Quillotro
OCIO

 

Asalto a Benzalema

© Joaquín Hortal
15 de septiembres de 2009

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Ficha del Circuito
  Distancia: 2.600 m
  Tiempo: 2 horas
  Dificultad: media

En textos sobre la toma de Baza en 1.489 había leído que antes de asaltar Zújar y la propia Baza, el rey Fernando el Católico había tomado “el Castillo de Benzalema”.

Quillotro - Benzalema desde el Pino Virao
El Castillo de Benzalema visto desde el Pino Virao

No obstante, ese hecho en particular es controvertido porque hay quien escribió que El Católico se dirigió directamente a Zújar, y hay quien, por el contrario, dijo que primero fue a tomar Benzalema. Como quiera que venía desde Jaén, esta controversia, para los cueveños no es baladí, porque determina el camino que usó: de ir a Zújar lo habría hecho por la Cuesta del Campo, y de ir a Benzalema, por la Vereda de los Baños. Y no es baladí, porque si fue a Zújar primero a través de la Cuesta del Campo, pisó los pastos de la Cañada y el Campo de los Aljibes: el actual Cuevas del Campo. Pero este es tema para otra historia.

En otros textos del siglo XVIII se mencionaba Benzalema como una de las poblaciones que formaban parte de la comarca de Baza. Yo no había oído jamás hablar del castillo de Benzalema ni tampoco de tal población, aunque el topónimo si me sonaba asociado a los baños de Zújar.

Mencionado en tertulia, Francis me había dicho que el castillo debía estar por la zona de los baños. Una primera idea: podría ser La Granja (o como la llaman lo cursis ahora: "La casa de la pródiga"). Aunque también sabía que este era un Palacio renacentista y eso no cuadraba con un castillo medieval: descartada.

Quillotro - Benzalema desde la falda del Jabalcón Quillotro - Benzalema Benzalema desde la orilla derecha del río Quillotro - Benzalema desde Las Cucharetas
Benzalema desde la falda del Jabalcón Benzalema desde la orilla derecha del embalse Benzalema desde Las Cucharetas

Una tarde, asomados desde el Pino Virao hacia “la loma de Enmedio”, nos percatamos de un pequeño montículo al pie del Jabalcón y sobre el río. Desde nuestra posición quedaba a la izquierda del cerro, a pocos cientos de metros detrás de los inundados Baños de Zújar. Acercando la posición con la lente de la cámara, nos pareció que era un buen sitio para que hubiera un castillo y allí decidimos que debía estar.

Quillotro - Atalaya del castillo desde la falda del Jabalcón
Atalaya del castillo

 

José R. Vílchez me comentó que se había acercado en coche lo más que pudo una tarde. No subió al cerrillo, pero indicó que la zona más próxima era donde la carretera de los baños, una vez pasados éstos y la Granja, se cruza con la que da vuelta al cerro. Dijo que en la lejanía se adivinaban construcciones, pero que no estaba muy seguro de que aquello fuera un castillo.

Con estas vagas señas me acerqué una mañana de domingo: el camino de Zújar, la carretera de la Vega Vieja, pasada la Cuesta de la Torre, la nueva carretera de los baños. Pasada al fín La Granja, una pronunciada cuesta que acaba en el cruce con la carretera que da vuelta al cerro nos deja en nuestro destino.

Y acertaba Vílchez, porque ese parecía el punto más próximo al cerrillo. Lo que no quiere decir que estuviera cerca: un kilómetro quizas, y una profunda hondonada nos separaban. Desde allí, con los ojos fijos en la cumbre, no podía más que intuir una mínima construcción en ruinas, pero de eso, a todo un castillo como el que yo imaginaba distaba mucho.

Quillotro - Valle del rio Castril Quillotro - Desembocadura del río Castril
Orientado hacia la desembocadura del río Castril
Quillotro - Cueva al pie de Benzalema
Quillotro - La ruta hacia Benzalema desde la falda del Jabalcón
Jabalcón desde Benzalema. Arriba a la derecha es donde comienza el circuito

Lo primero fue dibujar el camino para llegar. Del cerrillo se veía bajar serpenteante, a la derecha, de nordeste a suroeste, un camino, que parecía ascender, aunque no se veía, hacia la carretera de los baños. Atravesé entre pinos de repoblación, dirigiendome al norte y pegado al cejo. No sin dificultad llegué al camino justo donde este descendía a la hondonada. La cuesta es tan escarpada que hay que bajar como por una ladera: con el lateral de las zapatillas y apoyando el peso en el pie de arriba, y aún así no quedé lejos de bajar rodando. El camino parece hecho en los programas de repoblación de los últimos años, y no para que circulen vehículos.

Las aguas retiradas del embalse han dejado un tupido manto de Tarais, que en esos días de febrero dibujaban una extensa alfombra de un rojo intenso. No fue necesario acercarme a ellos, porque el camino que seguí los circunda y nunca ha sido inundado.

Quillotro - Resto de posiblemente una muela

En unos minutos estaba a los pies del cerrillo. Desde esta cara, la suroeste, no se adivina castillo alguno en su cumbre, pero al pié de la misma hay excavada una cueva, que a mi parecer, rompía más si cabía, la probabilidad de que allí hubiera un castillo. El camino bordeaba, como ya he dicho, de suroeste a nordeste el cerrillo y se veía ascender y perderse en la cumbre. Yo decidí por mi parte tomar un atajo y subir abriendo camino por la cara sur del montículo, por entre sus dos jorobas.

