Quillotro
OPINIÓN

 

Inteligencia emocional

© Laura Martínez
15 de septiembre de 2007

     Quiero comenzar estas líneas agradeciendo a Joaquín y al equipo de Quillotro su entrega y su trabajo. Gracias a Quillotro estoy más en contacto con mi pueblo y sus rincones y más informada de lo que allí pasa y de lo que pasa por las cabezas de los cueveños. También doy las gracias a todas las personas que han tenido la valentía de hacer pública su opinión. Aunque, como todos, leo cosas que me gustan y otras que no.

- Me gusta que se publique lo que sucede en cada pleno. Y saber que puede leerlo cualquiera desde donde quiera y cuando quiera. Considero que tener información es el primer paso para una democracia participativa. Esta revista nos permite y nos invita a todos a participar.

- Me gusta y me alegra que haya diversidad de opiniones y de partidos políticos, y sobre todo de gente implicada en el futuro del pueblo. Aunque sus ideas y las mías difieran.

- No me gusta que intentemos imponer nuestras ideas. Con tres partidos en el gobierno es evidente que estamos en desacuerdo. Podemos ponernos de acuerdo en que estamos en desacuerdo y usar esta plataforma para opinar y para escuchar esas opiniones distintas a la nuestra. Porque desear lo mejor para el pueblo si es un objetivo común. Cada uno lo hace a su forma según quién es y lo que cree.

Eso si es un reto, guerrear e insultarse a mi me parece el camino fácil.

- No me gusta leer descalificativos hacia la revista porque nació como elemento difusor de cultura, opiniones y de la identidad de nuestro pueblo. Y merece respeto porque lo ha demostrado, escuchando todas las voces y publicando todo tipo de artículos y opiniones.

- No me gusta que se pierda el respeto a las personas, y nos dediquemos a insultarnos por el simple hecho de pensar diferente, de ser diferentes.

Al leer los artículos de Quillotro se percibe mucha rabia, decepción, encabronamiento, enfado…Se me ha ocurrido compartir unos apuntes de inteligencia emocional por si a alguien le pueden ayudar.
Según Daniel Goleman, la inteligencia emocional es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones.

Está claro que la razón no lo es todo. Por ejemplo, si siento celos por mucho que mi cabeza sepa que no tiene sentido, no dejo de sentirlos. O si siento miedo ante una situación que racionalmente sé que no constituye ningún peligro. Muchas veces lo irracional toma el control de nuestras acciones, por lo que es mejor saber que pretende cada. Ser emocionalmente inteligente implica que en lugar de reprimir nuestras emociones las escuchemos, nos permitamos sentirlas, las reconozcamos y nos aceptemos a nosotros mismos con ellas. Así podremos usarlas como un mapa indicador de lo que queremos realmente y un apoyo más en la toma de decisiones.

 

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