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CULTURA

 

Benzalema: lo que nos dicen las fuentes históricas

© Joaquín Hortal
12 de diciembre de 2009
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Asalto a Benzalema

 

 

Quillotro - Torre indemne

La comarca de Baza durante el Medioevo estaba situada en una encrucijada de caminos y dominios: entre los reinos de Jaén, Murcia, Granada y Almería, así como entre los poderes cristiano y musulmán.

Durante la época califal (929-1031), las tierras de Baza estaban adscritas al reino de Jaén. En la época del Imperio Almohade (1145-1268), la adscripción era al reino de Murcia. En 1234 Castilla recupera el Almicerán, Cebas, Cortes y Zújar, pero renuncia a la conquista de Baza, que no se retomaría hasta 255 años después, en1489. Así, con la dinastía Nazarí (1238-1492), y todo el dominio musulmán de la península reducido al reino de Granada, Baza pasó obligatoriamente al poder granadino (23).

En consecuencia, la dejadez castellana respecto a la culminación de la reconquista definió nuestras tierras, las de la comarca de Baza, como frontera de la fe durante dos siglos y medio. Con el reinado de Juan II de Castilla (1406-1454), se retomaron los intereses por desplazar la frontera granadina (23). En estos escarceos de la frontera, Benzalema fue una pieza más, que a lo largo del siglo XV se hizo hueco en todas las crónicas históricas con un papel destacado a un lado y otro del mismo frente.

Las crónicas cristianas, sin ahondar mucho, describen Benzalema como una población de cierta importancia durante la dominación musulmana: “Bencilema fue una población de mucha importancia en tiempo de los árabes, quienes la fundaron y le dieron este nombre” (1). Aclaran las crónicas que, como zona de frontera, durante la guerra de Granada, la fortaleza pasó del lado cristiano al musulmán y viceversa con relativa frecuencia (22).

En 1431, el 1 de julio tiene lugar la Batalla de la Higueruela que enfrenta a Castilla y su rey, Juan II, con los musulmanes granadinos regentados por Muhammad IX, el que llamaban el Izquierdo, por ser zurdo. La victoria castellana pone en el trono de Granada el primero de enero de 1432 a Juceph Aben Almao (Yusuf IV), rey amigo de Castilla. Los castellanos ponen una condición para su apoyo: que Granada entregue las plazas de Jimena, Huéscar, Benamaurel, Huelma, Galera y los Vélez. Aquí hay una primera controversia en las crónicas porque otras fuentes dicen que estas plazas no fueron entregadas sino tomadas por Don Álvaro de Luna, condestable de Castilla, tras la prematura muerte de Yusuf IV a los pocos meses de su entronización, al que vuelve a suceder Muhammad IX, el Izquierdo, enemigo de Castilla (26) (37). ¿Se entregaron esas plazas a Castilla como pago del apoyo o se conquistaron como contestación a la vuelta al poder de Muhammad IX? Juan de Mata Carriazo, cronista de Quesada, cuenta que Yusuf IV pagó tributo al rey de Castilla, Juan II, pero no dice que ese tributo fueran las ciudades comentadas (3). El matiz puede parecer baladí, pero es importante para fechar los sucesos de Benzalema.

En 1430 se había alcanzado una tregua en la guerra entre Castilla por un lado y Aragón y Navarra por otro. En 1433 expiran las treguas establecidas entre Castilla y Granada. Como hemos dicho, fallece el rey de Granada, Yusuf IV (Juceph Aben Almao) y le sucede Muhammad IX “El izquierdo” en un tercer mandato, quien siempre se había demostrado enemigo de Castilla (29). El 5 de enero de 1433, Juan II celebra cortes generales en Madrid, y aprovechando estas circunstancias militares de comienzo y fin de treguas a un lado y otro, envía a Fernando Álvarez de Toledo, Señor de Valdecorneja y futuro conde de Alba, a la frontera con Granada como Capitán General del Reino de Jaén y Frontero mayor: la intención era mover esa frontera (27).

