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CULTURA

 

Y los franceses vinieron del Pozo

© Joaquín Hortal
19 de enero de 2009

El seis de agosto de 1811 las tropas españolas al mando del General en jefe Manuel Freyre tienen su plaza fuerte en la Venta del Baúl. La guerra contra los franceses en suelo español se alargaba por algo más de tres años. José I Bonaparte es rey de España por la fuerza y las armas de su hermano Napoleón. Contrapuesto a su reinado, la regencia del pueblo español ha sustituido provisionalmente a los cobardes Borbones huidos. El españolito de a pie hace la guerra por la independencia de los franceses con ayuda de las potencias europeas enemigas de Napoleón: principalmente Inglaterra.

Orden de Mando
Joaquín Blake al mando del 2º y 3º ejércitos (9 o 10.000 hombres en total)
General en jefe Manuel Freyre (al mando del 3º ejército)
General José O´Donnell, Jefe del Estado Mayor del 3º ejército, provisionalmente al mando de la 4ª división.
Mariscal de Campo Ambrosio de la Cuadra
Mariscal de Campo Juan de la Cruz Mourgeon
Brigadier Conde de Montijo
Brigadier Casimiro Loy al mando de la caballería expedicionaria
Brigadier Osorio al mando de la caballería del 3º ejercito

Ese seis de agosto de 1811 las tropas francesas comandadas por el Mariscal Soult abandonan la ciudad de Granada camino de Guadix. Cuentan con 6.000 infantes y 1.500 caballos. Los españoles evitan el enfrentamiento directo y se repliegan ordenadamente hasta situarse tras la línea del Baúl, junto al general Freyre, al otro lado del barranco de Gor. Los franceses toman Diezma y Guadix sin apenas oposición.

En la Venta del Baúl el general Freyre medita: los franceses están en su frontal  llegando de Guadix. Su flanco izquierdo lo tiene protegido por la Sierra de Baza, pero el derecho puede ser vulnerable, puesto que llegan informaciones de que tropas francesas avanzan desde Quesada hacia Pozo Alcón. Si los enemigos toman ese flanco derecho, la retirada del tercer ejército dirigido por el general Freyre hacia Baza y Murcia estará en peligro. Ese flanco derecho lo constituyen los altiplanos de Cuevas del Campo y Zújar y el valle del río Guadiana Menor que los separa.

Con esto en las mientes, Freyre escribe a sus subordinados, el Mariscal de campo Ambrosio de la Quadra y el General José O´Donnell. De la Quadra está a cargo de la primera división de ese tercer ejército sita en Pozo Alcón y O´Donnell, jefe del estado mayor, ocupa Zújar con la cuarta división. Freyre les dice lo obvio: vigiladme la retaguardia que como las tropas del Mariscal Soult me aprieten mucho en el frente no voy a tener por donde escapar.

El 7 de agosto por la noche, De la Quadra, asentado en Pozo Alcón, recibe informes preocupantes: el enemigo, al mando del general francés Godinot, ha tomado Jódar con una fuerza de 4.000 infantes y 500 caballos. Sólo unas horas más tarde, la noticia es que ya ha caído también Quesada y que los franceses avanzan por el puerto de Tiscar hacia Hinojares.

En la mañana del día 8 de agosto, Freyre indica al general O´Donnell que acuda en auxilio de De la Quadra y pase con sus fuerzas de Zújar a Pozo Alcón. Sin embargo, antes de que esto ocurra, De la Quadra informa de que ya ha sido atacado en Pozo Alcón. De la Quadra escribe a Freyre: “así no hay otro medio para defender a Pozo que dar una batalla, y su terreno es muy a propósito para que todas las armas jueguen: puede decirse que la combinación de ellas y su número serán en aquel parage las que decidan siempre la victoria” y decide abandonar Pozo Alcón a los franceses y

Fuerzas españolas: el tercer ejército
Sección de la cuarta división a las órdenes del Mariscal Juan de la Cruz en Baza.
2 batallones de reales guardias españolas (segundo y cuarto)
  • 1 batallón de reales guardias Wallonas
  • 1 batallón de imperiales de Toledo
Sección de la cuarta división a las órdenes del Brigadier Ramón Polo en Zújar
    • 1 batallón Cazador
    • 1 Regimiento de voluntarios de la patria
Caballería a las órdenes del Brigadier Casimiro Loy en Benamaurel
Primera división a las órdenes del Mariscal Ambrosio de la Cuadra en Pozo Alcón

retirarse al otro lado del río Guadalentín para evitar la confrontación directa con un enemigo superior en tropas y armamento. El Mariscal De la Quadra no se debe sentir muy contento con la retirada y trata de justificar su huida ante Freyre con la necesidad de defensa de las avenidas de Castril y Huéscar; pero recordemos que lo que preocupa a Freyre es la retirada por Baza y no la entrada en Castril de los franceses.

