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MONOGRÁFICOS

 

Cambio climático

© Aránzazu Fernández Rull
Septiembre de 2007

Desde esta oportunidad que se nos brinda a todos los cueveños/as, de participar de este proyecto digital, quisiera aportar mi granito de arena dando a conocer un hecho tan real, (aunque hay quién aún prefiere creer en las teorías de su primo), como la vida misma. Me estoy refiriendo al CAMBIO CLIMÁTICO.

Y es que, aunque en cierta medida, todos sepamos o creamos saber que es, siempre hay cosas que se nos escapan.

 

BREVE REFERENCIA HISTÓRICA

La vida ha florecido en nuestro planeta desde hace 4.000 millones de años. Durante este espacio de tiempo, el clima ha variado drásticamente: desde glaciaciones que duraron decenas de miles de años hasta épocas de calor tórrido. Especies diversas se han beneficiado y han prosperado con cada cambio, otras se adaptaron, se estancaron o desaparecieron.
Desde hace más de un siglo, se tiene noticia de la capacidad de retención de calor por parte de la atmósfera. En 1863, el físico irlandés John Tyndall ya publicaba un artículo sobre el efecto invernadero del vapor de agua atmosférico. En 1885, el químico sueco Svante August Arrhenius sugirió que si la cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera se duplicaba, la temperatura de la superficie de la tierra aumentaría 10º C. 

En 1957, a sugerencia del oceanógrafo Roger Revelle se instalaron monitores en Hawai  y en la Antártica (áreas libres de contaminación industrial) para registrar las concentraciones de gases atmosféricos. A partir de esa fecha y hasta 1990 hubo un incremento del 11% en la concentración de dióxido de carbono, que pasó de 315 partes por millón (ppm) en 1957 a más de 350 ppm en 1990. Por otra parte, en los 100 años transcurridos de 1890 a 1990, la temperatura media global aumentó 0,5º C. Si esta tendencia continua, se prevé que el calentamiento podría elevar la temperatura de la tierra entre 1´3 y 1´4º C  en las próximas décadas, pudiera parecer insignificante, pero en el contexto del tiempo geológico representa un calentamiento extremadamente rápido. En los últimos 20000 años, por ejemplo, la temperatura ha aumentado solamente 5º C.


GASES RESPONSABLES DEL CAMBIO CLIMÁTICO 

El dióxido de carbono es el principal responsable del efecto invernadero, y por lo tanto del cambio climático. Produce alrededor del 50% del calentamiento global, pudiendo permanecer en la atmósfera más de 100 años. El incremento dramático de la cantidad de dióxido de carbono atmosférico se debe principalmente a un aumento de la quema de combustibles fósiles, carbón, petróleo y gas natural, y al despeje de bosques con fines agrícolas, de construcción, o de explotación maderera (como sucede en el bosque tropical amazónico, por poner un ejemplo). Cuando los árboles se talan y se queman o se dejan pudrir, su contenido de carbono se desprende como dióxido de carbono.

Los árboles son los principales consumidores de dióxido de carbono (al realizar la fotosíntesis). Su desaparición significa, por lo tanto, una mayor acumulación de este gas en la atmósfera. Pero no todo el dióxido de carbono de la atmósfera permanece en ella. Probablemente alrededor de la mitad se disuelve en los océanos o es absorbido por las plantas y las algas.

Los otros gases responsables del efecto invernadero son el óxido de nitrógeno (N2O), el metano (CH4), principal componente del gas natural, y los fluorocarbonos (CFC). Tanto el óxido de nitrógeno como el metano son producidos por la quema de combustibles fósiles, por la vegetación y por otras materias orgánicas. También son fuentes de metano las cabras, los arrozales, la basura en putrefacción y las minas de carbón. El metano, permanece en la atmósfera un mínimo de 10 años, y actualmente es 2´5 veces más frecuente que en el siglo XVIII. Una proporción importante del óxido de nitrógeno proviene de los fertilizantes nitrogenados artificiales que se aplican a las tierras de cultivo. Los CFC  se han utilizado ampliamente como refrigerantes, congelantes y solventes (frigoríficos, lacas de pelo…), actualmente están totalmente prohibidos por un tratado internacional debido a su efecto perjudicial sobre la capa de ozono que protege la tierra. 


¿QUÉ ES EL CAMBIO CLIMÁTICO?

Durante muchos millones de años, el efecto invernadero natural ha mantenido el clima de la Tierra a una temperatura media relativamente estable y permitía que se desarrollase la vida. Los gases invernadero retenían el calor del sol cerca de la superficie de la tierra, ayudando a la evaporación del agua superficial para formar las nubes, las cuales devuelven el agua a la Tierra. La lluvia y el calor del sol permitían a las plantas crecer, al suelo formarse y mantenían todas las formas de vida en el proceso. Las plantas y el suelo absorbían el dióxido de carbono y otros gases invernadero del aire. Una compleja mezcla de sistemas biológicos e hidrológicos desprendía la cantidad justa de dióxido de carbono para mantener un equilibrio estable de estos gases en el aire.