Ese mismo año de 1433, Álvarez de Toledo, al mando de 600 lanzas y con la ayuda de Pedro Rodríguez de los Cobos, Alcaide de Quesada, toma las fortalezas de Benamaurel y de Benzalema, “el qual gano por fuerça de armas … la Villa de Benzalema, que estaua en la Hoya de Baza, cerca del rio Grande, y del monte Xavalcohol” (36); según otros sumó más conquistas “Ganó asimismo las villas e Fortalezas de Benamaurel e Benzalema e Castril e Arenas que son muy fuertes(12) y otros más “En las fronteras de Granada hubo varias entradas, aunque no una campaña formal: las poblaciones de Benamaurel, Soleras y Benzalema, fueron tomadas a pura fuerza(2) (3) (7) (9) (20) (28) (29) (32) (41).

No obstante algunas fuentes sitúan las tomas de Benamaurel y Benzalema tres años después, en 1436 (18) (19). El historiador murciano Juan Torres Fontes es el único que separa las conquistas de Benamaurel y Benzalema, situando esta última en los primeros días de mayo de 1436, y la de Benamaurel en años previos, antes que Huescar (1436). Y explicita que esto es así “pese a lo que digan los cronistas” en virtud de una carta de Rodrigo Manrique, conquistador de Huéscar, de 1435 (38). Torres Fontes sí coincide con los cronistas de la época en que ambas son tomadas por Álvarez de Toledo. Sin embargo el propio autor se contradice en otro artículo y fecha en 1433 la toma de Benzalema, acabada la tregua de 1432 (39). Cobra valor aquí la controversia de que hablábamos más arriba: si Benamaurel se entregó en 1432 como tributo de Yusuf IV al rey de Castilla, entonces la teoría de Torres Fontes tiene más credibilidad que los cronistas de la época, y Benzalema se tomaría de forma aislada, ya fuera en 1433, como dicen la mayoría, o en 1436.

En cualquier caso, la frontera queda entonces a partir de 1433 (o 1436) desplazada hacia el sur, con numerosas plazas en las manos cristianas, entre ellas Benzalema.

En 1438, Juan de Mendoza, primo del frontero de Jaén y Córdoba, Iñigo López de Mendoza, es encargado por el rey de repoblar las villas de Benzalema y Huelma. Se le nombra alcaide de las alcazabas jienenses (32) (33).

Una nueva tregua se establece entre Castilla y Granada un año después, en 1439. Benzalema se menciona incluida dentro de un recuento de las fortalezas de frontera que están en poder cristiano junto con Benamaurel, Huescar, Castillejar, Galera, Castril… (23) (35) (38) (41).

En 1446 Benzalema vuelve a la actualidad de la Frontera y todas las fuentes de la época se hacen eco. Sonaban tambores de guerra entre Castilla y Navarra. El rey de Granada, Muhammad IX, el Izquierdo, poco querido por su pueblo, es derrocado por su sobrino Aben Osmín Ahnaf “el cojo” (Muhammad X). Otro sobrino, Aben Ismail (Ciriza para los cristianos), que reside en Castilla bajo la protección de Juan II y a consecuencia del exilio impuesto por su tío, regresa a Granada con permiso del rey castellano y llamado por el visir Abdilvar para reclamar el trono. Ismail se parapeta en Montefrío con sus partidarios, los caballeros Abencerrajes, y se proclama rey prometiendo vasallaje a Castilla si ésta le presta ayuda. Castilla se la presta bajo la recomendación del condestable Don Álvaro de Luna (18) (34).

