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Pandemia de gripe: conspiranoicos y alarmistas

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Pandemia de gripe: el fantasma de 1918
© Joaquín Hortal
21 de julio de 2009

 

Quillotro - Familia Ruiz-Hortal
Quillotro - Familia Ruiz-Hortal

1. Ramón Ruiz Hortal (Ramón Chirribinas, marido de la centenaria Pastora)
2. Aurora Ruiz Hortal
3. José "Arililes"
4. Isabel Ruiz Hortal (todo el mundo la conocía como "La Chacha")
5. Mª Josefa Ruiz Hortal

6. Antonio Mª Ruiz Carmona
7. Joaquín Ruiz Hortal (apodado "El Canario")
8. Antonia Hortal Montoya
9. Ezequiela Ruiz Hortal (la única que aún vive)
10. Juan Ruiz Hortal (Murió en 1942 de la tuberculosis contraida en la Guerra)

 

Aurora Ruiz Hortal estaba recién casada cuando Antonia, su madre, murió trágicamente. Corría el año de 1916 o 1917 y debía de tener 18 o 20 años. A la muerte de la madre, Aurora volvió a la casa paterna para hacerse cargo de su padre, Antonio María Ruiz Carmona (Chirribinas), y sus hermanas y hermanos. Era la mayor de siete, una de ellas, la cuarta, mi abuela María Josefa. Un año más tarde, en 1918, probablemente en septiembre u octubre, se contagió de gripe y murió. Sus hermanos y hermanas quedaron así, huérfanos por segunda vez. El marido de Aurora, José “Arililes”, se volvió a casar con una prima de ella, Visitación. El Padre, Antonio María, también tuvo que buscar segundas nupcias, con la tía Manuela, y así dar una madrastra a su prole.

 

En estos días en que se rescatan todos los antecedentes de la gripe de 1918, ya todos nos sabemos la historia: que se llamó "española" porque España fue el país que más publicidad dio a la epidemia dado que no estaba sometida a censura de guerra (de la I Guerra Mundial), pero que su origen fue en  Camp Funston (Kansas, EEUU) y el primer caso se comunicó el 4 de marzo de 1918; que el responsable fue una cepa de virus de la gripe aviar, concretamente un N1H1 como el actual virus de la gripe A o “Nueva Gripe”; que en la primera guerra mundial murieron 9 millones de personas, y la gripe mató cuatro veces más en solo un año: las fuentes más fiables hablan de menos de 40 millones (aunque hay fuentes más atrevidas que hablan de hasta 50 o 100 millones de muertos): en cualquier caso, la mayor peste de la historia de la humanidad y que así el 2,5% de la población mundial pereció fruto de la epidemia y hasta el 20% sufrió la enfermedad (otras fuentes hablan del 50%)(1)(2)(3)(4).

Antonio Checa nos mandó hace unas semanas una muy acertada “reflexión sobre la pandemia de gripe porcina”. Es verdad que en estas situaciones es muy fácil ser alarmista a priori y conspiranoico a posteriori. Es verdad que los medios han alarmado a la población cuando el virus era inocuo y sin embargo están aburridos de él cuando empieza a causar muertes: de hecho, si la situación actual de la pandemia se hubiese dado hace 3 meses todos estaríamos encerrados en nuestras casas. Es verdad que la administración nos ha alimentado con dudosos Tamiflus® salvadores envueltos en la duda de grandes intereses económicos y promesas de vacunas a marchas forzadas. Con tantas dudas, y con las semejanzas y diferencias entre la pandemia actual y la de 1918: ¿en qué bando nos situamos: alarmistas o conspiranoicos? Daremos datos y cada cual que se alinee según lo interprete.

 

Razones para conspiranoicos: pandemia de miedo y dineros

Muchos recordaréis una alarma similar hace tres años: la gripe aviar. Durante días todos los noticiarios abrían, como ocurre ahora, con el peligro de la gripe aviar. En aquella ocasión fue una alarma en dos partes, la primera en octubre de 2005, que se ahogó pronto en el olvido, y una segunda oleada mediática en marzo mucho más violenta. Tanto fue así que se crearon protocolos específicos para la gripe aviar en España, se compraron toneladas de Tamiflu® y, si os acordáis, había que declarar y entregar a las autoridades todo pájaro muerto que encontrásemos, ya fuera doméstico o salvaje: se te moría un pollo y poco menos que tenías que llamar al juez para levantar el cadáver. En el hospital Virgen de la Nieves de Granada se reservaron dos habitaciones para aislamiento y seguimiento de casos de infección en humanos. Todo aquello se saldó sin un solo caso humano de gripe N1H5, y lo que es peor, sin un solo caso en aves, al menos españolas. Sin embargo, el laboratorio farmaceútico Roche hizo el agosto con nuestro gobierno y los de otros países mientras los criaderos de pollos se abocaron a la ruina por tamaña alarma injustificada. Empezamos ya entonces con aquello de que viene el lobo.

