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CULTURA

 

Cuevas del Campo y el mundo íbero

© Joaquín Hortal
3 de noviembre de 2007

            Basti (Baza) al sur, Tútugi (Galera) al este, El Forruchu (Villanueva de las Torres) al oeste y Castellones del Ceal (Hinojares) al norte. Estos son los nombres históricos (documentados por historiadores de época clásica) o topónimos de los asentamientos íberos descubiertos y estudiados, en mayor o menor medida, que nos rodean. La parte del término de Cuevas del Campo que está sumergida bajo las aguas del Negratín desde "Las juntas" hasta el muro del embalse a todo el ancho del valle del río, está estratégicamente dispuesta entre estos yacimientos. Bordeado de poblaciones íberas de mayor o menor entidad en todos sus límites, Cuevas del Campo ofrecía en las riberas del Guadiana Menor condiciones excepcionales para un asentamiento íbero en el límite en dos zonas de distinta influencia étnica: bastetanos (sureste peninsular) y oretanos (zona de Jaén). Éste es un asentamiento que no se ha descubierto, que no se ha buscado pero que tiene su versión simétrica en la ribera contraria: la continuación zujareña de la Cuesta del Campo, el camino antiguo de Zujar, pasa próxima a otro yacimiento íbero apenas conocido: el Barranco o Salto del Moro. Del mismo modo, algunos son los testimonios que hablan de restos de una posible necrópolis en los alrededores de Casablanca (tampoco hay bibliografía al respecto y esta es información de oídas). No es por tanto descabellado pensar en un asentamiento íbero por descubrir en Cuevas del Campo.

            Este artículo consta de dos partes: una primera en la que expondremos la situación política de la península entre los siglos VIII y III antes de nuestra era (a.n.e.), y una segunda (que para no aburrir publicaremos más adelante) en que trataremos de reproducir imaginariamente las circunstancias de un asentamiento íbero en la ribera del río Guadiana Menor, en terrenos de la actual Cuevas del Campo. 

            Lo que dicen que ocurrió

            Lo que sigue es una revisión reduccionista de un trozo de historia, cosa que puede llevar a generalizaciones o deducciones falaces, es decir, que parezcan verdaderas pero no lo sean. Hay que leerlo pues, aceptando ese sesgo.
A continuación una tabla sencilla para ubicar la evolución lineal de la historia.

AÑO PENÍNSULA IBÉRICA
1.100 ane Fundación legendaria de Gadir (Cádiz) por fenicios de Tiro
814 ane Fundación de Kart-Hathda (Cartago)
s. VIII ane
Pre-ibérico y Proto-ibérico
Fundación de poblados fenicios en la costa sur de la península. Se establece comercio con comunidades indígenas del interior. Comienza a producirse un fenómeno de concentración aldeana con fines sinérgicos en economía, estrategia…
s. VII-VI ane
Ibérico Antiguo
Construcción de primeras fortificaciones (oppidum). Importación de vino, salazones de pescado y artesanía de Fenicia junto con el uso del torno y la aceptación del ánfora así como la manipulación del hierro y el adobe en arquitectura. Exportación minerales (hierro y cobre) y posiblemente cerveza. Conexión de asentamientos con las producciones de vino de la costa y los excedentes agrícolas del Alto Guadalquivir como el de Barranco del Moro y Canto Tortosa.
Finales VI principios V ane Decadencia ibera. Desaparecen las importaciones griegas y púnicas. Decadencia íbera con abandono de asentamiento como el Barranco del Moro (Zújar) y Canto Tortosa (Gorafe). Desaparecen a favor de centros nucleares fortificados que pasan a gestionar la producción: es el momento de Basti. Solo perviven así los oppida y desaparecen torres, asentamientos en el llano e incluso aldeas.
s. V ane Pericles gobierna Atenas. Resolución de la crisis y nuevos hallazgos de productos importados
s. IV ane
Pleno ibérico
Alejandro Magno domina el mundo. El mundo íbero se articula a través de territorios amplios dominados por un príncipe. La calidad de los productos encontrados en Cerro Cepero sugieren gran poder adquisitivo en el oppidum bastetano.
s. III ane Los Barca (la familia de Aníbal el cartaginés) llegan a la península y fundan Kart-Hathda Hathda (CartagoNova: actual Cartagena). El alto Guadalquivir se somete a Cartago. En el 219 a.n.e Aníbal toma Sagunto y se inicia la Segunda Guerra Púnica. Los Barca posiblemente buscan mercenarios entre los oppida íberos para arreciar su ejército.
s. II-I ane Derrotado Aníbal en Zama, Roma emprende la conquista de la península que no culminará hasta el 27 ane, en tiempos ya de Octavio Augusto. Posiblemente esto genera escasos cambios en la estructura del oppidum, pero se observa una aculturación incipiente: las costumbres romanas arraigan velozmente.