El otro rey granadino, "el cojo", se reivindica como verdadero y único rey de Granada y decide que la mejor forma de ganarse el favor del pueblo frente a su primo Ismail es la ortodoxia religiosa: declara guerra santa a los cristianos (25) y ataca Benamaurel asesinando y esclavizando a sus habitantes (8) (14) (19) (23) (27) . Tomada ésta, se dirigen a Benzalema a la que sitian. El alcaide de Benzalema, Alvaro de Pecellín (Villapecellín según otros), no rinde la plaza y el ejército granadino toma al alcaide de Benamaurel, Alonso de Herrera, y lo llevan ante Pecellín para convencerlo. Se vuelve a negar con insultos arrogantes y “…este empezó a hacerlo, y Alvaro Pecellin a detestarlo, protestando que quería mas morir gloriosamente cumpliendo con su obligación, que manchar torpemente su fama.(14), y el sitio de Benzalema acaba con un baño de sangre: “sin distinguir clases ni edades” (19);  “…era Alcayde Alvaro de Pecellin; el qual no queriendo rendir por ruegos la fortaleza a los enemigos de la Fe, la defendió prefiriendo el crédito a su propia vida, pero los Moros la invadieron con tal fuerça, que passaron a cuchillo al Alcayde y a quantos christianos encontraron dentro de ella (36). La fortaleza es finalmente tomada “…después de haver resistido valerosamente la entrada algún tiempo con solo treinta soldados, perdió la vida (Pecellín), y la perdieron gloriosamente todos sus compañeros(14) (39). Algunas fuentes inciden en el papel facilitador del reino de Aragón, que dicen, estaría en alianza con “el cojo” en esta empresa (9) (10) (11) y otras reconocen un papel de incitador en el rey de Navarra “Tambien se supo que estas hostilidades del Granadino eran a instancias del rey de Navarra para que el Castellano se retirase de sus fortalezas” (3) (29).

Sin embargo, el papelazo lo hicieron los fronteros de Jaén que “estaban convertidas en teatro de una deplorable anarquía (19)”: Baeza, Úbeda, Linares, Martos, Andújar no mandaron tropas en ayuda de Benamaurel ni de Benzalema, cuando “… hubieran debido ser, como en antiguos tiempos, otros tantos diques contra la irrupción sarracena, participaban de la anarquía de los partidos de Castilla, y ellas mismas se hostilizaban entre sí, estando unas por el rey y el condestable, otras por los confederados contra don Alvaro (18)”. El reino de Jaén era la frontera de la fe, y sus ciudades eran las más militarizadas de toda Castilla y sus soldados los más valientes, sin embargo, el frontero mayor, “Don Fernando Álvarez de Toledo miró con tanta frialdad este hecho, que en vez de dar auxilio a aquel alcaide, se retiró al interior; cuya conducta no deja de ser reparable, aunque bien se infiere que sería hija de la división de opiniones en que se encontraba la grandeza(21). De otra parte, el cronista Palencia no opina igual de Álvarez de Toledo, y lo alinea con el bando del rey: “Durante aquellos primeros días pocos grandes permanecieron al lado del rey. El más distinguido en las artes de la guerra se consideraba el conde de Alba Fernán Álvarez de Toledo, a quien seguían los dos alcaides de Benamaurel y de Benzalema, Fernando de Herrera y Alvaro de Villapecellín…(15)

Tres son las razones que barajan las fuentes para la parsimonia de los fronteros en esos aciagos días:

  1. De un lado, el principe Enrique, futuro Enrique IV, enfrentado a su padre Juan II, se había asociado a los reyes de Navarra y Aragón en su contra para lograr su abdicación “Se dixo por cierto que las ciudades de Ubeda y Jaen a quienes habían pedido socorro, no lo quisieron enviar por haberlo asi mandado el príncipe cuyas eran, pues los infames consejeros que al lado tenia le hacían creer era conveniente poner en necesidad al Rey y al condestable y con esto tenerlo sujeto(29). Enrique ordena pasividad a los fronteros jienenses para que las tropas musulmanas castiguen a los cristianos y así desprestigiar a su padre:“…para que perdiéndose, pudiesse hacer mal quisto a su padre, poniéndole en la necesidad de que le dejase el Cetro: tales eran las artes de aquel infeliz tiempo(14) y no menos al condestable Don Álvaro de Luna. Las fuerzas de los fronteros son las más aguerridas de toda Castilla, y su favor es de gran valor en una contienda civil por el trono (19) (28). Enrique ostentaba además el título de señor del reino de Jaén, asociado al de príncipe de Asturias (32).
  2. De otro lado, la división de bandos en la frontera a favor y en contra del condestable Don Álvaro de Luna: “Este desastre fue uno de los amargos y costosos frutos de la omnipotente y odiosa dominación del condestable, porque ocupado el rey exclusivamente en sostenerle durante casi su inútil reinado, y los grandes y los caudillos en tratar de derribarle, y algunos pocos en ayudar al rey a sostener al funesto favorito, la fuerzas militares estaban concentradas la atención fija en la corte y todo lo demás, por importante que fuese, completamente descuidado.” (2)
  3. Y un tercer motivo de discordia entre los fronteros era la elección del maestre de Calatrava. Se enfrentaban dos partidos con distinto líder: por un lado Don Rodrigo Manrique, conquistador de Huéscar, hijo del adelantado de León, y enemigo del rey Juan II, y por otro lado Juan Merlo. En esta lucha salió ganador Don Rodrigo Manrique (Padre a cuya muerte dedicó sus coplas su célebre hijo Jorge Manrique), y el rey de Aragón, Alfonso V, le nombró maestre de la orden de Calatrava. Los fronteros tomaron distintos partidos y fruto de esos enfrentamientos, con interés de causar daño al rey, dejaron desvalidas las plazas de Benamaurel y Benzalema (17) (18).

