Quillotro
MI CUEVAS

 

Crónica de un San Isidro con tantas luces

© Joaquín Hortal
27 de mayor de 2008

     Entre vítores y orquesta, San Isidro salió de la iglesia el día 15 a hombros, y a la cabeza de su propia procesión. El cura inmediatamente detrás del santo, y más atrás, a sólo un paso, el alcalde flanqueado de dos Guardias Civiles. Y no es que los Guardias no estuviesen elegantemente vestidos con sus galas de verde olivo, que lo estaban, y que hasta tricornados iban de charol, pero más parecía que llevaban detenido al alcalde, al cura y hasta al mismo San Isidro. Y como dijo el gitano del chiste al ver una procesión de la virgen rodeada de Guardias Civiles: hay que ver San Isidro, que mal acompañado ibas. Y es que fue procesión de las de antes, de las que ya no se hacen, y como con las estatuas ecuestres de franco, no pasa nada, porque el dictador está muerto, pero mejor si no están. Y no faltó quien en esa procesión de los 50´s, se espantase ante la benemérita.

     Y en realidad los tricorneados no han faltado en ninguno de los momentos de las fiestas, y en los días de poca gente más parecía que había de ellos que de los que llevamos la cabeza descubierta. Y lo que pasa con ellos, es que si se muestran demasiado, más que sentirte seguro, lo que te sientes es delincuente.

     La feria, por lo demás, un poco huérfana entre semana. La nueva disposición en el solar de los Federicos está bien, muy amplia, pero precisamente eso hace que parezca que no hay apenas gente. Las luces de fiesta ya serán nuestras al fin, y no alquiladas, pero no pasaron de la puerta de la antigua Posá (y algunos recordamos cuando casi llegaban al puente de Triana).

      Lo más concurrido fue la Romería. Menos mal que la lluvia respetó, y sólo apareció en el último momento. Y bien que se notó que estuvo esperando, porque de súbito cayeron chuzos de punta del cielo, y ni al santo se pudo traer en su carroza y hubo que improvisar un camión para su regreso. Ya de vuelta y con apenas lluvia, quisieron que San Isidro no hiciese su parada anual ante el Happy. Pero con los vecinos parapetados en la carretera y con los gritos "que salga San Isidro", no les quedó más remedio que liberar al santo y cumplir con la tradición de su copa en el Happy.

     El sábado amenazó lluvia todo el día, pero se quedo en la amenaza. Fue un día de olor a gasolina y ruido de motor. Una procesión multicolor de SEAT 600 y coches clásicos varios (minis, escarabajos, SEAT 1430, SEAT 131,  Mercedes, Dos Caballos, etc), se paseó por el pueblo y sus límites detrás del 600 de Arcadio.

     En la noche del 17 despidió las fiestas el castillo de fuegos artificiales. Bastante pobretón en general, fue un castillo más de música que de petardos (nos salvó la banda de la Calahorra), pero eso apenas se nota, salvo en el precio... espero. Más tarde cantó Nuria Fergó en el Salón del los Aljibes. Un repertorio de canciones en karaoke (espero que no fuera playback) y un último tema a cappella. Se llenó. Los que asistieron dicen que les gustó, que la artista fue muy profesional y simpática pese a no tener acompañamiento de músicos (que encarecería el precio). Destacó otra cosa: entre los asistentes abundaron las acreditaciones para entrar gratis, y es que el sueldo que damos a los ediles al parecer no da para mucho, y ya estaban los otros para pagar.

     ¿Y el precinto? Pues bien gracias. Sólo un consejo: la próxima vez, además de un precinto, puestos ya, póngansenos también bozales, y así unos se ven libres de oír y otros nos vemos libres de hablar; total, que más da un derecho menos.

    

Así, un año más, y a la espera de un siguiente San Isidro con tantas o más luces.

    
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