Quillotro
OPINIÓN

 

Tenía que pasar

© Manuel Hernández García
11 de febrero de 2007

      Si es que no hay que ser profeta ni adivino. La necesidad de cambiar cosas en el pueblo es acuciante, pero sin perder tiempo. Llevamos muchos años y vamos. Las cosas hay que cambiarlas ya del verbo ya.

      Hace unos días un niño ha atropellado a uno o dos niños, dentro del pueblo, no en la carretera ni en al calle principal ni en algún lado desierto. No será que no estaban avisados tanto el alcalde, los concejales o quien fuera. Yo mismo puse una denuncia este verano, denuncia sí como suena, y no sé si Don Andrés puso otra. El contenido era simple aunque serio, como lo que tengo acostumbrado: denunciaba el riesgo para la vida y para la salud tanto física como mental que producen la gentuza del pueblo que conducen motos a todo trapo y a cualquier hora. Avisamos al alcalde y nada, a los concejales y nada y un municipal subió y dijo algo muy cristiano, como que hay que ser buenos - le agradezco y él sabe que le agradezco que fuera de su horario subiera a poner orden- Pero es que además a los niñatos esos les hemos avisado y advertido mis padres, mi hermanos y yo y nada, que te hacen cara, que te provocan porque además son unos ineducados.

      Pero vamos a ver si ponemos las cosas en su sitio. Primero es que no hay delito porque los menores de edad cometen infracciones, no delitos y segundo determinar el responsable de ese accidente. El infractor no, porque es irresponsable. ¿Los padres, los poderes públicos? Fuera de la consideración de responsabilidad jurídica de los hechos. ¿Por qué la mayoría, en estos tiempos, tenemos que aceptar la ineducación, las salvajadas, las chulerías inicuas, etc. de gentuza? Cuando, además, esa gentuza es muy muy poquita porque la gente buena somos inmensidad.  Los poderes públicos solo dan un arma para que la mayoría no suframos el acoso de la gentuza: el derecho. Pero cuando este derecho se inaplica, como es el caso de que a pesar de los avisos nada se hace o se aplica mal, como es el caso cuando los poderes públicos omiten su deber de vigilar por al seguridad,  es entonces cuando la mayoría estamos indefensas y éticamente podemos actuar tomando la justicia por nuestra mano. Pues aviso a la gentuza de motos y cochazos, que como a mi sobrino o a algún familiar mío le pase una desgracia de este estilo  -no un accidente que eso nos puede pasar a cualquiera y en cualquier momento- pero sí de este estilo, como pase algo de esto me cargo a toda la familia del infractor o delincuente y le pego fuego a lo que tenga que pegarle con quien haya dentro. Ya estoy harto, estamos hartos. La diferencia con el resto de cueveños es que yo hago lo que digo. Y podéis ir con este escrito a donde os de la gana, a imputarme un delito de amenazas condicionales o coacciones, que a mí no me dais miedo. Yo tengo la energía en las manos

     Y a ver si los padres, en vez de enseñar a sus hijos a contar las 5 ruedas de un coche se preocupan en enseñar el orden las 5 vocales. Porque siempre son los ignorantones, paletos y tontoides, cuando no la suma de estos tres asuntos clínicos, los que hacen de forma asidua estas cosas. Porque ya digo que los accidentes los tenemos todos pero lo que esta pasando es costumbre.

¿Advertencia, amenaza, coacciones? Yo no voy a ir, como amenazaban algunos, de noche al pueblo y ni escribo en las paredes de un cortijo de La Cañada a oscuras.

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