Quillotro

Juan “El Happy”: Toda una institución creada a sí mismo

© JM Bueno Martínez
27 de mayo de 2011
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Cuando me enteré el otro día de la muerte de Juan, me sorprendió muchísimo, me preguntaba que no podía ser, como el Happy podía haberse muerto.

Es una sensación rara, porque uno piensa que hay personas que nunca pueden morirse, que siempre están ahí con su risa, y su manera de ser. Y lo más importante, como gente como él  pueden dejarnos.

Hoy quiero dedicarle unas palabras a este hombre joven (como él decía), trianero también y muy amigo de sus amigos. Juan era un hombre conocido por todos, yo creo que en unos cuantos kilómetros a la redonda sabían perfectamente de su existencia, de su manera de ser y de sus quehaceres.

A Juan lo conozco desde que nací, de cada verano en Triana cuando iba por vacaciones, ha sido amigo de mis tíos y de mi madre, gente buena de verdad. He compartido muchos ratillos con su hermano Rubén jugando de cueva en cueva y por la calle de Triana.

Siempre que nos veíamos nos dábamos un abrazo fuerte y siempre me decía lo mismo “la alegría que me hace al veros, trianeros, sois cojonudos!!!! ” , perdonad la expresión pero él era así.

El otro día pensaba varias cosas, y una me vino a mi mente enseguida, las Cuevas no serán igual sin su presencia, sin sus bromas, sin su persona, lo echaremos mucho de menos.

Con él muchos hemos compartido las diferentes etapas de nuestra vida, aún recuerdo de ver desde muy niño el rótulo de Bar Happy en su cueva de Triana, enfrente de la cueva de mi abuela, y como mi madre y mis tías nos explicaban la discoteca que pusieron,  que por cierto fue todo un bombazo.  Después lo recuerdo en su bar-restaurant, con un gran éxito, poniéndonos cañas con carne en salsa y les decía a mis padres “esa tapilla va para los chiquillos para que se pongan grandes!!!!!”. O lo recuerdo que nos animaba a jugar al futbolín que tenía delante de los lavabos en el restaurante, y nos pasábamos hasta las 2 de la madrugada jugando.

También hay que decir, que muchos con él nos tomamos los primeros cubatas en su Pub, y luego con hamburguesas  y bocadillos a horas bien entrada la madrugada en su discoteca de verano. Un hombre increíble que jamás perdía su gracia y su alegría.

Seguro que lo echaremos en falta, ya no lo veremos en el Happy sentado , ni viendo el Madrid, como lo ví la última vez, ni lo veremos más en San Isidro, el día de la Romería delante de su casa para realizar el momento más heterodoxo de las fiestas patronales. Pero seguro, que lo recordaremos siempre, es parte de la historia de este pueblo, y por tanto parte de nuestras propias historias.

Deseo que su risa peculiar y su felicidad perduren para siempre en el recuerdo de todos los cueveños.

Para despedirte Juan, me quedo con dos frases que me dijiste esta pasada Semana Santa cuando nos vimos; la primera fue la noche que ganó el Real Madrid la Copa del Rey, en el bar el happy que me dijiste “ Hombre los trianeros por aquí que alegría, Viva San Isidro” !!!! y la segunda frase fue en el concierto en vivo que hubo el sábado de gloria en el pub y dijiste “ los viejos roqueros nunca mueren”  y eso te ha pasado a ti.

Un abrazo muy fuerte en tu viaje, un día nos volveremos a ver las caras de trianero a trianero.


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