En los últimos 160.000 años, la tierra ha pasado dos períodos en los que las temperaturas medias globales fueron alrededor de 5º C más bajas de las actuales. El cambio fue lento, transcurrieron varios miles de años para salir de la "era glacial". Ahora, sin embargo, las concentraciones de gases invernadero en la atmósfera están creciendo rápidamente, como consecuencia de que el mundo quema cantidades cada vez mayores de combustibles fósiles y destruye los bosques y praderas, que de otro modo podrían absorber CO2.

Así ha sido estudiado, confirmado y evaluado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que recientemente se ha reunido en Valencia. Este grupo es la principal fuente de asesoramiento científico a los gobiernos sobre cambio climático, su ciencia, impactos y opciones para responder a él, reuniendo cerca de 3.000 expertos de 150 países. Fue establecido en 1988 por las Naciones Unidas para conseguir una mejor comprensión del cambio climático y para proporcionar información científica autorizada a los responsables políticos.

Se divide en 3 Grupos de Trabajo de los cuales el Grupo de Trabajo I se encarga de revisar la última información científica sobre cambio climático. El Grupo de Trabajo II considera los impactos y adaptación al cambio climático, y el Grupo de Trabajo III aborda la economía de las políticas de cambio climático para responder a este problema.

El Primer Informe de Evaluación fue publicado por el IPCC en 1990, y formó la base científica para la negociación del Convenio Marco de la ONU sobre Cambio Climático, que fue concluido en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992.

El Segundo Informe de Evaluación fue publicado en 1995, y su conclusión clave fue: "El conjunto de las evidencias sugiere una influencia humana discernible sobre el clima global". El informe fue decisivo en la negociación del Protocolo de Kioto en diciembre de 1997.

El Tercer Informe de Evaluación completo (ciencia, impactos, economía e    informe de síntesis) se adoptó en septiembre de 2001 en una sesión Plenaria del IPCC en Londres.

El Cuarto informe de Evaluación se publicó, el reciente día 17 de Noviembre de 2007, y fue presentado en Valencia.


CONSECUENCIAS

Los impactos del cambio climático ya son visibles: a lo largo del último siglo se ha confirmado que la temperatura global de nuestro planeta ha aumentado, al igual que se ha constatado un aumento de la frecuencia de ciertos fenómenos climatológicos extremos, el retroceso de los glaciares y la subida del nivel del mar.

Teniendo en cuenta unas previsiones de cambio climático moderado hay una serie de impactos que se sufrirán en un corto o medio plazo:
     - Como consecuencia de la elevación de la temperatura, subirá el nivel del mar: este nivel ha aumentado alrededor de 15 cm durante el siglo XX, lo que refleja el incremento observado en la temperatura media del globo. La elevación del nivel del mar se debe a la expansión térmica de los océanos y al deshielo de los glaciares.
     - Emisiones masivas de gases de efecto invernadero procedentes del deshielo del permafrost y de la destrucción de los bosques.
     - Elevado riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor, sequías e inundaciones. Se estima que a nivel global la sequía se ha duplicado en los últimos 30 años.
     - En Europa, aumentarán las inundaciones fluviales en todo el continente, y en la costa, el riesgo de inundación y erosión aumentarán sustancialmente.
     - Los ecosistemas, incluidos los glaciares, arrecifes de coral, manglares, ecosistemas árticos y alpinos, bosques boreales y tropicales, humedales, etc… Se verán seriamente amenazados.
     - Se incrementará el riesgo de extinción de muchísimas especies, y por lo tanto, la pérdida de biodiversidad.

Entre los efectos a largo plazo:
     - La corriente atlántica se decelerará o se detendrá, con consecuencias dramáticas para Europa. También se interrumpirá el sistema de circulación general de los océanos. Quizá el más temido sea un colapso súbito del enorme sistema de “cinta transportadora” del Atlántico, que traslada al norte agua caliente desde el ecuador, aumentando en varios grados la temperatura de Europa. La evaporación de esta agua hace que la concentración de sales en estas corrientes marinas sea mayor que en el resto del Atlántico norte, el cual recibe grandes cantidades de agua dulce de las cuencas continentales. El agua de estas corrientes se enfría y se vuelve más densa a medida que se aproxima a Groenlandia, donde se desliza hacia las profundidades oceánicas. Una vez allí, viaja muy por debajo de la superficie en dirección sur para volver a su lugar de origen. Si todo este proceso se alterase, gran parte de Europa del norte sería inhabitable.
     - Las emisiones de metano, procedentes principalmente de los océanos, aumentarán en la atmósfera y consecuentemente se sumará al calentamiento global de manera catastrófica.
     - El deshielo en Groenlandia y la Antártida, con la consiguiente subida del nivel mar durante varios siglos, podría cambiar el paisaje litoral de los continentes. Subiría el nivel medio mundial del mar 7 metros, y en el oeste antártico (5 – 7 metros). Se está comprobando que puede incrementarse esta aceleración con lo que habría un colapso dinámico del casquete polar.
     - El aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, principalmente el CO2, es responsable de estos cambios. Por ello tenemos la necesidad urgente de reducir drásticamente las emisiones de estos gases en las próximas décadas.

