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MONOGRÁFICOS

 

Sexo, mentiras y la vacuna del papiloma

© Joaquín Hortal
14 de febrero de 2008

Hoy celebramos que esta batalla está ganada.
Por fin encontramos una manera de vencerlo.
Es el principio del fin.
Ya no matará a dos mujeres cada día.
Nuestras hijas… Y las hijas de nuestras hijas…
No tendrán que ser sus víctimas.
No termina su historia. Sigue la nuestra.
Y nuestro triunfo permanecerá aquí por siempre.

Spot publicitario. Se puede ver en la página: http://www.formapartedelahistoria.org/

 

 

 

 

 

             En las últimas semanas empalaga el bombardeo televisivo acerca de la vacuna del virus del papiloma humano, o como la llaman ellos, la vacuna del cáncer de cuello de útero. La verdad es que el anuncio estéticamente es impecable, pero más parece que hablan del derrocamiento del tercer Reich alemán en 1945, que de una vacuna. La historia arranca hace 4 meses, y desde entonces no hay revista del corazón, articulo de salud de periódicos no especializados ni tertulia paramédica radio-televisiva que no haya tenido entre sus temas al criminal papiloma-virus. A la cabeza de la propaganda se han dispuesto dos estamentos:
            - La industria farmacéutica, que no hace otra cosa que vender su producto y engalanarlo de verdades a medias, hipótesis incompletas y cuentos sobre el virus asesino en serie.
            - y los gobiernos de España (o del estado español, por los pruritos autonómicos). Y digo gobiernos de España porque al estar transferidas las competencias sanitarias a las comunidades, el gobierno central no decide mucho acerca de la implementación de la vacuna en el calendario vacunal. Desde el ministro de sanidad, Sr. Bernat Soria, hasta los consejeros de ídem de cada comunidad, y destacar entre ellos los de los gobiernos del PP, se dan con los pies en el culo por introducir la vacuna en el calendario y hacer toda la propaganda electoral posible con esa decisión. Claro que, torpes ellos, al tomar todos la misma decisión, han agotado este recurso electoral, y desde el punto de vista político se ha perdido interés por el tema. Pero las campañas televisivas siguen ahí, porque alguien hay por ahí que tiene que vender vacunas, y a 300 €  nada más.
            Hagamos un breve repaso por conceptos sobre el virus, el cáncer y la vacuna.

Virus Papiloma humano (VPH)

            Hay múltiples especies distintas de este virus, y 15 de ellas tiene capacidad de producir cáncer. La infección por el virus se produce en el cuello del útero, es decir, la zona donde el útero desemboca en la vagina. Esta infección se contagia por contacto sexual, y digo bien, por contacto y no por fluidos. Y aclaremos que esta infección también afecta al varón, que la transmite, y en el que también se ha relacionado con el cáncer de pene.

Cáncer de cuello de útero

            Se relaciona con la infección del virus del papiloma humano, esto es, el virus es causa necesaria pero no suficiente. O lo que es lo mismo, no puede haber cáncer sin virus, pero la presencia del virus no implica que tenga que haber cáncer. Factores como la pobreza tienen tanto peso o más en esta enfermedad (el país con más cáncer de cuello de útero del mundo es Haití, casualmente también el más pobre del orbe). En España hay al año unos 2.000 casos de cáncer de cuello, que suponen unas 600 muertes (ya lo dice el anuncio, el cáncer mata a 2 mujeres diarias en España). De todas la mujeres que mueren en España, el 0.3% muere de cáncer de cuello. La prevención en los últimos 60 años del cáncer de cuello se ha realizado a través de la popular citología. Se pretende con ella detectar las alteraciones que produce la infección por el virus y que pueden terminar en cáncer con el paso de años (hasta 20). Esta prevención es muy popular, pero hasta el momento no muy científica.

La vacuna

            Protege solo de 2 de los 15 virus que producen cáncer, (el 16 y el 18 que son responsables del 70% de los cánceres). La vacuna previene, pero no cura si ya hay infección o cáncer, y se recomienda su administración a niñas entre 9-12 años. Pero puntualicemos: la vacuna, en el caso de ser efectiva, protege de la infección por el virus y no del cáncer. Es por tanto, la vacuna del virus del papiloma humano, y no del cáncer de cuello de útero.