La pandemia de gripe de 1918 fue catastrófica, la mayor peste que ha azotado la humanidad. Pero la experiencia pandémica con la gripe se ha repetido múltiples veces: en 1918, en La Vanguardia, hablaban de epidemias previas: “Todo el mundo recuerda aún la famosa de 1889-90, que tanto estragos causó en el mundo entero”(5). En 1957 y 1968 se produjeron brotes similares con letalidad mucho menor que la de 1918, y en concreto la de 1957 produjo dos millones de muertes y la de 1968 un millón. Estas pandemias son con las que debemos medir la actual, y no con la más grave de 1918, porque se sitúan en circunstancias higiénico-sanitarias distantes. En concreto hablo de los antibióticos. En 1918 no los había, y aunque éstos no sirven para tratar al virus, sí que son fundamentales en el tratamiento de la complicación más común y más mortal: la bronconeumonía por sobre infección bacteriana. Esto cambia con mucho las comparaciones que podamos hacer con 1918.

Otra gran diferencia son las normas higiénicas: si en 1918 la tendencia fue a la ocultación por parte de los gobiernos por el contexto de la gran guerra, en 2009 las medidas de protección llegan al absurdo.

 

Hablando del Oseltamivir

La idea que las administraciones nos están dando sobre los antivirales es: menos mal que los tenemos porque con ellos estamos salvados. Se están usando para tratar la infección y también se empezaron usando para prevenirla en aquellos que han estado próximos al infectado: en el momento actual ya no está indicados como prevención. ¿Qué utilidad tienen los antivirales? Veamos que dice la ciencia:

  1. Una revisión de estudios en 2008 concluyó que los inhibidores de la neuroaminidasa, es decir el oseltamivir (Tamiflu®) y zanamivir (relenza®), no debe usarse para gripe estacional habitual, y su uso en epidemias graves o pandemias debe asociarse a medidas de salud pública (6)
  2. Otra revisión de 2008 sobre el tratamiento de la gripe en niños, determinó que con el diagnóstico cierto de gripe e iniciando el tratamiento antes de las primeras 48 horas: “Este tratamiento tiene probabilidad de acortar la duración de los síntomas, acelerar el retorno a las actividades normales y disminuir la incidencia de complicaciones secundarias…” Añade también que no se indica su uso en niños con problemas crónicos. Pero no comenta nada de su uso en pandemias por N1H1 (7)
  3. Un estudio de 2009 incide sobre las dudas acerca de estos fármacos: las escasas pruebas para el uso de Tamiflu® en la prevención de contagios así como de las resistencias del H1N1 al mismo. (8)
  4. Una nueva revisión de 2009 indica que desde 2008 las resistencias a los fármacos se ha ido incrementando de manera que casi el 100% de las cepas estacionales son resistentes a Tamiflu®. Indica que se desconoce su eficacia clínica tanto en prevención como en tratamiento. Y respecto a su toxicidad recuerda que no es nada despreciable.(9)

La ciencia así, hoy por hoy, deja más dudas que certezas sobre el uso de estos fármacos. Su eficacia es escasa en el tratamiento de la gripe estacional y es completamente desconocida en el tratamiento de las pandemias así como en su uso para prevenir los contagios. Además, aunque desconocidas también por el momento, la aparición de resistencias se antoja muy alta. En conclusión, no sabemos si el uso de antivirales va a causar más daño que beneficio y eso nos convierte a todos en un experimento a gran escala. En medicina, si un fármaco no se sabe si funciona o no, no se debe utilizar, porque sus efectos adversos pueden ser superiores a los beneficiosos. Un ejemplo: en la gripe de 1918, aquellos que se trataron con fármacos para la fiebre, sobre todo Aspirina, murieron más que los que no se trataron con nada.

Un detalle importante sobre los antivirales y que alimenta las teorías conspiratorias es que unos de los bolsillos que engordan con las ventas de Tamiflu® es el de Donald Rumsfeld, exsecretario de defensa con Bush en EEUU y que fue presidente de la empresa que sintetizó el Tamiflu®. En 2003 Rumsfeld, ya secretario de defensa, determinó que el Tamiflu® fuese de uso obligado por las fuerzas armadas (10). Esto disparó las ganancias asociadas a ese fármaco y ahora, nos vuelve a hacer dudar si detrás de este fármaco hay más interés económico que médico.