Esto provocó conflicto entre el príncipe Enrique y Juan de Mendoza, alcaide de las alcazabas jienenses y que había repoblado Benzalema y Huelma bajo la orden del rey Juan II. El mismo Juan de Mendoza se niega a acatar la orden de Enrique de abandono de las fortalezas de frontera y defiende Huelma del ataque musulmán (33).

Benzalema a partir de esa matanza de 1446 será fortaleza musulmana hasta la conquista final de 1489: “Estos y otros lugares por ser fronteras de los Moros, estavan en su poder una temporada, y otra en la de Christianos, hasta que fueron restaurados todos por los Reyes Católicos (36)”.
Antes de la conquista, el círculo de ciudades en torno a Baza recogidas son: Baza, Zujar, Freyla, Benzalema, Castril, Orce, los Velez, Benamaurel, Cuellar (Cullar), Huescar, Galera, Castillejar, Xiquena, Tirieza y Canillas (Caniles) (31).

Decididos los reyes católicos a unificar la península y tomar Granada definitivamente, las tropas partieron en marzo de 1489 desde Medina del Campo hacia Jaén (30). Allí quedó la Reina con el Infante Juan, mientras el rey Fernando se dirigía el 27 de mayo a sitiar Baza.

Cómo se entregó Benzalema, a quién lo hizo y que día no está en absoluto claro y varía según la fuente (9) (13) (30) (36). El relato más probable es que rendida con mil penas Zújar y con prisas de dirigir todos los esfuerzos a Baza, el rey mandó entonces al Conde de Tendilla a rendir las fortalezas de Freila y Bacor: “Ganó el conde algunas fortaleças cerca de Baza, que pensaua sitiar, y podían ser de impedimento, para la comodidad del cerco(13). Una vez hecho, Tendilla se dirige a Benzalema y pide su rendición. El alcaide temeroso dice que la rinde si es el mismo Rey en persona el que viene a tomarla: y así se hace, y se nombra a Juan de Avalos nuevo alcaide (36). “… y hauiase cercado la ciudad, con cabas y paliçadas. Ya estauan dados a partido los moros de Canillas, Freyla, y del Castillo de Benzalema, que estauan muy cerca, sin aguantar el sucesso de Baza(13).

Sin embargo cada crónica da distintos matices:

