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CULTURA

 

Las cuevas que hablan: a modo de introducción

© Joaquín Hortal
19 de marzo de 2009

¿Desde cuándo existen las Cuevas? A mí siempre me han contestado lo mismo: ”desde algo más de 100 años”. La contradicción, la magia y la inexactitud plagan la mayoría de las explicaciones que nos han dado desde pequeños sobre el origen y desarrollo de Cuevas del Campo. Casi todas estas explicaciones han pasado siempre por los primeros años del siglo XX, pero ¿cuánto hay de verdad en ello?

Si perteneciéramos a municipios como Baza, Castril, Huéscar o Zújar, dispondríamos de crónicas más o menos precisas o completas legadas por diversos cronistas oficiales, así como la información administrativa de libros de Apeo, padrones de Ayuntamiento, registro de bautizos y defunciones eclesiásticos, etc. Pero Cuevas del Campo, y esto sí lo sabemos todos, fue un barrio de Zújar hasta el 21 de noviembre de 1980. Esto determina que la historia escrita de Cuevas del Campo esté entroncada con la de Zújar, y que en su mayoría se haya obviado, pues las Cuevas no dejaba de ser más que un barrio de escasa importancia, no siempre poblado, a más de dos leguas de distancia de regular camino y con un río interpuesto.

Una nueva pregunta: ¿tenemos historia diferenciada de Zújar? Cuevas del Campo, los distintos núcleos de población que hay y ha habido en su término municipal, tuvieron un origen. Un origen vinculado a unas causas demográficas y económicas. Un origen paralelo y entroncado con Zújar, pero con un detalle claramente distintivo: la cueva. Cuevas del Campo tiene así su propia historia como pueblo a parte de su dependencia y pertenencia al municipio Zújar. Como ejemplo, recordemos que Zújar perteneció al municipio de Baza hasta 1649, hecho que no le resta en lo más mínimo su capacidad histórica autónoma. La historia de Cuevas del Campo es así un desafío parcialmente hundido en el olvido y pendiente de rescatar.

Pero ¿dónde buscar? Como hemos dicho, al ser tan sólo un barrio, la carencia de autonomía fue total: ni ayuntamiento ni iglesia hasta finales del s. XIX ni otras fuentes burocráticas de información. En este punto destaca la labor de D. Andrés Prieto Martín, que en sus “Apuntes históricos” de la revista “Los Aljibes” hizo una difícil y excelente labor de investigación y recopilación. Andrés recuperó la que probablemente sea la alusión escrita más antigua a la existencia de cuevas en el Campo del Aljibe: un pleito de deslinde entre Zújar y Pozo Alcón en 1790. Y también Andrés recogió la existencia de menciones a la ermita de San Isidro en 1757 en los archivos parroquiales de Zújar.

Quizá un primer paso para desentrañar la memoria sea su división en periodos de tiempo. Para ello tomemos dos hitos históricos principales para Cuevas del Campo.

  1. La constitución del núcleo poblacional, es decir, el periodo de excavación de las primeras cuevas en el Campo del Aljibe. Es imposible dar fecha exacta a este hito, y como imprecisa aproximación podemos decir que esta sería en torno a principios del siglo XVII, tras la expulsión de los moriscos.
  2. La primera referencia escrita sobre el núcleo poblacional actual. También es una fecha laxa, porque es susceptible de revisión en función de hallazgos futuros en escritos olvidados. Por lo que conocemos en el momento actual, y como ya hemos dicho, esa fecha se sitúa a mediados y finales del s. XVIII, con esas dos fechas, 1757 y 1790.

Estas dos fronteras históricas no sólo son artificiales, sino que además son borrosas y mal definidas y fáciles de desplazar arriba o abajo en función de futuros hallazgos. Asumidos estos dos puntos, son tres los periodos de la historia de Cuevas del Campo resultantes:

  1. Periodo pre-nuclear: el previo a la fundación, a la construcción de las primeras viviendas en el Campo de los Aljibes.
  2. Periodo nuclear pre-bibliográfico, que comprende el tiempo entre la constitución del núcleo y la primera referencia escrita al mismo.
  3. Periodo nuclear bibliográfico: Todo aquella historia que podemos construir con fuentes escritas.

 

Primer periodo, o pre-nuclear (anterior al s. XVII)

Nos informan las fuentes clásicas que hablan de los pueblos moradores de las tierras de los altiplanos granadinos y de la cuenca del río Guadiana Menor. Hablamos de la historia del término municipal de Cuevas del Campo, y más en concreto del cauce del río Guadiana Menor, pero no de la del pueblo en sí.

Los homínidos orcenses; las culturas del Algar de Galera; los iberos de Tútugi, Basti, cerro Furruchu; los romanos e hispanorromanos de Bactara; los godos, moros y moriscos, y todas las culturas que pisaron nuestras tierras, dejaron datos que la arqueología y los autores clásicos y medievales nos permiten recuperar para reconstruir su relación con nosotros. Pero esta historia, no es distinta de la de Baza o Zújar o Galera.