Esa misma mañana Freyre escribe “Todos estos movimientos de los enemigos indicaban su ataque para el día siguiente 9, y no era necesario calcular mucho para conocer que su principal mira se dirigía a ocupar el punto de Zújar e impedir la retirada del ejército o molestarle por la retaguardia de la posición que ocupaba en el Baúl”. Freyre lo tenía claro: los franceses estaban a su frontal con Soult y a su derecha con Godinot, y pretendían atacar simultáneamente ambos flancos el 9 de agosto por la mañana.

Ese día 8 a las 10 de la mañana el general O´Donnell recibe las ordenes de Freyre mientras inspecciona los Vados del Manzano (probablemente lo conocido ahora como Valdemanzanos, lugar donde desemboca la rambla de la Matanza en el Guadiana Menor) y simultáneamente se entera de que De La Quadra ya no está en el Pozo. Con las mismas, O´Donnell echa marcha atrás y manda la sección del Brigadier Ramón Polo, reforzada con la guardia de Wallones, hacia Cuevas del Campo (que se nombra en los relatos como Cuevas de Zújar). La otra sección de la cuarta división se queda sobre el río Guardal, en las faldas del Jabalcón (en los relatos se nombra el río indistintamente como Guardal, Grande, Guadiana Menor o Barbata). O´Donnell describe su posición en Cuevas del Campo: “Hallándome por la noche en Cuevas de Zújar (mala posición, y mucho peor sin caballería) supe que los enemigos estaban en Pozohalcon, que dista dos leguas cortas”.

El 8 por la tarde, Freyre indica a O´Donnell que reúna toda la cuarta división del tercer ejército e impida a toda costa la toma de Zújar. Le indica que es crucial que no lleguen a Baza ni Cúllar. Para ello propone la mejor defensa: un ataque allí donde estén los enemigos; es decir, atacar el Pozo. Freyre dispone que O´Donnell y De la Quadra sumen fuerzas y ataquen conjuntamente a los franceses de Godinot asentados en el Pozo. Sin embargo la lentitud en los comunicados, que tardan más de seis horas en pasar de una mano a otra, hace imposible coordinar esta acción en tan poco tiempo.

El 8 de agosto, a las 9 y media de la noche O´Donnell trata de comunicar con De la Quadra para ejecutar las órdenes de Freyre, y atacar conjuntamente a los franceses en Pozo Alcón, sin embargo no es capaz de localizarlo a tiempo. Para colmo de males, no sabe tampoco nada de la caballería a cargo del Brigadier Casimiro Loy, y la echa en falta por miedo a un enfrentamiento con los franceses en el llano de las Cuevas. Firma la carta a Freyre como “Dios guarde a V.S. muchos años. Cuevas de Zújar 8 de agosto de 1811.- A las 9 y media de la noche.- José O´Donnell.- Sr. D. Manuel Freyre.”

Los franceses del general Soult que vienen de Granada y que buscan enfrentarse a Freyre en el Baúl, pasan esa noche del 8 al 9 en Guadix. Los de Godinot que vienen tras de O´Donnell, duermen en Pozo Alcón.

O´Donnell, por su lado, pasa esa noche en Cuevas del Campo, pero intranquilo con la mala posición y situación que la Cuevas le suponen, decide bajar al río al amanecer y cruzarlo: si ha de enfrentarse a franceses, él elegirá el terreno de combate, y lo ideal es evitar los espacios abiertos en los que prima la caballería. Bajo el Jabalcón y con el río y su valle de por medio, podrán resistir mejor y no será tan decisiva la caballería. Deja no obstante una guarnición en las Cuevas para defender el primer ataque francés.