En términos generales, en la península en este periodo de tiempo predominan dos culturas de distinto origen: Celtas, de influencia europea, e Íberos, de influencia mediterránea. Nuestra zona es plenamente íbera y en ellos nos vamos a centrar, pero para marcar las diferencias de unos y otros, podemos recurrir a una fuente de la época: Polibio describió los mercenarios celtas e íberos del ejercito de Aníbal, y destacó el contraste entre los refinados vestidos de lino teñido de los íberos, y las toscas pieles de oveja y mantos de lana de los celtas.

Bajo el término Íbero se reúnen diversos pueblos coetáneos en la península ibérica: turdetanos, carpetanos, contestanos, edetanos, ilergetas, oretanos, bastetanos… Son pueblos distintos que en ningún momento constituyeron un todo cultural y mucho menos político: ni entre ellos ni dentro de ellos. Si bien las evidencias arqueológicas del mundo íbero se hunden en la oscuridad de la historia, es desde el primer milenio a.n.e que se aprecia una cultura íbera (con todos las precauciones mencionadas respecto a generalizar) a través del contacto colonizador-comerciante fenicio y griego. De un modo simplista, podemos concluir que los íberos son los múltiples pueblos indígenas de una parte de la península ibérica articulados por una misma lengua y por el contacto con civilizaciones colonizadoras del Mediterráneo oriental: griegos y fenicios. Quizá lo único que tienen en común estos pueblos, no es más que lo que les aportan fenicios y griegos. Es difícil dar a estas etnias (oretanos, bastetanos…) límites de su asiento geográfico porque como hemos dicho, no existía organización política que vertebrase regiones extensas. Es posible que la organización política más extensa no pasase de una ciudad con sus aldeas satélites. En nuestra zona, se suele hablar de una Alta Andalucía y un Sudeste peninsular donde asentarían oretanos (actual provincia de Jaén) y bastetanos (su localización es discutida según la fuente consultada: desde la provincia de Granada y norte de Almería según unos, hasta la inclusión del sur levantino según otros). Pero insisto, sin que esto signifique que la Bastetania fuese una unidad política. Bastetania es el término dado por Roma a la etnia que habitaba esta zona. Alguna fuente sugiere que esa denominación, originada posible pero no definitivamente en Basti (Baza), definía un territorio tan extenso porque desde el punto de vista cultural era poco interesante o hermético para el historiador romano, y no se detuvo a clasificar diferencias. Quizás esas diferencias le habrían obligado a clasificar cientos de poblados. De hecho, el termino Basti no tiene mención histórica alguna hasta el s. III d.n.e en el itinerario Antonino, y no parece por su tamaño, que el asentamiento de Cerro Cepero fuese capital de ninguna región. Por decirlo de otra manera, es como si un estadounidense sin mucho interés por la zona llega a La Colonia, pregunta como se llaman los de allí y decide que por la similitud que aprecia, todos los habitantes de Granada, Almería y Murcia son Los Colonieros

            Como hemos dicho la lengua íbera es un elemento vertebrador de los distintos pueblos íberos. Esta lengua aun hoy no se ha podido descifrar pese a la existencia de textos bilingües como son los presentes en monedas romanas de la época. El alfabeto consta de 28-29 signos y sí se le ha podido asignar un valor fonético a cada uno, es decir, sabemos pronunciar la lengua, pero no la podemos traducir. Su origen no es indoeuropeo, como el de todas las lenguas actuales de Europa a excepción del Vascuence, y quizá en esta excepción es en la que se basan algunos para atribuir origen íbero al vascuence. Atribución por el momento sin mucha ciencia que la ampare. Había diferencias territoriales en la lengua: una forma levantina, otra del sureste o grecoíbera (por presentar signos griegos) y la forma meridional de nuestra zona, que se escribía de derecha a izquierda. A continuación, representación de los signos íberos meridionales y una moneda también de la región meridional. 