Un punto a destacar: en el s. III, en tiempos del emperador romano Diocleciano, se elaboró el itinerario Antonino en el que se da la primera referencia escrita de Basti (las únicas alusiones previas son a los bastetanos pero nunca a Basti-Baza). El término mencionado a continuación es el de Hactara, que de forma recurrente se ha relacionado con Zújar, aunque otros lo hacen con la misma Baza. El caso es que una gran riqueza de restos hispanorromanos del s. II-III están semienterrados y semihundidos en las orillas cueveñas del embalse del Negratín, entre Zújar y Cuevas del Campo, lo que no haría imposible que esa Hactara o Bactara tuviese asiento en esas orillas del río Guadiana Menor.

 

Segundo periodo, o Nuclear y pre-bibliográfico (entre principios del s. XVII y mediados del s. XVIII)

Es la etapa oscura de Cuevas del Campo. Aquella en la que sabemos que el núcleo estaba constituido, deshabitado o mínimamente poblado, pero para la que no hay ninguna referencia escrita que nos lo garantice.

¿Qué sabemos entonces de este intervalo de tiempo de menos de dos siglos? Solo una cosa: que existían cuevas. Por tanto, la historia de la cueva, es también la historia de Las Cuevas. El origen y desarrollo de la cueva como vivienda, es el mejor registro histórico del origen y desarrollo de Cuevas del Campo. Y por ahí podríamos empezar a rememorar.

 

Tercer periodo, o Bibliográfico (de mediados del s. XVIII hasta la actualidad)

Es la etapa de la que más podemos saber. El s. XIX es prolijo en información histórica y burocrática de todos los rincones de España, y son múltiples las fuentes a las que podemos recurrir. Hombres y mujeres sin miedo al imposible, se embarcaron en proyectos informes de documentación y registro, y viajaron y escribieron durante años por todos los pueblos del reino. Es una época en la que la burocracia sale de los palacios y llega hasta los ayuntamientos.

Referencias bibliográficas en las que se menciona a Cuevas del Campo, previas al s. XX
Año Fuente Tema Mención
1790 Pleito de deslindes entre Pozo Alcón y Zújar Declaraciones de testigos Uno de los declarantes alude a “las Cuevas del Campo de la Cañada de los Aljibes”.
1811 Gaceta de la Regencia (similar al BOE actual), Se recogen las crónicas de la Acción de Zújar Se alude en varias ocasiones a las "Cuevas de Zújar", dando de forma precisa su situación y comunicaciones con los alrededores.
1840 Diccionario Geográfico-Estádistico de Pascual Madoz (ministro de Hacienda de la época). Se mencionan en Cuevas del Campo más de 100 cuevas de uso estacional en las épocas de barbechera, sementera y recolección. Se nombra “…el campo llamado de las Cuevas” o la “Cañada del Aljibe”.
1890-1894

Gaceta de Madrid (equivalente a BOE)

En tres textos se recoge la asignación a Lazo, Pacheco y Martínez la construcción de los canales. Hace referencia a las "Cuevas de Zújar"

Y sin embargo, quien más nos informa nuevamente de nuestra historia también en los siglos XIX y XX, es quien nos da nombre: la cueva. El apogeo de Cuevas del Campo viene asociado a las desamortizaciones del siglo XIX de Mendizabal (1836) y Madoz (1855): retirada de tierras principalmente a la iglesia, órdenes religiosas y nobleza, para su puesta en uso de labor. Colonos de todas partes de España y en particular del levante se dirigen en oleadas a cultivar las tierras retiradas a la iglesia. Son gentes pobres, humildes, que recurren a viviendas baratas, fáciles y rápidas de construir: infraviviendas. En otras zonas de España, construyen casas de adobe con techos de paja, pero nuestras tierras son calurosas en verano y muy frías en invierno además de escasas en lluvias. Los emigrantes se encuentran Cuevas del Campo plagado de cuevas construidas hace siglos por los moros. Cuevas que conservan una temperatura media agradable, que son fáciles de construir y de ampliar si la prole aumenta, y que resultan muy baratas pues no se precisa apenas de medios de construcción.

La cueva se convierte así en la forma accesible y tremendamente útil de vivienda para estos emigrantes labriegos y prolifera por todo el Campo de los Aljibes, el cejo del Retamar, la rambla Salomón y otras zonas del municipio actual. Pero no se construyen cuevas porque la idea venga de fuera, se construyen cuevas porque ya había allí “cuevas de moros” que los nuevos colonos encuentran muy útiles.

 

Conclusiones

¿Desde cuándo existen Las Cuevas? La respuesta no puede ser precisa, pero sin duda, las primeras cuevas se debieron excavar en el primer cuarto del siglo XVII, por lo que Cuevas del Campo está, al menos, en los alrededores de su cuarto centenario.

Son dos conflictos religiosos los que marcan y en torno a los que giran la fundación y la progresión de Cuevas del Campo: por un lado la expulsión definitiva de los moriscos en 1609 y por otro las desamortizaciones sucesivas a la iglesia del s. XIX.

En estos días que las cuevas están en entredicho por su fragilidad ante el agua, sea esta de abastecimientos, saneamientos o lluvia, es necesario recordar que La Cueva es la base de la existencia y desarrollo de Cuevas del Campo, y más aún, es la clave para conocer y entender nuestro pasado.

 

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