En el amanecer del día 9 de agosto, las tropas de De la Quadra llegan ordenadamente a Castril, y al poco recibe carta fechada en Cuevas del Campo del general O´Donnell. Le informa de su presencia en las Cuevas y le propone hacer una acción conjunta de ataque a los franceses sobre Pozo Alcón ese mismo día 9 por la mañana: está claro que O´Donnell desconoce que De la Quadra está ya muy lejos del Pozo y que la carta le va a llegar demasiado tarde, porque a esas mismas horas, O´Donnell, como hemos dicho, ya ni siquiera está en las Cuevas ni se le ocurre poder atacar a los franceses.
Sus observadores de retaguardia informan a De la Quadra que los franceses no les siguen hacia Castril sino que están avanzando hacia las Cuevas. De la Quadra sabe que el enfrentamiento entre el enemigo y las fuerzas de O´Donnell es inevitable, pero en lugar de cruzar hacia Cuevas en su ayuda, y pillar a los franceses por la espalda, decide desplazarse a Cortes eludiendo el contacto con el enemigo: llegará muy tarde a Cortes, sobre las 11 de la noche de ese día 9, cuando la batalla ya está decidida. De la Quadra se justifica a Freyre: “Déxase fácilmente conocer la imposibilidad de haber llegado a tiempo, viendo que la orden para unirme en la falda de jabalcón, se escribió a las 6 de la mañana de aquel día: 5 leguas de muy mal camino tuvo que andar para llegar a mis manos, y la recibí a las 12 y media, y pues que el ataque fue a esta misma hora, hora en que yo estaba leyendo el oficio a una distancia que no permitió se oyesen los cañonazos de la línea, no hay para que demostrar que no pudo estar en mi mano verificar dicha reunión”. Visto el desenlace de la batalla, y desconociendo la situación de O´Donnell, De la Quadra decide retirarse a Castilléjar, pero tanta debió ser la crítica a su cobardía, que termina su escrito a Freyre con “Me he extendido quizá con demasía en este parte, porque las opiniones vulgares han adquirido en el día una fuerza tan terrible, que con suma facilidad tildan, manchan y destruyen el crédito de los que mandan, sin que baste para conservarle ileso la mayor exactitud, el mayor celo, y aun a veces ni aun la misma fortuna”

El 9 de agosto, a las 9 de la mañana, O´Donnell escribe desde la barca que cruza el río Guardal, (probablemente a la altura de la Cuesta del Campo), y dice a Freyre que ha tratado de comunicar con De la Quadra y que le ha propuesto encuentro en el Cortijo de las Juntas. Le asegura que aunque no contacte con De la Quadra, que aunque no llegue Loy con la Caballería, si los franceses intentan pasar a Baza o Cúllar, les atacará y entorpecerá en la medida que le sea posible. O´Donnell cree haber hecho cuanto ha podido y tratará de retener a los franceses lo máximo posible, confiado en que le salve la caballería de Loy o la marcha por retaguardia francesa de la primera división de De la Quadra. Vanas ilusiones.

O´Donnell se reúne con las fuerzas dejadas bajo el Jabalcón a las órdenes del Mariscal Cruz, al otro lado del río y, juntos, esperan la llegada de los franceses. Concurre a la acción tan sólo la cuarta división, sin la caballería del Brigadier Loy y sin la primera división a las órdenes de De la Quadra. O´Donnell confía en que ambos aparezcan en su ayuda porque no sabe dónde están, pero nosotros sí lo sabemos: Loy está en Benamaurel y De la Quadra camino de Cortes.

