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MONOGRÁFICOS

 

¿Quién nos previene de la medicina preventiva?

© Joaquín Hortal
Enero de 2007

  Nos hacemos palpaciones mamarias en la ducha, una mamografía cada dos años, una revisión de próstata a demanda, una citología anual desde que cumplimos 18, amén de una revisión ginecológica, nos hacemos mirar por especialista las manchitas de la espalda con las que nacimos, aceptamos que nos planteen un TAC periódico y una colonoscopia cada 5 años,  nos preocupa enfermar de menopausia, de osteoporosis, depresión, embarazo y no dudamos recibir fármacos para prevenir... y todo esto sin presentar ningún síntoma, sin percibir cambios en nuestro estado general, es decir, ¡ESTANDO SANOS!

  El temor a enfermar nos lleva de forma razonable a dejarnos llevar por aquello que nos promete la prevención. Pero no nos lo cuentan todo. La autopalpación mamaria ha demostrado no servir para nada y es incluso perjudicial porque descubre cosas sin importancia que lleva meses, múltiples pruebas y mucha ansiedad banalizar. La mamografía es inútil fuera del rango de edad de 50-65 años y dentro del mismo su utilidad es tan discreta que no compensa los riesgos que entraña (en algunos países como Canadá no se recomienda su uso preventivo). La citología no ha demostrado disminuir mortalidad del cáncer de cuello de útero. Gracias a la colonoscopia se descubren tantos canceres de colon como de boca: esta claro que tenemos que dejarnos mirar mas la boca y menos el culo. Las terapias preventivas de osteoporosis y enfermedades cardiacas en la menopausia con estrógenos demostraron aumentar, paradójicamente, el riesgo de problemas de corazón así como de cáncer de mama: hoy día es difícil convencer a la mayoría de los médicos de que la menopausia no es una enfermedad. Y que decir del tan comentado TAC anual para fumadores que todos los medios de comunicación nos lo venden como imprescindible cuando no tiene ningún estudio serio que lo respalde.

  ¿Por qué entonces? Creo que todos los estamentos sanitarios se merecen un brochazo de culpa. La industria farmacológica es siniestra: inventa enfermedades (la menopausia, la fibromialgia o la osteoporosis por ejemplo) para tratarlas con algunos de los medicamentos que más peso económico tienen sobre el gasto sanitario... pero es una industria, pretende ganar dinero y no tenemos por qué pedirle escrúpulos en sus actos. Por otro lado esta la administración, en nuestro caso el Servicio Andaluz de Salud: ¿Por qué admite pruebas preventivas que no han demostrado utilidad y si perjuicios? Probablemente se escuden en la subjetividad de la medicina y en la necesidad que tenemos los votantes de no morir. Estamos también los pacientes que evidentemente no deseamos que nos llegue la muerte... que evidentemente nos llegará. Exigimos que la medicina nos disimule el miedo a enfermar: "estamos sanos sí, pero queremos estar seguros de que no tenemos ni vamos a desarrollar algo malo (del total de mujeres que mueren al año solo el 3% lo hace de cáncer de mama, y con una mamografía duermen tan tranquilas)". Por último y, según creo quien más carga de culpa arrastra, están los médicos: la arrogancia de la medicina y la ignorancia junto con la creencia acérrima e injustificada (a veces bien pagada por los laboratorios) de los médicos les lleva a respaldar esta medicina. Se cuelgan las medallas .de la disminución de la mortalidad del cáncer de mama en los últimos 20 años cuando la mamografía se ha institucionalizado desde hace mucho menos y no sabemos porqué disminuyen dicha mortalidad. La medicina actualmente es un producto de consumo más, tanto la curativa como la preventiva. Es importante que médicos y pacientes nos informemos bien antes de dejarnos llevar mientras estamos sanos, por esa medicina que nos promete la inmortalidad: la preventiva.

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