  • Bernáldez escribió que Benzalema fue abandonada por miedo: “e el rey partio con su hueste, e fue la via de Baça, e çercó la villa de Çujar e conbatiola con las lonbardas, sobre la cual estovo ocho días fasta que se dio a partido, de manera que entregaron la fortaleza e la villa, e se fueron con todo lo suyo que pudieron llevar, e el rey fizo luego poner gran recabdo en la villa e fortaleza e puso allí guarnición. E luego los moros dejaron de miedo a Bençalema, un castillo cercano allí…(23).
  • Palencia dijo que Benzalema se rindió al Marqués de Villena: “Asimismo se rindió al citado conde [el de Tendilla] la importante villa de Freila, y al Marqués de Villena, se le entregó también el enrocado castillo de Benzalema, no lejos de Baza(23). En esto coincide una biografía sobre el Marqués de Villena, Diego Lopez Pacheco, en la que se dice que fue éste quien tomó Benzalema en 1489 con 96 jinetes previo a su intervención en el asedio de Baza (16).
  • Del Pulgar defiende los hechos que hemos dado como probables: “E mando a Luis Mendez de Figueredo, que con la gente de su capitania estoviese cerca del castillo de Benzalema…otrosi embio el rey a requerir al Alcayde moro que tenía la fortaleza de Benzalema que la entregase luego, el qual recelando la inclinación del rey respondió que le placía entregársela veniendo el a la recibir en persona. E como el rey fue con su hueste, luego le fue entregada, e puso en ella por Alcayde a un caballero que se llamaba Juan de Ávalos(23)
  • Otros cronistas refieren que sin esperar el suceso de Baza, Caniles, el castillo de Benzalema y Freila se entregan (24) (29) (30). Otros, que son cinco las poblaciones tomadas o entregadas: Benzalema, Bacor, Freila, Zújar y Caniles (6)Bacor, Freyla, Bensalema y Canillas, poblaciones fortificadas, que servían de antemural a la misma ciudad, ocuparon en seguida, a viva fuerza las dos primeras, y por el desamparo de sus habitantes las dos últimas(19)
  • Según otras crónicas, fue Tendilla el responsable de la rendición sin mencionar la presencia del rey (21)
  • Y finalmente, las palabras del propio rey en una carta fechada el 2 de julio de 1489: “Ya avreys sabido en como, Dios gracias, yo gane las villas de Çujar e Canilles e Vancor e su fortaleça de Benzalema, e contynando esta santa conquista vine a poner e asentar mi real e sitio a esta çibdad de Baça” (4)

En general las fuentes parecen apuntar a que la toma de Benzalema no requirió sitio ni derramamiento de sangre, y si el mismo rey en una carta se arroga la conquista de Benzalema, ¿a quien mejor que él podemos creer?

Pasados esos primeros días de junio de 1489 en que Benzalema es conquistada o se rinde al rey católico, el común de las fuentes coinciden en que la fortaleza fue abandonada en estado ruinoso. “ …e puso en ella por alcayde a un caballero que se llamaba Juan de Ávalos(23), alcaide que al parecer debió de ser provisional, porque Benzalema quedó despoblada y se integró dentro del término de Baza y del poder de su Alcaide, el omnipresente Enrique Enríquez (23).

En 1526, cuando Benzalema es visitada por Don Ramiro Núñez, se describe como “toda medio caída, no había en ella armas ni bastimentos ni hombres en la guarda sino solo un labrador que la ocupa (1)”. Hasta esta visita la fortaleza tenía al Teniente Nuncibay a su cuidado, que “… se quejaba de que le daban poco y le pagaban mal (1)”, aparte de 15 lanzas a cargo del Capitán Bernaldino.

En otra referencia de 1540, se describe como ruinosa, sin alcaide asignado ni utilidad alguna reconocida (1).

Así, en adelante, Benzalema sólo es mentada por sus ruinas: en 1696, Suárez escribe “…de cuya población solamente permanece oy su Castillo, algo arruinado(36) y en 1855 Cassola narra, no demasiado documentado, que “… cerca de las ruinas del castillo de Benzalema que destruyeron los moros de dicha ciudad en el siglo XV, y todavía más cerca de una granja que allí tenía el real monasterio de San Gerónimo(5). Y así, en ruinas, permanecerá hasta nuestros días.

Los Alcaides que se extraen de las crónicas son:
Álvaro de Villapecellín (o Pecellín) 1446
Juan de Ávalos 1489
Enrique Enríquez 1493-1502 (1) (40)
Diego Pérez de Santisteban, comendador del Campo de Criptana

1509 - 1511 (1)

Enrique, hijo de Enrique Guzmán, Conde de Alba de Siste y nieto de Enrique Enriquez (1) ?
Marcos Valera ?

 

 

Bibliografía

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