Sobre las 10 de la mañana O´Donnell determina su posición bajo el amparo del Jabalcón. Describe como los franceses, dirigidos por Godinot, han debido superar la guarnición de las Cuevas y comienzan a aparecer sobre las crestas de la margen derecha del río: probablemente las que delimitan la rambla de la Cijira. O´Donnell dice “Entre 10 y 11 de la mañana del mismo día 9 fueron rechazadas las avanzadas que dexé en las alturas de la margen derecha del rio, que es vadeable por todas partes, y se presentaron los enemigos a larga distancia en la crestas de dichas alturas, reforzándose de continuo hasta que reunieron toda su fuerza, que según el aviso del general Cuadra contaba de 4000 infantes, 700 caballos y 3 o 4 piezas de artillería de montaña, de que hicieron después muy buen uso”. Los franceses comienzan a castigar la posición de los españoles. O´Donnell se dispone sobre las alturas de la Vega vieja de Zújar, dejando el Jabalcón a su derecha. Deja abajo, en el vado del río, el batallón de Cazadores para sostener a los primeros franceses que intentan cruzarlo. Los cazadores, poco a poco terminan retirándose cuando los franceses les hostigan. Fuertes en esta lucha, los españoles aguantan, “se tomaron las armas con una alegría extraordinaria a los repetidos gritos de viva el rey, viva la patria, que aun en medio de un mortífero fuego resonaron después varia veces”. El fragor de la batalla hace descender río abajo a franceses y españoles, hacia Casablanca. Los franceses, entre el tiroteo cruzan el río. O´Donnell teme desprotegido su flanco izquierdo por ese lado de Casablanca, por lo que coloca allí al Mariscal Cruz para contener el avance, y trata de obligar a los franceses a atacar de frente la línea de O´Donnell. Tras media hora de hostilidades, los franceses apenas han logrado nada, por lo que cambian de estrategia: ascienden por las faldas del Jabalcón, a la derecha de los españoles, con el objeto de envolver a O´Donnell y cortarle la mejor retirada hacia La Granja. Manda entonces O´Donnell los imperiales de Toledo a las faldas del Jabalcón, pero su número resulta insuficiente y es cuando la batalla, hasta ese momento igualada, se vuelca hacia la derrota española.

Son las 3 de la tarde, y asumida la derrota, O´Donnell sólo piensa en salvar el mayor número de hombres posible. Ordena retirada hacia el Jabalcón con dirección a los baños. El Conde de Toreno, cronista de la guerra, dice “…retirándose al principio con buen orden, que se descompuso en breve a gran desdicha…” Ya en la Granja la caballería, la del Brigadier Casimiro Loy, hasta entonces ausente, regresa de Benamaurel y carga contra el enemigo. Sin embargo este no es el oeste americano, y la carga de caballería española no solo no es salvadora, sino que es contundentemente repelida por la superior caballería francesa. No obstante esta envestida es suficiente para distraer al enemigo y dar tiempo a la infantería en retirada. Las tropas alcanzan sin oposición Cúllar, lugar de reunión con el General Freyre, pero O´Donnell se queda en la Granja con la caballería, simulando una expectativa de ataque que evite que los franceses pasen de Zújar a Baza: O´Donnell logra su objetivo, y los franceses excesivamente precavidos, no avanzan hacia Baza.

El 9 a las 5 de la tarde, el general Freyre recibe noticias de O´Donnell de que la cuarta división ha sido batida y vencida. Freyre teme no tener fuerza para resistir a los franceses de su frente, los que venían de Granada comandados por el Mariscal Soult, y teme el ataque de aquellos que han tomado Zújar tras derrotar a O´Donnell, por lo que espera ansioso la noche, y decide la retirada a marchas forzadas “En esta situación esperaba la noche, que llegó muy en breve y a poco más de las 8 empecé a ejecutar el movimiento de retirada del ejército… con un silencio y disciplina digna de admirar, llegó hasta Cúllar, con la felicidad de que subsistiendo en aquella ocasión los franceses en algunas calles de Baza, no interrumpieron la marcha ni de un bagaje” No obstante el general francés Godinot, no aprovechó como hubiera podido la oportunidad de tomar por retaguardia al general Freyre. El Conde de Toreno dice que fue por temor a un ataque de las tropas de De la Quadra, que estaban sin embargo perdidas en Castilléjar, mientras que O´Donnell lo explica como consecuencia de su ingeniosa permanencia en la Granja y sus escaramuzas desde ella.

El 15 de agosto, O´Donnell escribe el relato de la batalla y dice: “acción que si al fin fue desgraciada, lo fue únicamente porque las tropas enemigas eran duplas que las nuestras en aquel punto, pues les ha costado mucha sangre la obstinación con que se defendió el paso del rio Barbata o Guardal, desde las 10 de la mañana que se presentaron los enemigos hasta las 3 de la tarde que consiguieron forzarlo”. Otro cronista, José Muñoz Maldonado, dijo “(O´Donnell) defendió el paso con mayor bizarría, sosteniendo una acción sangrienta y desigual, hasta que precisado a ceder a las fuerzas excesivamente superiores con que cargó el enemigo, emprendió su retirada sostenido por la caballería del Brigadier Loy”

El 20 de agosto, desde Alcantarilla, José O´Donnell recoge el número de muertos, heridos y prisioneros con que finalizó la acción de Zújar: 149 muertos, 247 heridos y 1.125 prisioneros. Entre los prisioneros destaca el capitán del batallón de Cazadores, Carlos (Charles) Clery, perteneciente a una familia francesa de rancio abolengo militar y disconforme con el poder napoleónico. En dos libros de personajes destacables de las milicias francesas aparece su nombre. Tomado prisionero, fue fusilado al día siguiente, 10 de agosto de 1811, por las tropas imperiales napoleónicas, paradójicamente paisanas de él.