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Ejemplo de escritura Ejemplo de moneda

La evolución íbera y su liviana unidad cultural, como hemos visto, estuvo vinculada a los intereses comerciales de fenicios y griegos. Los fenicios, entre otras colonias por todo el Mediterraneo, fundaron Kart-Hathda (ciudad nueva) conocida por los romanos como Cartago. Con la decadencia fenicia, Cartago se hace cargo de las colonias occidentales, entre ellas las de la península ibérica. En el siglo III, las luchas entre romanos y cartagineses por la hegemonía mundial tendrán a las tierras peninsulares como campo de batalla. El temible ejercito de Aníbal que cruzaría los Pirineos y los Alpes con elefantes (posiblemente ninguno llegó) y que habría de estar casi 15 años guerreando sin ser derrotado por los alrededores de la mismísima Roma, se nutrió abundantemente de soldados mercenarios íberos. Posiblemente también de bastetanos. Fueron famosos por su puntería los honderos de Baleares. El general romano Escipión los definió tal que: “No son más que bandidos, que si algún valor tienen para devastar los campos vecinos, incendiar poblados y robar el ganado, nada valen en cambio en el ejercito ni en un combate regular. Luchan más confiando en la huida que en sus propias armas”. Usaban dos armas peculiares: la Falárica, una jabalina con pez prendida en la punta que al clavarse en el escudo del enemigo y quemarlo, obligaba a abandonarlo; y la Falcata, espada con filo y punta. La guerra también supuso una forma de unión íbera, y fueron algunos los casos de confederación de ejércitos bajo el mando de un caudillo.

             De forma general podemos definir la sociedad íbera como una aristocracia rígida. En el s. VI a.n.e se aprecia un cambio social con el paso de un predominio de las relaciones de parentesco a un predominio de las relaciones sociales de clases. El poder de la aristocracia recae en el control de las producciones minera, ganadera y agrícola, así como en el poder militar. La mayoría de la población está sometida a un sistema de servidumbre clientelar que alcanza su cenit en el s V a.n.e. Hay, no obstante, formas de gobierno monárquicas en las que se nombra un señor de la ciudad y su zona de influencia (reyezuelo).

Reyezuelos + Aristocracia  
  Terratenientes + Ganaderos + Dueños de minas
Pequeños propietarios + Artesanos + comerciantes
Peones dependientes (del campo y la mina): constituyen la gran masa clientelar
Esclavos (escasos: la íbera, a diferencia de la romana o la griega, no fue una sociedad esclavista)

            Los asentamientos íberos se clasifican según tamaño e importancia. Podemos guiarnos por el siguiente esquema:

Oppidum
Ciudades fortificadas con formas complejas de urbanización. Según se aprecia en el oppidum de Puente Tablas, la urbanización era en manzanas con una zona de residencia aristocrática.
Necrópolis: espacio funerario del oppidum. En Galera, el término Tutugi se utiliza para la necrópolis, puesto que el oppidum se descubrió después.
Como dijimos antes, el oppidum quizá sea la forma política más compleja que alcanza el mundo íbero.
Torres
Construcción con carácter estratégico, para control del territorio de un oppidum.
Aldeas
De pequeño tamaño: 0.5 a 1 Ha. No tienen importancia en el control territorial
Asentamientos en el llano
Reducidas dimensiones también. No están fortificadas y tienen relación con el sector agrícola. Apenas 1.000 m2. Disposición típica en el valle de los ríos. Podría ser la forma de asentamiento que hallaríamos en Cuevas del Campo.

Hasta aquí la introducción. Como vemos, la verdad histórica de los íberos se nos resbala por entre la incertidumbre. Es difícil no engañarnos en las afirmaciones y hay poco rigor en los “quizá” utilizados. Pronto una segunda parte más imaginativa.

 

Bibliografía utilizada

1. Andrés M Adroher. Principales tipos de Yacimientos ibéricos. Antonio Correa. Baza: Asociación Estudios de Arqueología Bastetana, consultado [ref 3 de noviembre de 2007]. Disponible en web: http://www.ceab.es/el-mundo-iberico-en-la-provincia-de-granada/principales-tipos-de-yacimientos-ibericos.html
2. Anónimo. Orígenes de mundo ibérico: la influencia fenicia. Baza: Asociación Estudios de Arqueología Bastetana, consultado [ref 3 de noviembre de 2007]. Disponible en web: http://www.ceab.es/el-mundo-iberico-en-la-provincia-de-granada/origenes-del-mundo-iberico-la-influencia-fenicia-2.html
3. Anónimo. Grandes potencias se disputan iberia. Madrid: Universidad Carlos III, consultado [ref 1 de mayo de 2007, no útil actualmente]. Disponible con anterioridad en: http://www.uc3m.es/uc3m/gral/ES/ESHU/orig-esp/LosOrigenesDeLosEspanoles/Curso/Capitulo000335/Punto0000703/TEMAIIIIBEROS.htm
  

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