Quillotro

Una historia del 21N: La visita del Gobernador

© J. Hortal
21 de noviembre de 2010
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La consecución de la autonomía municipal por Cuevas del Campo exigió más de tres años de dedicación desde la tarde-noche del 12 de mayo de 1977, hasta el anuncio del consejo de ministros el 21 de noviembre de 1980. Más de tres años de litigios e intrigas. ¿Cúal consideras el día más importante de todo el proceso de segregación?, pregunto a Pepe Hortal; se queda pensativo, y dice quizá el día que conseguimos que viniera el gobernador civil.

El gobernador civil era una figura administrativa de las Españas antiguas, de la franquista-fascista y anteriores, que representaba el máximo poder civil de la provincia, frente al militar de más alto rango provincial, que detentaba el gobierno militar. En la actualidad, dado que no existe un poder político en los gobiernos militares (y menos mal), el cargo de gobernador civil se ha sustituido por el de subdelegación de Gobierno: es decir, el representante del gobierno central de Madrid en cada provincia.

Pero en los días que nos conciernen, en aquellos años de transición entre la muerte del dictador (entre los mullidos almohadones de su palacio) y la votación y aprobación de la constitución (6 de diciembre de 1978), los órganos de gobierno seguían siendo los de la dictadura. El Gobernador Civil de Granada era José María Fernández del Río Fernández, nombrado por el entonces presidente del gobierno, Adolfo Suárez.

Una delegación de la comisión de vecinos de Cuevas del Campo hizo dos visitas al Gobernador civil en 1978 para intentar entrevistarse con él; Íbamos el Piri, Amador Medina, otro más que no recuerdo, el abogado y yo, dice Pepe. Llevaban casi un año tratando de conseguir su visita al municipio. Lograron entrevistarse, y le arrancaron la promesa de visitar Cuevas del Campo, aunque sin una fecha precisa. Andrés Prieto constata en su libro "Cuevas del Campo, aspectos destacados de su historia" esa entrevista: El diez de mayo cinco miembros de la Comisión, acompañados por el abogado, visitan al Gobernador Civil de Granada. La comisión siguió insistiendo, recordándo al Gobernador el compromiso contraido. Hubo varios anuncios previos de visita que se anularon y finalmente unos días antes se informó la deseada visita para el seis de noviembre y así fue.

¿Por qué tanta insistencia en que viniera?, pregunto ingenuo, Era importante que viniera para que viera el núcleo de población, sus recursos, su riqueza, para explircarselos, y también la ventajas que tendría la segregación, contesta Pepe. El beneplácito del Gobernador civil era una baza fundamental. El expediente de la segregación pasaría por su manos, como delegado del gobierno central, así como por las del presidente de la Diputación, con rumbo a instancias administrativas superiores y ambos debían darle el visto bueno.

Se confirmó el día de la visita para el lunes 6 de noviembre de aquel año 1978, según la memoria de Pepe Hortal, porque según el libro de Andrés Prieto fue el 8 del mismo mes (me fio más de la crónica de Andrés que de la -mala- memoria de Pepe respecto a las fechas). La Comisión de Vecinos invitó a los alcaldes de Zújar (Julio Navarro) que vino con el secretario, del Pozo (un tal Manolo, maestro de escuela) y de Freila. Se invitó también, al presidente de la comunidad de regantes de Pozo Alcón (Santos Torres).

El Gobernador llegó por la mañana, sobre las diez o diez y media. Venía en un coche negro con una banderita de España en la punta recuerda Pepe, acompañado tan sólo del chófer y otro más que no recuerdo quien era, añade. El vehículo se paró en la puerta de Manuel Vilano (frente a la antigua tienda del Pocho) donde lo esperaban la Comisión de Vecinos, los alcaldes y autoridades invitados y alguno más, según Pepe, Estaríamos unas 40 o 50 personas en total. Les hicieron parar allí, a la entrada, Para que bajáramos enseñandole el pueblo.

