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MONOGRÁFICOS

 

Pandemia de gripe: el fantasma de 1918

© Joaquín Hortal
22 de julio de 2009
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Como ya conjeturamos en “Del cementerio viejo a la gripe española”, en Cuevas del Campo murieron quizá unas 50-60 personas de gripe en sólo un año, el de 1918 y probablemente la mayoría lo hicieron en los meses de octubre y noviembre. El cambio de cementerio fue en octubre, por lo que con alta probabilidad los primeros enterrados en el nuevo fueron víctimas del virus.
Cuentan que en Cuevas del Campo, en esos meses de octubre y noviembre, hubo días de muchos cortejos fúnebres. Cuentan que familias enteras desaparecieron, que los que morían dejaban a sus familiares enfermos moribundos y sin cuidados, y que esa misma miseria les llevaba a la muerte. Antonio V. Martínez recoge en su blog una entrevista a Pastora Ruiz Sánchez que con sus 17 años de entonces y testigo directo de la epidemia dice: “Recuerdo que en el año dieciocho, siendo yo una cría, hubo una gran epidemia y se moría mucha gente aquí en Cuevas y en Zújar. Estábamos muy asustaos. Un día hubo once entierros. Había casas que se cerraron porque se murieron tos. No quedaba nadie”(1).

En marzo de 1918, la dolencia que causaba el virus era poco sintomática: poco más que un resfriado, pero era muy contagioso: en menos de un mes ya dominaba todo EEUU y poco después se extendió por toda Europa a lomos de las tropas americanas que lucharon en la primera guerra mundial. La primera oleada del virus se culminó en abril en el hemisferio norte. Con el invierno en el hemisferio sur, el virus se fogueó a sus anchas en junio y julio, y a finales de agosto, mutado y mucho más virulento, volvió en segunda oleada al hemisferio Norte. Se caracterizaba porque afectaba a jóvenes y tenía poca incidencia entre personas de edad avanzada que al parecer ya estaban inmunizadas en epidemias previas.

El 9 de marzo de este año de 2009 se produce el primer caso de gripe porcina o mexicana o A o “Nueva Gripe” en el estado de Veracruz, Méjico, concretamente en la localidad de La Gloria: Edgar Hernández, un niño de 5 años:”(…) su cabeza le ardía, tosía, le dolía la barriga, la garganta y no tenía ganas de comer” (2). Hoy día, Edgar está recuperado y es famoso en el mundo entero gracias al NYTimes.

El virus se definió como Influenzavirus grupo A, H1N1 (como el de la gripe española) de origen aviar y porcino y muy rápidamente contagioso, tanto, que en días y fruto de la globalización del transporte, el virus estaba en Europa, Asia y Australia. En este mes de abril se genera una alarma desmedida: durante semanas la nueva gripe es portada de todos los medios de comunicación de todo el mundo, y se hace un seguimiento continuo de cada nuevo caso. En esos días solo se conocen algunos casos de muerte en Méjico, uno solo en EEUU y cientos de infectados en el resto del mundo con carácter leve, pero las declaraciones de mandatarios y las medidas exageradas de aislamiento se repiten por todo el mundo. Las características de la enfermedad se asemejan a la de 1918: solo afecta a jóvenes (15-30 años) y adultos jóvenes (30-45 años) y produce síntomas leves e inocuos. El virus actual parece que nos acompañó en varias crisis entre 1918 y 1968, razón por la que no afecta apenas a mayores de 60 años que ya estarían inmunizados. Durante esta primera alarma, en abril, el diagnostico es muy fácil: si tienes síntomas de gripe y has estado en Méjico: “Nueva Gripe”. Después bastará con que hayas tenido contacto con alguien que haya estado en Méjico; y más tarde será suficiente que hayas tenido contacto con alguien que haya tenido contacto con alguien que haya estado en Méjico: progresivamente el caos va a más. Tanta alarma genera una duda: cuando haber estado en Méjico ya no sea un factor de riesgo: ¿cómo vamos a hacer el diagnóstico? A día de hoy, el protocolo en España para sospechar gripe A es tener síntomas de gripe y haber tenido contacto con una persona infectada y confirmada. Sólo bajo estas condiciones se desarrolla el protocolo y se solicitan pruebas específicas.