Certezas y dudas 

-         Duda: la vacuna produce defensas frente a partes del virus que no son las que producen cáncer. Y son defensas “no naturales o habituales”, por lo que no hay certeza aún, de que proteja del cáncer.
-         Certezas: ha demostrado que:
·        Disminuye las consecuencias inmediatas de la infección, es decir, el “precancer”, pero no ha demostrado disminuir ni cáncer ni mortalidad por cáncer.
·        Los estudios se han hecho con mujeres entre 16 y 26 años. Pero como ya dijimos, se recomienda para las niñas entre 9-12 años sin que se sepa si es útil o no.
-         Certeza: No ha demostrado eficacia en varones
-         Certeza: Es ineficaz en mujeres NO vírgenes
-         Duda: Su duración demostrada es de cinco años aunque se presupone (digo bien, se presupone pero no se sabe, porque no se ha demostrado) que dura toda la vida. Las cuentas hechas para la vacuna en Canadá y EE.UU., donde el cáncer de cuello es mucho mas frecuente que en España, determinan que si la vacuna no protege más de 30 años, su utilidad es casi nula, tanto más en España donde es una enfermedad menos frecuente.
-         Duda: Pero además, si retiramos con la vacuna el virus del cuello, es posible que le estemos dejando paso a otros gérmenes más agresivos que los que retiramos. Y no es una suposición vaga, pues algo parecido ha ocurrido con la vacuna del neumococo.
-         Duda: Las tres dosis cuestan 300 €. Eso significaría que, si se incluye en calendario vacunal, solo esta dudosamente efectiva vacuna se llevaría la mitad del gasto sanitario anual; y no es por reducirlo a un mero problema de dineros.
-         Duda: No se ha definido el objetivo último de la vacunación: erradicar virus, disminuir cáncer o disminuir mortalidad. Según el objetivo, la vacuna puede ser poco o nada útil.
Demasiadas certezas en su contra y demasiadas dudas por resolver.

Conclusiones

             La publicidad se llena la boca de “…nuestras hijas y las hijas de nuestras hijas no tendrán que ser sus víctimas (las del cáncer de cuello)…” Los consejeros/as de sanidad de las CCAA hicieron lo mismo en octubre, prometiendo a diestro y siniestro la inclusión de la vacuna en el calendario vacunal. Y aquí destacan las comunidades del PP, la Rioja, Navarra o Madrid, que se pusieron a la cabeza de dicha vindicación: Navarra ya incluyó en noviembre la vacuna en el calendario, y da la casualidad que es la región con menos cáncer de cuello. Otra casualidad: el PP, vigilante de la rancia moralidad católica, promueve una vacuna para proteger a mujeres promiscuas, y Monseñor Rouco no dice nada al respecto… porque bien podría decir que las comunidades del PP promuevan la abstinencia y la virginidad y no la vacunación de “mujeres de dudosa moralidad”; pero Monseñor prefiere hablar del ataque a la familia y buscarle votos a su partido. Por cierto, si bien las vírgenes nunca tendrán cáncer de cuello, por el contrario tienen más riesgo de cáncer de endometrio: así que tranquilas, la virginidad no compensa.

            Las vacunas son uno de los grandes inventos de la humanidad y ya en el siglo XXI y con tanta tecnología a nuestra disposición, siguen siendo uno de los grandes recursos de nuestra sanidad.  Junto con la higiene y la potabilización de las aguas han supuesto una de las mayores revoluciones sanitarias. La imprudente magnificación de vacunas con todo por demostrar como la del virus del papiloma va en detrimento de la credibilidad del resto de las vacunas. Esto no quiere decir que la vacuna de que hablamos no sea útil en el futuro. No quiere decir que no se tenga que incluir en el calendario vacunal dentro de unos año. Pero no hay estudios suficientes que apoyen su uso masivo en poblaciones como la de España en el momento actual. Y por cierto, debe quedar claro que el cáncer de cuello no es un asesino tan sangriento como lo pintan, al menos no en España (aunque sí en esos países pobres a los que nunca llegará una vacuna de 300 €).

            Y si no está justificado el gasto sanitario en la  vacuna ¿por qué se hace? Conjeturo: porque la industria se ha movido bien y ha puesto en boca de todo el mundo dos palabras clave: prevención y cáncer. Después ya es difícil que nadie escuche nada en contra. Porque unos políticos han visto un filón electoral y otros se han visto arrastrados por las promesas de los primeros. Porque todos queremos que haya vacunas para el cáncer. Porque está muy extendido el “por salvar una vida” y muy olvidado el “Primun non nocere (lo primero es no hacer daño)”: todos creemos que una vida vale más que 300 o 3.000.000 € o todo el dinero del mundo, pero no nos damos cuenta de que si una vacuna o medicación no funciona, por ese mismo hecho ya produce daños, efectos adversos varios e incluso muertes que no compensan los mínimos beneficios (mucho peor si encima no hay beneficios).

            Tenemos pocos recursos críticos. Si los medios y los políticos nos dicen “esto es bueno”, no son muchas las voces que se alzan en contra y éstas no disponen tampoco de altavoces. Por eso, a priori, dudemos de todo, de la publicidad, de los medios, de los políticos, de los médicos… y también de lo que dice este artículo.

Bibliografía:
     - Gervás, Juan. La vacuna contra el virus del papiloma humano desde el punto de vista de la atención primaria en España.

 

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