Quillotro - El castillo en su cara sureste

 

La ladera por la que ascendía estaba tapizada de restos que se antojan muy antiguos, y me pareció reconocer "Terra Sagilata" similar a la del yacimiento de Cuerda Cortada. Para amigos del expolio, recordar el escaso valor monetario de estos restos, y su extenso valor arqueológico si se dejan donde están y un día se decide estudiar la zona.

Tiempo y espacio ahorré con el atajo, pero llegué sin aliento a la cima, y más que me hizo falta ante lo que encontré. Subía enfilado hacia el este, por lo que una vez en lo alto me volví y ante mí, con el altiplano de Cuevas del Campo de marco, apareció el Castillo de Benzalema.

Quillotro - Torre indemne
Quillotro - Torre indemne Quillotro - Torre indemne
Quillotro - Torre indemne

Ya no era una construcción intuida en la lejanía del Pino Virao. Ahora veía una muralla en ruinas, una atalaya, los restos de una torre orientada hacia el este, una entrada escalonada y hasta vestigios de lo que pudo ser un foso.

Después de tiempo leyendo sobre Benzalema y dudando ampliamente de su existencia o permanencia, me sentí como quien hace un descubrimiento que cree que nadie ha hecho hasta ese momento; como Schliemann cuando descubrió Troya (ya quisiera yo). Pero todo alrededor está plantado de pinos enjaulados en un caperuzón verde que demuestrán que no hace tanto que hubo gente allí. Pinos, por cierto, innecesariamente plantados, que bordean el perímetro del castillo sin mostrar ningún respeto a los restos arqueológicos que allí hay: ¿alguien se ha planteado que viene tanta repoblación de pinos en una zona que nunca los ha tenido?

Subí por lo que debió ser la entrada, a la izquierda de la única torre indemne. La fortaleza está contruida de tal guisa que aprovecha las ventajas defensivas del risco sobre la que asienta. Así, salvo por el ala este, el castillo es inaccesible de forma natural, porque la roca que lo aloja sobresale por todos los puntos.

Para quienes esperen un castillo de amplios salones de baile y alcobas majestuosas, nada que ver. Es tan sólo una fortificación de, como mucho, unos 200 m2, con la probable única función de vigía y albergue de una milicia escasa: vamos lo que sería un castillo unifamiliar.

La única torre parcialmente en pié, que en las fotos se muestra desde todas sus perspectivas, está también herida en varios puntos, como si no hicera más que unos días de aquel asedio de junio de 1.489.

Quillotro - Torre indemne Quillotro - Torre indemne

La explanada del castillo, la que circunda la muralla, está desierta salvo por una construcción de

Quillotro - Atalaya Quillotro - Atalaya

conglomerado y piedras en su centro difícil de interpretar. En lo más alto, un poco de viento es un vendaval. Tantos metros de tierra en la explanada ocultan quien sabe que tesoros arqueológicos de quienes habitaron estas tierras desde, al parecer, el bronce Tardío (cuando los primeros restos íberos). De nuevo aviso para expoliadores: en una segunda visita, ya en abril, Vílchez encontró quizá lo más valioso desde el punto de vista monetario que hay en Benzalema: una patata criadilla.

Allí, en lo más alto, miras en derredor y entiendes la razón de ser de esta fortaleza: es una encrucijada de caminos naturales. Hacia el norte el Castillo controlaba todo el valle del río Castril que desemboca a pocos metros, incluido el pueblo de Cortes. Hacia el noroeste vigilaba la llegada del valle del río Guardal con Benamaurel en el mismo. Hacia el sureste es el valle del río de Baza el que es enteramente visible, hasta su desembocadura sobre el Guardal, también a pocos metros del castillo.

Quillotro - Valle del Guadina Menor Quillotro - Valle del Castril Quillotro - Valle del Guardal
Valle del Guadiana Menor. Cuevas del Campo al fondo. Valle del río Castril. Valle del río Guardal. El río de Baza se le une unos metros antes.

Y finalmente, de la unión de estos tres ríos, Castril, Baza y Guardal, surge el río Grande (o Guardal) cuyo amplio valle se abre al suroeste del Castillo y era dominado al completo desde sus murallas. Un poco más abajo se une el cuarto río en discordia, el Guadalentín. Las Juntas y toda la margen derecha del río, incluidas las tierras de la actual Cuevas del Campo y los dos caminos principales que las cruzaban, la Cuesta del Campo (o camino de Andalucía) y la Vereda de lo Baños, son perfectamente visibles desde el Castillo.

Las que siguen son fotos de distintos perfiles del Castillo tomadas desde el camino de los Baños y el camino que de las Cucharetas baja al río. Están ordenadas desde la vista noroeste hasta la sureste.

Quillotro - Benzalema desde las Cucharetas Quillotro - Benzalema desde Las Cucharetas Quillotro - Benzalema desde la orilla derecha del río
Quillotro - Benzalema desde la falda del Jabalcón Quillotro - Benzalema desde la falda del Jabalcón

No es esta una ruta en tierras de Cuevas del Campo, pero no podemos dejar de mostrar la riqueza de nuestros alrededores, sobre todo la vinculada a río Guadiana Menor que es el verdadero generador de la historia de nuestra comarca. El río es un solo pueblo sobre el que se han asentado múltiples culturas y otras tantas que han pasado. Los límites entre municipios son artificiales.

En resumen, la ruta es la que sigue en una foto de Google Earth.

Quillotro - La ruta el google earth

 

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