El 22 de agosto de 1918, en Brest (Francia) aconteció el primer caso de la segunda oleada. El virus era el mismo y esto se sabe porque quien lo contrajo en marzo no lo volvió a contraer en esta etapa. Era el mismo virus, pero con distinta virulencia: en 48 horas las complicaciones aparecían violentamente con  neumonías, problemas intestinales o neurológicos: el Dr Coroleu lo describía así en el periódico la Vanguardia el 22 de octubre de 1918: “La grippe. es sabido ya que reviste diversos tipos, (...) la llamada forma cerebral, que puede simular una meningitis ó una congestión encefálica ó un derrame(…) La forma bronco-pulmonar se declara ya brusca ya insidiosamente , á modo de una bronquitis difusa, una pulmonía ó una bronco-pneumonia (…) La forma gástrica en que á veces comienza y otras acaba la enfermedad, produce síntomas de estómago y de intestinos. Hay lengua blanca ó saburral, inapetencia, estreñimiento ó diarrea y náuseas ó vómitos.” (3). En esta segunda oleada el virus se extendió velozmente por todo el mundo con implacable letalidad: solo en India se calculan unos doce millones de muertos. En España murieron unos 200.000 (300.000 según otras fuentes) con hasta 8 millones de infectados (España no tenía más de 20 millones de habitantes entonces). En todo el mundo se colapsaron hospitales, morgues y cementerios. Los cadáveres hacían cola delante de las iglesias (4).

En algunas zonas, como el sur de EEUU o Sudáfrica pueblos enteros desaparecieron. Tasas así de mortalidad muy variadas, entre un 0,5% en Europa a un 23% en localidades de Canadá y Alaska (5). Con una tasa de infección de hasta 40% en Cuevas del Campo debieron infectarse más de 800. Si murieron 50, la tasa de mortalidad de la epidemia en Cuevas fue de un 6,25%: nada despreciable.

En abril y mayo de este año, la noticia de la “Nueva Gripe” fue muriendo de éxito en los medios de comunicación mientras el virus migró al Hemisferio Sur: en los meses de junio y julio la enfermedad ha recrudecido su ataque en este Hemisferio, principalmente en Argentina. ¿El virus se está fogueando como en 1918? (2) Con menos seguimiento mediático, los casos siguen creciendo en Europa y se producen las primeras muertes asociadas al virus: en España, en junio, la primera víctima es una joven embarazada y se le suman varios enfermos ingresados en UCI: primeros casos de gripe graves, aunque según nos dicen, asociados a co-morbilidad. Ayer, 21 de julio, el número de casos confirmados en el mundo era de 134.582 con 1.037 muertes (6): 0,77% de tasa de mortalidad hasta el momento. Con esta tasa de mortalidad, en el peor escenario, es decir, si el virus termina por infectarnos a todos los humanos, llegaríamos a morir más de 40 millones. Un poco más catastrófico, Antón Erkoreka decía en mayo en El País: “En el peor de los casos, si ocurriera una pandemia de gripe idéntica a la de 1918, podría ocasionar la muerte en España de medio millón de personas y en todo el mundo entre 62 y 72 millones de fallecimientos. El caos que podría producir la mitad de la población mundial enferma y algo más del 1% de muertos por esta causa sería enorme. Nuestra estructura sanitaria no podría hacer frente a un desafío de esta envergadura y los problemas sociales, económicos, políticos y de orden público que acarrearía en todo el mundo serían incalculables”(7).

Finalmente, en el manual que la OMS elaboró para periodistas en 2005 para el conocimiento de la gripe aviar, dice: “Los estudios basados en modelos de la población mundial actual han proyectado que, como mínimo, en una próxima pandemia podrían morir entre 2 y 7,4 millones de personas. (…) Otras proyecciones más altas de víctimas se basan en general en extrapolaciones de las cifras correspondientes a la pandemia de gripe española de 1918. En esa ocasión, murieron más personas de gripe que en cualquier otro periodo de duración similar debido a cualquier otra enfermedad infecciosa, incluidas la viruela y la peste. Por lo tanto, dado que la pandemia de 1918 fue el brote de enfermedad infecciosa más devastador que se conoce en la historia, la OMS no considera apropiado proyectar cifras sobre la futura pandemia basándose en un suceso tan excepcional.” (8)

Y mientras, los que sí le suponen un comportamiento a esta pandemia similar a la de 1918, temen que en pocos meses pueda llegar una segunda oleada al hemisferio norte mucho más agresiva de lo que está siendo la primera. Bajo este supuesto, ellos opinan que es mejor pasar la gripe ahora que tiene un carácter leve, y así estar inmunizado para esa futura y demoledora segunda oleada. En torno a esta idea en EEUU e Inglaterra ha surgido la peregrina idea de las “swine flu parties” (fiestas de la gripe porcina): reuniones con personas infectadas, principalmente entre niños, para contagiarse del virus (9). Esta práctica, una especie de vacuna a lo bruto, es repudiada y desaconsejada por las administraciones, y sin embargo es lo que hacían nuestras madres cuando nos metían en la cama con los hermanos o primos que tenían varicela. Como en casi todo respecto a esta pandemia, no hay pruebas para recomendarlo, por lo que mejor no hacerlo.

