca sirvas a quien sirvió ni…); aunque lo cierto es que sus ascendientes eran nobles y ricos, y estos no son inmigrantes; son sólo eso… ricos.

     La involución en nuestra relaciones con la inmigración es clara: primero si no tenías papeles no eras persona, no tenías derechos plenos… ahora, no tener papeles te convierte en criminal. Apesta por todos lados y la cosa promete no acabar aquí.

     Las simetrías históricas son sospechosas: la última vez que se oyó algo parecido a lo acontecido en los últimos meses en Europa fue en los años 30. Un partido, el NSPAD, llegó al poder de Alemania con un programa racista y demagógico que pretendía luchar contra la crisis económica del 29 culpando a los diferentes: judíos, gitanos, comunistas, homosexuales, lisiados, tarados, sindicalistas, polacos, rusos… y alguno más que simplemente no cumpliera con los ideales de un buen nacional-socialista. Primero se prohibió acumular capital a los judíos, después se les obligó a llevar un distintivo, se les expulso de determinados trabajos, se les echó de sus casas y se les relegó a ghettos, se les esclavizó en fábricas del estado y privadas, y finalmente se le confinó en campos de trabajo y exterminio: arbeit macht du frei (el trabajo te hará libre, rezaba descaradamente la entrada de Auschwitz)… Para los nazis, los judíos eran el problema desde el principio, pero tardaron diez años en madurar la idea del exterminio sistemático, del genocidio, y no tomaron la decisión hasta estar ya en guerra. Incluso pensaron soluciones estrambóticas como deportaciones masivas a Madagascar o Palestina. Cada una de las deprivaciones de derechos, de las humillaciones a las que sometieron a los judíos, se llamó solución hasta que se auto-convencieron de que podían llegar al límite, a la endlösung (solución final), y seis millones de judíos, y otros muchos polacos, gitanos,… e incluso españoles huidos de franco, fueron cruelmente torturados, asesinados y enterrados en fosas cuando no quemados para no dejar huellas de tal vergüenza a la Historia. Aquella Europa venía de un crack económico, el del 29, crisis que muchos comparan con la que ahora atravesamos. Aquella Europa fue en parte cómplice del criminal nazismo, porque creyó solucionar sus problemas con tan solo mirar a otro sitio mientras otros quitaban derechos a sus ciudadanos por ser judíos, gitanos, comunistas, homosexuales, lisiados, tarados, sindicalistas, polacos, rusos... aunque aún no hubiesen empezado a exterminar. ¿Y qué hace Europa ahora? Ha quitado derechos a los humanos que no tienen papeles y los ha convertido en delincuentes, los expulsa sin garantías judiciales y lo siguiente… ¿Qué será lo siguiente? ¿Llegaremos nuevamente a pensar que son más baratas las cámaras de gas que las deportaciones? A mí me asusta.

     Pero los ejemplos no son sólo de los grandes estadistas. En nuestro pueblo, nuestro alcalde (no precisamente un gran estadista), entre sus frases de Perogrullo de “como todos sabéis yo soy alcalde de Cuevas del Campo yyyyyyy… bueno, soy vuestro alcalde”, también suelta alguna perla ideológica (consigna de partido más bien, porque para lo otro es necesario tener ideología). En uno de los plenos y a propósito de una moción del PSOE de ayudas a los terremotos de Perú, dijo que no mandaría el 0.7% del presupuesto del ayuntamiento, porque bastante tienen esos peruanos con que les dejemos cogernos las aceitunas y que está claro que esa ya es bastante ayuda. ¿Les dejamos cogerlas? Y si no las cogen ellos, las cogen… ¿quién? No es ningún favor dejar a los humanos traspasar fronteras, porque si algo ha definido a la humanidad y ha permitido su evolución es la inmigración. Mucho menos favor entonces es dejar entrar para que trabajen por nuestro bienestar. Por cierto, ese 0.7% del ayuntamiento de Cuevas del Campo ya estaba presupuestado para ayudas sociales de este tipo, por lo que no sería de extrañar que vaya a parar a donde va todo en este pueblo: a sueldos.

     Se cierne sobre Europa una sombra de crisis, y no es económica, al menos no principalmente, sino una crisis de derechos. Da la impresión de que Europa y en particular España, quiere darle una patada a la crisis económica en el culo de los inmigrantes. ¿Tan primarios nos volvemos en tiempos de crisis? ¿No hemos aprendido nada, y en tiempos de vacas flacas volvemos a culpar siempre al diferente?

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