Quillotro - Visita del Gobernador

La comitiva y el Gobernador descendieron caminando, rodeados de multitud de vecinos expectantes en los quicios de sus puertas, Se palpaba un ambiente bueno. Había mucha gente por entonces en el pueblo: habían vuelto muchos por la crisis de Cataluña -despidos en la zona Franca, etc-, y fue el boom de las habichuelas, un pequeño boom económico en el pueblo. El gobernador no se paró a hablar con nadie. Guiado por la comitiva, iba escuchando el relato sobre cultivos, riegos, regreso de inmigrantes, sobre expectativas de futuro y posibilidades de evolución de este pueblo nuevo y joven que creía en su futuro. Puerta Real o Carretera abajo (por entonces se llamaría aún Calle José Antonio -Primo de...-) llegaron a la Plaza San Isidro; Pusimos todos los tractores del pueblo en la plaza; era una prueba de que había vida en el pueblo, de que todo funcionaba y podía funcionar mejor con la independencia, de que no era un cuento el segregarnos y que teníamos recursos suficiente para sobrevivir; ahí estaban palpables. Si por un lado le insistían en lo preparado que estaba Cuevas del Campo para ser autónomo, por otro le mostraban lo mal servido y abandonado que estaba por la administración de Zújar: No había asfaltos -suerte que en aquellos días no había llovido-, recién se tenía agua corriente, no había luz pública, para cualquier chuminá administrativa había que ir a Zújar, muchos andando, y todavía se estaban poniendo los desagües en la Cañá San Isidro que estaba abierta de lado a lado.

Al final de la caminata llegaron al Paseo donde estaba practicamente todo el pueblo, Habría más de 1.000 personas, duda Pepe. Coincidió que llegaron ese día tres autocares llenos de gente que venían de la vendimia y que se pararon en la plaza San Isidro y abultaron aún más entre todos los que se agolpaban en espera del Gobernador. Sobre la multitud, ondeaban varias pancartas entre un pueblo poco acostumbrado a la reivindicación (era aquel franquismo tardío sin franco, donde "la calle era de Fraga"). No extraña así el contenido naíf y muy, muy ingenuo de los eslóganes. Según se lee en las fotos, rezaban así:

  • Tenemos pan y trabajo. Queremos nuestro ayuntamiento
  • Queremos imparcialidad en el proceso de segregación
  • Nuestros problemas son los suyos ¡Vamos a resolverlos!
  • La segregación nos es vital
  • Un ayuntamiento aquí resolvería nuestros problemas
  • Cuevas del Campo saluda al Sr Gobernador
Quillotro - El Gobernador en el Paseo

1. Santos Torres
2. Manolo Medina
3. Ángel Olivares
4. Gobernador
5. Miguel Vilar
6. Amador Medina
7. Pepe Hortal
8. Julio Navarro
9. Manuel (Alcalde de Pozo Alcón)
10. Antonio el Boticario

Gobernador y acompañantes atravesaron el gentío y trataron de subir al balcón de Amador Medina, sobre el Casino (por entonces Bar Maracaibo) para dar los discursos, pero el gobernador, apremiado, prefirió darlo a pie de calle, en el mismo Paseo. Los micrófonos instalados en el balcón se bajaron; desmemoriado Pepe dice: Me parece que nos los prestaron de algún pueblo, o se compraron unos altavoces con micro para la ocasión...- duda- no me acuerdo.

Habló primero Pepe Hortal como presidente de la Comisión de Vecinos y alcalde pedáneo. Llevaba un discursos escrito, Pero no lo saqué porque me lo sabía de memoria. Memoria que no ha resistido 30 años porque hoy apenas lo recuerda, No sé por qué no guardé una copia. Fue un discurso largo. Empezaría seguramente por darle la bienvenida. Debió repasar lo que habían mostrado al Gobernador: los potenciales del pueblo, las ganas de prosperar, la juventud y la fortaleza, y el abandono y la dejadez de Zújar. Había que evitar meterse demasiado con Zújar porque había que destacar que existían recursos para los dos ayuntamientos. Probablemente finalizó con agradecimientos a las autoridades por el apoyo.

Después habló el Gobernador. Fue escueto, pero dijo lo que todos querían oir: su apoyo público a la segregación. Dijo haber tomado buena nota de lo visto y explicado. Y recuerdo muy bien como terminó, dijo algo así como "y ya está, me despido de ustedes porque seguramente las mujeres tengan que hacer de comer y les ruego que se vayan", recuerda Pepe sonriendo por el comentario tan machista que soltó el Gobernador visto desde la perspecitiva del tiempo. El abogado -José Antonio Gallego- me dijo que el discurso del gobernador había sido una mierda al lado del mío.

Al término del discurso del Gobernador le siguió un tapeo en la casa de las escuelas (futuro ayuntamiento) sobre una tabla con Cuatro cosas, y vino, dirigido sólo al comité de bienvenida y los invitados. Se estableció un dialogo con el Gobernador sostenido por el abogado, que habló mucho y seguido, De cosas de poca hondura, superficiales y en torno a la segregación. Yo tuve una discusión con el alcalde de Zújar, con Julio, que decía que gastaba más dinero en Cuevas que en Zújar, y tanto se debió encender que el Gobernador llegó a pedir calma (ver foto a continuación). Yo le decía que todo lo que venía lo hacía a Zújar. Me acuerdo de unas ayudas que vinieron por inundaciones en el 74 o 75 que se quedaron en Zújar íntegras: ¿es qué no había llovido también en las Cuevas, coño? Pepe recuerda que en el 78, siendo ya alcalde pedáneo, se fue a Zújar con La muchacha de acción social a por muebles para el hogar del pensionista y Nos dieron unos muebles apilados en una habitación que habían sido donados por aquellas inundiaciones. Se trajeron el Land Rover y luego una furgoneta llena con mesas y muebles para abrir el hogar del pensionista en la casa antigua del pajarillo (que luego fue el consultorio médico, después la administración del cartero, más tarde el museo etnológico y ahora la Escuela de Ciudadanía y Ocio).