He revisado las seis páginas de estos dos artículos, y no sé si se pueden sacar conclusiones limpias de lo escrito o por el contrario son un poco más de alimento al caos. Reflejan así el bombardeo informativo que recibimos: tan plagado de ruido que es muy difícil escuchar la verdad. Las conclusiones globales pueden ser estas:

  • Aunque haya factores favorecedores de la pandemia, como el hacinamiento de cerdos en pos de la coste-eficiencia en la producción, no podemos olvidar que las pandemias de gripe acontecen desde que tenemos registros sanitarios. Y lo hacen de forma periódica cada 20-30 años como parte de la evolución natural del virus.
  • Cualquier pandemia de gripe en la actualidad no es comparable con la de 1918, no solo por el avance que significan los antibióticos, sino, sobre todo, por la mejora de las condiciones higiénicas. A esto se suma la situación especial de guerra de 1918 que ralentizó las medidas de salud pública con el fin de no desmoralizar a las tropas.
  • Los estudios más recientes y las revisiones más rigurosas (Cochrane) entre las publicaciones científicas, no apoyan el uso masivo de antivirales en esta pandemia.
  • Si bien la previsiones no apuntan a una pandemia de alta mortalidad, debemos plantearnos una reflexión: ¿está la sociedad actual preparada para aceptar hasta 100.000 muertes en un país del primer mundo como España? Probablemente el mundo de 1918 estaba más preparado para perder 40 millones de habitantes que el actual para perder solo la mitad.

Redundando en el último punto, vivimos en una sociedad medicalizada en la que ya no sabemos si estamos sanos o no por nosotros mismos sino que necestimos analíticas, mamografias, tactos rectales, etc, que nos lo diga. Exigismos al médico el diagnóstico de salud, de estar bien. Vivimos en la sociedad más sana que ha conocido la humanidad pero que se siente menos sana que nunca, ¿qué ocurrirá con los sistemas sanitarios si un tercio de la población cae enferma y un 0,1% muere? ¿y los sistemas de producción? Lo cierto es que aunque técnicamente estamos infinitamente más avanzados que en 1918, probablemente seamos mucho más débiles que hace 90 años, y mucho más sensibles a una crisis de salud como pueda ser la peste de gripe A.

 

Bibliografía:

  1. Antonio V. Martínez Cruz. Encuentros con... Pastora Ruiz Sánchez. Revista Los Aljibes. 2001(16): pag 34.
  2. Ignacio Ramonet. La gran amenaza A (H1N1). Los culpables de la gripe porcina. Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur. Informe Dipló/ Especiales. 14 de Julio de 2009.
  3. Dr W Coroleu. La grippe y la hygiene. La vanguardia. 22 de octubre de 1918; pag 10.
  4. Javier Sampedro. El fantasma de la gripe española. España: El Pais digital. 2009; consultado [ref 14 de julio de 2009]. Disponible en web: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/fantasma/gripe/espanola/elpepusoc/20090428elpepisoc_14/Tes
  5. Wikipedia, la enciclopedia libre. Gripe española. Consultado [ref 1 de julio de 2007]. Disponible en web: http://es.wikipedia.org/wiki/Gripe_espa%C3%B1ola
  6. Henry Niman. Tracking the progress of H1N1 swine flu. consultado [ref 21 de julio de 2009].Disponible en web: http://flutracker.rhizalabs.com/.
  7. Antón Erkoreka. La gripe española, 90 años después. El Pais Digital. 8 de mayo de 2009. consultado [ref 14 de julio de 2009]. Disponible en web:http://www.elpais.com/articulo/sociedad/gripe/espanola/90/anos/despues/elpepusoc/20090508elpepusoc_3/Tes
  8. Organización Mundial de la Salud. Pandemia, Manual de la OMS para periodistas. Diciembre de 2005.
  9. Padres de Inglaterra y EEUU organizan fiestas para que sus hijos se contagien. La voz de Galicia versión digital. 18 de julio de 2009. consultado [ref 21 de julio de 2009]. Disponible en web: http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2009/07/18/0003_7854514.htm
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