Sin duda, de esta pandemia sacaremos importantes conclusiones sobre el Tamiflu® para el futuro, y por lo que se apunta hasta el momento, posiblemente no sean muy buenas.


Origen de la pandemia

Otro apoyo para la conspiración es el probable origen de la pandemia, también envuelto en graves intereses económicos. Ignacio Ramonet escribe en Le Monde Diplomatic “Varias investigaciones apuntan a los gigantescos criaderos de cerdos que esta transnacional posee en el pueblito mexicano de La Gloria –cuyas condiciones higiénicas y de hacinamiento son espantosas– como el origen del flagelo”(10). Ramonet se refiere a la multinacional  alimenticia Smithfield Foods Inc. que posee grandes criaderos de cerdos en las inmediaciones del pueblo de La Gloria, en México, donde se presume se produjo el primer caso de gripe en marzo de este año. Y, por cierto, en España la multinacional es dueña de Campofrío.

Según decía en 2006 el Instituto Nacional de Salud americano: “La alta concentración de enormes cantidades de animales apretujados en muy poco espacio facilita la rápida transmisión y mezcla de los virus”(10). Así, es posible que en estas circunstancias de hacinamiento, el virus haya pasado de los cerdos a los humanos allí, en La Gloria, entre noviembre de 2008 y enero de 2009, para comenzar a infectar en marzo.

Ramonet concluye: “ La principal responsabilidad de esta grave amenaza sanitaria reside en la industrialización delirante de la producción pecuaria (…) Hoy se parece más a la industria petroquímica que a la feliz granja familiar que aún describen los manuales en las escuelas” (10).

 

Por tanto, por resumir, en principio no cabe prever una pandemia como la de 1918 porque las circunstancias son distintas. En el origen de la pandemia tienen demasiado que ver los intereses económicos de la industria alimentaria y esos mismos intereses económicos parecen esconderse también detrás de la verdadera utilidad de los antivirales que se utilizan para combatirla.

Estos son datos que nos apartan de las versiones oficiales cargadas de una alarma excesiva por un lado, y paradójicamente, de una falseada tranquilidad basada en antivirales y vacunas por otra.

No he sabido resumirlo más, por lo que es necesaria una segunda parte que muestra las semejanzas entre la pandemia actual y la de 1918, y que vendrá mañana.

 

Bibliografía

  1. Leandro Uría. La gripe española, el antecedente más inquietante. Argentina: La Nación digital. 2009; consultado [ref 14 de julio de 2009]. Disponible en web: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1123351
  2. Javier Sampedro. El fantasma de la gripe española. España: El Pais digital. 2009; consultado [ref 14 de julio de 2009]. Disponible en web: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/fantasma/gripe/espanola/elpepusoc/20090428elpepisoc_14/Tes
  3. Wikipedia, la enciclopedia libre. Gripe española. Consultado [ref 1 de julio de 2007]. Disponible en web: http://es.wikipedia.org/wiki/Gripe_espa%C3%B1ola
  4. Anónimo. La Gripe Española de 1918, la peor pandemia de todos los tiempos. Consultado [ref 1 de julio de 2009]. Disponible en web: http://www.anfrix.com/2007/11/la-gripe-espanola-de-1918-la-peor-pandemia-de-todos-los-tiempos/
  5. Dr W Coroleu. La grippe y la hygiene. La vanguardia. 22 de octubre de 1918; pag 10.
  6. Jefferson TO, Demicheli V, Di Pietrantonj C, Jones M, Rivetti D Inhibidores de neuraminidasa para la prevención y el tratamiento de la influenza en adultos sanos (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).
  7. Matheson NJ, Harnden AR, Perera R, Sheikh A, Symmonds-Abrahams M Inhibidores de la neuraminidasa para la prevención y el tratamiento de la gripe en niños (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).
  8. Tappenden P, Jackson R, Cooper K, Rees A, Simpson E, Read R, et al. Amantadine, oseltamivir and zanamivir for the prophylaxis of influenza (including a review of existing guidance no. 67): a systematic review and economic evaluation. Health Technol Assess. 2009;13(11)
  9. Fundacio Institut Catalá de Farmacologia. Butlletí Groc. 2009; 22(2)
  10. Ignacio Ramonet. La gran amenaza A (H1N1). Los culpables de la gripe porcina. Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur. Informe Dipló/ Especiales. 14 de Julio de 2009.

 

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