 

EL CAMBIO CLIMÁTICO EN ESPAÑA

España es uno de los países más vulnerables al cambio climático por su situación geográfica. De continuar con el aumento progresivo de las temperaturas, muchas playas y localidades situadas en la costa un metro por debajo del nivel del mar, desaparecerán. España ya tiene ahora 23 días más de calor al año que hace 30 años y en el calendario, la llegada de la primavera se va a tener que adelantar dos semanas, así como se alargará el otoño dos días más . Y lo más preocupante es que España es el país europeo donde el fenómeno se da con mayor intensidad.

Además del aumento de las temperaturas, el cambio climático provocará en España una disminución de las precipitaciones y de la disponibilidad de agua, una reducción de la productividad de las aguas pesqueras, desajustes entre animales predadores y sus presas, pérdida de biodiversidad, aumento de desastres naturales e importantes afecciones sobre la salud humana.

El clima sufrirá cambios más que notorios, sobre todo en su temperatura. Y se volverá más cálido. Se producirán cambios en las precipitaciones, con una tendencia a la baja. La situación será más acusada cuanto mayores sean los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero. Junto al aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones en toda la península, los impactos en la biodiversidad son uno de los efectos más notables. Estos cambios se producirán a través de dos efectos antagónicos: el calentamiento y la reducción de las disponibilidades hídricas dando como resultado la “mediterraneización” del norte peninsular.


SOLUCIONES PROPUESTAS 

¿Qué se puede hacer para ralentizar el cambio climático y disminuir las posibles consecuencias?
 Se apuesta por las energías renovables (eólica, solar…), junto con la eficiencia energética y el ahorro como verdaderas soluciones contra el cambio climático. La sociedad actual utiliza la energía como si no tuviera límites, ni riesgos, pero existen. Hay un límite que no podemos franquear y es la capacidad de la atmósfera para absorber CO2.

Las principales acciones para detener el cambio climático son:
    Estabilizar los niveles de CO2, evitando que las concentraciones en la atmósfera sigan creciendo. El Protocolo de Kioto tiene como objetivo que los países industrializados reduzcan sus emisiones globalmente en un 5,5% por debajo de las que tenían en 1990, y por tanto se necesita disminuir el consumo de combustibles fósiles. Para lograrlo:
- Las empresas eléctricas (responsables del 37% de CO2) deben aumentar su eficiencia utilizar combustibles y procesos que emitan menos gases efecto invernadero y aumentar la proporción de energías renovables.
- Los Ayuntamientos deben ser ejemplo para sus vecinos en materia de eficiencia energética y uso de energías renovables.
- Las industrias consumidoras de energía (responsables del 16% de emisiones de CO2) deben optimizar sus procesos para aumentar su eficiencia.
- Los ciudadanos deben utilizar más racionalmente la energía en las oficinas y en el hogar.
- Los gobiernos deben trasvasar las subvenciones que actualmente se destinan a los combustibles fósiles y la energía nuclear a las tecnologías de energías renovables y eficiencia energética; fomentar el transporte público, que consume menos energía por viajero, e investigar combustibles menos contaminantes; fomentar la eficiencia energética de nuestros edificios.

Aumentar las superficies vegetales que actúan como sumideros, es decir que absorben CO2, evitando la deforestación y aumentando las repoblaciones, especialmente de especies arbustivas intentando respetar lo más posible las especies autóctonas para así preservar la biodiversidad local.

Promover ya las primeras medidas de adaptación. Como el cambio climático de todas formas se va a dar (aunque debemos intentar con las medidas anteriores que sea lo menos grave posible), hay que estar preparados en zonas especialmente sensibles como ecosistemas frágiles y sectores económicos vulnerables, para mitigar sus efectos.

A grandes rasgos, esto son unas pequeñas pinceladas sobre lo que se ha venido a llamar CAMBIO CLIMÁTICO. Más adelante, me gustaría contarles más acerca de que es el Protocolo de Kioto, que es el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), etc…

Muchas gracias.

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