Quillotro

La cueva del Tío Golpazo

© J. Hortal
27 de febrero de 2011
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La cueva en la que vivieron Catalina y Antonio Golpazo no se hundió por lluvia o filtraciones. Por el contrario, fue enterrada y rellenada hace años. Sin embargo, de vez en cuando, se empeña en volver a emerger.

La cueva estaba excavada en la parte alta de un cañado de Los Hoyos desde tiempos que exceden la memoria de aquellos que podrían saberlo. Perteneció a Joaquín Hortal Montoya, quien se la dejó al único de sus hijos que se vino a vivir de Zújar a Cuevas, Joaquín Hortal Arredondo; mi abuelo. Y de éste pasó a dos de sus hijos, Honorio y Pepe Hortal.

Como he dicho, la habitaron Catalina y Antonio Golpazo con todos sus hijos: Juan José, Luisa, Isabel, Emilio (padre de Manuela La Castaña), Juan, Manuel y Antonio. Algunos de ellos nacieron en su interior. En los años 40, cuando mi padre era un crío, la cueva ya estaba deshabitada, y los Golpazo se habían trasladado a la parte más alta de la Cañá San Isidro, en frente del "Maestro Gloria".

Nadie volvió a vivir en aquella cueva salvo esporádicos ambulantes, carabaneros, o "húngaros", como los llamaban, dedicados al circo y los espectáculos. Ocupaban la cueva un par de veces al año por propia iniciativa y con el permiso tácito de mi abuelo, y pasaban allí una o dos semanas. "Me acuerdo ver camellos en la puerta de la cueva" dice mi padre. Camellos en Cuevas del Campo en los años 40: como para no acordarse. Otro sitio que ocupaban aquellos ambulantes y sus camellos era una pequeña cueva del Huertecillo, al inicio de la Rambla del Moral.

Y aparte de albergar carabaneros, tuvo la función de tanta otras cuevas deshabitadas: guardar ganado. Mi padre recuerda: "Me caía muy mal cuando en verano me mandaba mi padre a sacar estiercol".

En 1975, los dueños de la cueva, Honorio y Pepe, la taparon con la tierra extraída de la construcción del desagüe de la Cañá de Los Aljibes (a cargo de la empresa Elcaso), y unos años después, en 1980, el ayuntamiento de Zújar adquirió cueva y terreno sobre ella para construir el Campo de Fútbol. Era alcalde de Zújar Augusto Rull, y pedáneo de Cuevas, Antonio "El Piri".

Después de construido el recinto del Campo de Fútbol, recuerdo hasta en dos ocasiones la formación de un socavón profundo y ancho en la pista de cemento, unos metros delante de la caseta del Duque y justo encima de donde debía estar la galería más profunda. La cueva del Tío Golpazo quería emerger.

Tras el último socavón que yo recuerdo, habrán pasado más de 15 años. Hace unos meses se formó otra sima a unos metros de las que yo recordaba, en este caso dentro del perímetro del campo de juego. Quizá sobre una habitación o la cocina de la cueva. Diligentemente, para la realización de las pruebas de policía local, se ha vuelto a tapar en estos días esta última manifestación post mortem de la cueva, subyacente, del tío Golpazo.

Las cuevas del Barrio San Gregorio son, como la de los Golpazo, tan viejas como los recuerdos del más viejo. El camino de San Gregorio que llegaba al barrio, proseguía, y atravesaba más o menos el margen sur del actual Campo de Fútbol. A esa altura, pasaba por encima de la cueva del Tío Golpazo, cerca de la actual entrada principal del campo.

Era cueva de escaso casco, pero todo de piedra. Estaba encarada hacia el Sur-Este y no tenía era. Tal como la recuerda mi padre, "tenía muchos poyatos en las paredes para vasijas y utensilios". La entrada daba paso a un distribuidor; a la derecha la cocina con un horno y fuego; al frente dos habitaciones y a la izquierda una amplia galería con una ventana (ver esquema). Condenada al olvido hace más de 35 años, la cueva bajo el Campo de Fútbol, la de los Golpazo, hace lo imposible porque no la olvidemos.

La situación de la cueva bajo el Campo de Fútbol Esquema de la Cueva del Tío Golpazo
Diposición del viejo Camino de San Gregorio Situación del último socavón

 


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