La consecuencia inmediata fue la expulsión de los españoles hasta el reino de Murcia donde se vieron encerrados en la cuenca del río Segura. Si bien esta batalla fue perdida, y en todo el relato sólo hablo de españoles en retirada, todos sabemos que aquella guerra la ganaron los españoles… para bien o para mal, quien sabe. Las tierras tomadas en aquella victoria francesa, las tierras en torno al río Guardal o Guadiana Menor o Barbata, las tierras de Cuevas del Campo y Zújar, no serían recuperadas hasta un año más tarde, en la primavera de 1812, con un ejército a las órdenes del mismo general en jefe Manuel Freyre… pero esta ya es otra historia.

La desastrosa acción de Zújar generó responsabilidades entre sus protagonistas. Los franceses, vencedores, reprobaron a su general Godinot por amilanarse, y no sacar adecuado partido a la victoria, Toreno dice “Se restituyó a Sevilla el general francés (Godinot), y reprendido por Soult que ya le quería mal desde la acción de Zújar, por no haber sacado de ella las oportunas ventajas, alborotósele el juicio, y se suicidó en su cama con el fusil de un soldado de su guardia”. Por su lado, los españoles realizaron una sumaria información a instancia de las cortes y Toreno sentencia: “Los comprometidos salieron salvos: con justicia Freire no teniendo culpa de lo sucedido en el Barbate, pues sus órdenes fueron bastante acertadas. No juzgaron lo mismo muchos en cuanto a Don José O´Donnell y a Don Ambrosio de la Cuadra, habiendo el primero empeñado y sostenido malamente una acción, y no cumplido el segundo como quizá pudiera con lo que el general en gefe le había prevenido”

 

Bibliografía:

  1. Cassasola, Juan Bautista. Ensayo histórico sobre la antigüedad, honores y privilegios de la muy noble y leal ciudad de Baza y pueblos de su Abadía. Guadix: Imprenta de D. Pedro Flores, 1855. P. 36-41, 93, 94.
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  1. Eckard, Jean. Recherches historiques et critiques sur versailles: Biographie sommaire des personnes illustres, celebres, remarquables, etc. Versalles: Chez Dufaure, 1834. P. 171.
  1. Gaceta de la Regencia de España e Indias del Martes 17 de septiembre de 1811. Consejo de regencia. 1811, Número 120. Cádiz: Consejo de Regencia, 1811, p. 961-984.
  1. Gómez de Arteche, José. “Capítulo IV, vertiente occidental”. Geografía histórico-militar de España y Portugal. Tomo II. Madrid: Establecimiento tipográfico de Don Francisco de P. Mellado, 1859. P. 538, 539, 555-559.
  1. McQueen, James. “Campaign in Spain, 1812”. En: Narrative of the principal military events during the memorable Campaigns, of 1812, 1813, 1814, in Russia, Germany, Spain, France and America. Glasgow: Sommerville, A. Fullarton, J. Blackie & co. Booksellers.,1814. P. 225.
  1. Muñoz Maldonado, José. “Capítulo II”. En: Historia política y militar de la guerra de la independencia en España contra Napoleón Bonaparte desde 1808 a 1814, tomo III. Madrid: Imprenta de D. José Palacios, 1833. P. 74, 91,92.
  1. Revista Europea. 1876, Número 145. 1876, p. 717-718.
  1. Queipo de Llano Ruiz de Saravía Toreno, José María (Conde de Toreno). “Libro decimosexto”. En: Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, Tomo II. París: Baudry, 1851. P. 1851.
  1. Queipo de Llano Ruiz de Saravía Toreno, José María (Conde de Toreno). “Libro decimosexto”. En: Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, Tomo IV. Madrid: imprenta de Don Tomás Jordán, 1835. P. 229-232.

 

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