Quillotro - Visita del Gobernador

El gobernador pone paz en la discusión entre Pepe y Julio Navarro.

1. Desconocido
2. Acompañante del Gobernador
3. Manuel, Alcalde de Pozo Alcón
4. José María Fernández del Río (Gobernador Civil)
5. Pepe Hortal
6. Secretario del ayuntamiento
7. Santos Torres

Consumido el tapeo, sobre las doce y media, salieron a dar un paseo por el campo para mostrarle al Gobernador los terrenos de cultivo. Toda la comisión se distribuyó en 8 o 10 coches más el del Gobernador que se hizo acompañar sólo de Pepe Hortal. El recorrido en coche, según la memoria de Pepe, comenzó en los Aljibes rumbo a la Cañá hasta llegar al desvío que cruza hacia la Colonia, la atravesaron y subieron por el Chaparral. Con un más que probable cansado Gobernador, la comitiva volvió a las Cuevas (quizá por la Cañá del Paso). El recorrido fue todo corrido, sin detenerse. Durante el viaje el Gobernador No tenía ganas nada más que de hablar de la elecciones municipales del año siguiente -mayo de 1979-. Quería que yo me presentara cabeza de lista por la UCD en Zújar, y yo mientras le daba largas, le decía que me debía a la segregación y debía mantenerme independiente de cualquier color político y le insistía en el tema de la producción de los cultivos, etc. De vuelta al pueblo pararon de nuevo frente a las escuelas (el ayuntamiento actual) y Si se bajaron fue para despedirse y poco más . Serían las una y media de la tarde como mucho. Los alcaldes se quedaron hasta la despedida del Gobernador. Después cada uno volvió a su pueblo. El alcalde de Zújar fue un espectador más, respetuoso. No trató en ningún momento de boicotear la visita ni defender los intereses anti-autonomistas de Zújar.

Los componentes de la Comisión y el abogado se quedaron ligando y comentando los acontecimientos. La impresión fue buena en general. El abogado, profesional en estas lides, sacó buena sensaciones: se palpaba que no habría problemas con la segregación por parte del Gobierno Civil. El Gobernador dio algunas opiniones que se tuvieron en cuenta a la hora de elaborar el expediente, dio permiso para hablar directamente con él sin pasar por Zújar y pidió un proyecto con las necesidades de Cuevas del Campo. Dio también 600.000 pesetas para adecentar la fachada de las escuelas, cosa que no se hizo porque terminaron derribandose. El dinero se utilizó para sufragar gastos de la segregación.

Foto del José María Fernández del Río en su visita al diario de Levante como Gobernador civil de Valencia

El Gobernador Civil de Granada, José María Fernández del Río Fernández, había sido nombrado por el primer ejecutivo de Adolfo Suarez en 1976. Era leonés y arquitecto. Tenía 39 años cuando vino a Cuevas del Campo. Posteriormente fue nombrado Gobernador Civil en Valencia y en el chusco y trágico 23F de 1981 fue secuestrado por orden del teniente general golpista Milans del Bosch, que sacó los tanques a pasear por las calles de Valencia. En los últimos años Fernández del Río está vinculado a varias empresas de la familia Rato (Rodrigo Rato, exministro de economía del gobierno del PP y actual presidente de Caja Madrid).

La visita del Gobernador Civil a Cuevas del Campo fue un golpe crucial en el camino de la segregación. Es curioso el caos administrativo en que se encontraba esa España tardofranquista de los últimos años 70. A Cuevas del Campo, un barrio de Zújar, se le permitió el lujo de invitar a todo un Gobernador Civil. Las autoridades locales se componía tan sólo de una Comisión de Vecinos y un Alcalde pedáneo sin poderes reales. Mientras, el alcalde del municipio, Julio Navarro el alcalde de Zújar, la verdadera fuerza viva de Cuevas y de Zújar, actuó como un convidado de piedra sin voz ni voto en la visita institucional y que sin duda, en más de una ocasión se debió sentir ofendido con lo que aquel día se dijera en nuestro pueblo. Es de agradecer la flema de aquel alcalde todavía franquista, no electo, que nos dio muestras de un temple ya democrático.


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