Quillotro
CULTURA

 

Mil calles llevan hacia ti

© Joaquín Hortal
2 de junio de 2007

     Fue en Baza, en fiestas, en la Alcazaba, ya de noche. Tendría diez u once años. Recuerdo mucha gente y un escenario muy lejano que apenas podía ver. Era el primer concierto al que iba. Unos meses antes, en "el mercado del Pozo", me habían comprado en uno de esos puestos piratas de entonces una cinta con carátula fotocopiada. Escuché cada canción cientos de veces, y escribí las letras hasta memorizarlas: me sabía todas las canciones. De hecho, nunca después he vuelto a tener una relación tan intensa con un disco de música. En el escenario tocaba La Guardia. Los mimbres estaban puestos para que este fuese un momento imborrable.

      Hace poco más de un mes me comentaron la posibilidad de que vinieran la pueblo. Sentí algo parecido a la nostalgia, como cuando te comentan algo que olvidaste hace tiempo, que fue importante, pero que ahora incluso te avergüenza un poco. En realidad no me ilusionó en exceso, más cuando el éxito actual de la banda esta vinculado a esa inacabable serie de Canal Sur. Además trabajaba el día siguiente al concierto y me planteé no acudir.

     ... y se que tengo que elegir...

     El pasado sábado 19 de mayo, cuando las fiestas de San Isidro ya tocaban agonía, ese recuerdo imborrable se hizo tan vívido como aquel día. Se repitieron las sensaciones de aquella noche. Sobre las diez compré la entrada pero todo estaba aún vacío. Ya tarde, casi a las once, entré en los Aljibes. El aforo muy holgero, aunque se fue completando (¿por qué siempre llegamos tarde a los conciertos?)... se apagaron las luces y se iluminó el escenario: La Guardia estaba en Cuevas del Campo.

      ... mil calles llevan hacia ti...

     Cantaron y canté el disco de mi infancia, tocaron canciones nuevas que me sonaron tan frescas como hace 20 años, y sí, también cantaron la de Arrayán (y dos veces). Rockers trasnochados de toda la comarca, otros más formales pero nostálgicos de la movida que mascullaron las letras mientras agitaban levemente los pies, niños que solo querían "la de arrayán". Y luego los que como yo, la movida nos cogió muy niños, pero La Guardia fue nuestro primer descubrimiento musical aunque no supiéramos que sonaban Country ni que este tipo de bandas estaban a punto de extinguirse en la España de esos últimos años 80. El Salón sonó mejor que nunca, el público cantamos tanto como los cantantes. Desde arriba ellos debieron disfrutar tanto como nosotros porque fuimos un público entregado y nada exigente.

     Los recuerdos de infancia quedan ahí para siempre y se resisten incluso a la demencia. A mi edad empieza a ser difícil que algo pueda quedar en la memoria para siempre; la euforia de este segundo descubrimiento de La Guardia sé que sí lo estará.

    ...que camino he de seguir.

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