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CUEVAS AL DÍA

 

Servicio importante

10 de enero de 1900
Artículo original en el Defensor de Granada

La Guardia civil de Baza ha realizado un servicio importante la noche del 5 del actual durante la cual se cometió un robo en aquella ciudad.

Interesantes son los detalles que se nos han facilitado acerca del hecho.

Serían las siete de la noche del referido día, cuando una mujer que pasaba junto a la cas que en la localidad mencionada habita Francisco Belmonte, conocido por Rebuscos, oyó ruido extraño como de lucha dentro de la morada de Belmonte.

Inmediatamente acudió la mujer al cuartel de la benemérita y allí dio conocimiento de sus sospechas.

El sargento comandante del puesto, D. José Romero Martínez, ordenó a los guardias José Hernández García y Cayetano Pleguezuelo Soto que se dirigiesen a la citada casa.

Al llegar al domicilio de Belmonte, la pareja encontró entornada la puerta de la calle, viendo al dueño que presentaba algunas heridas en los labios y en la parte anterior del cuello.

Francisco Belmonte manifestó a los guardias que dos individiuos acababan de robarle violentamente mil pesetas y varias alhajas y ellos eran los autores de las heridas que tenía.

La pareja emprendió rápidamente la persecución de los bandidos, uno de los cuales huía por la calle del Chorrillo y el otro por la de la Caba Alta y caños Dorados; en vista de lo cual, cada uno de los guaridas siguió la pista a cada uno de los criminales, con el auxilio del sargento y del guardia Custodio Roldán.

A poco rato, logróse la captura de uno de los ladrones, llamado Nicanor González, natural de Trives, Orense.

El cómplice de éste, alcanzado por el guardia Pleguezuelo, quiso vender cara su captura y entre guardia y bandido se entabló una lucha brazo a brazo.

Ambos cayeron rodando por el suelo y Pleguezuelo viendose en inminente peligro empuñó la bayoneta con la que acometió al ladrón, infiriendole tres heridas en la cabeza.

El criminal, ante la actitud enérgica del guardia, entregóse a este, siendo reducido a presión.

El capitan de la línea D. Alejandro E. Rubio dirigióse enseguida a la casa de Belmonte para practicar las averiguaciones necesarias.

De estas resultó lo siguiente:

Antonio Montoya Expósito, de Pozo Alcón (Jaén), alpargatero de oficio, iba a Linares pocos días antes con objeto de buscar trabajo.

Llegado Montoya a Jódar, encontróse con Nicanor González, afilador, y ambos concernaron el robo de referencia, aprovechando la circunstancia de ser Montoya bastante amigo de Francisco Belmonte.

Emprendieron lo dos la marcha hacia Baza y en Freila compraron una faca, pues no tenían armas.

Una vez en Baza, a donde llegaron a las seis de la tarde del dia 5, llamaron a la puerta del domicilio de Belmonte, y al abrir este, le preguntaron que iba a darles de comer.

Invitólos Belmonte a entrar y ya sentados junto a la chimenea, arrojandose Montoya y González sobre Francisco, al cual sujetaron, amenazandole con la faca y le taparon la boca con un pañuelo, infringiéndole además las heridas de que hemos hecho mención anteriormente.

Montoya penetró en la habitación en que habia un arca pequeña, de la que sacó un talego lleno de monedas de cinco pesetas, cuatro pulseras de plata y medio aderezo de oro.

Montoya entregó a su complice algunas monedas y, en aquel momento, apercibidos los ladrones de la próxima llegada de la Guardia civil, huyeron precipitadamente.

El médico forense curó las heridas a Francisco Belmonte y al Montoya. Este ingresó después en la carcel a disposición del juzgado del partido.

Al ser detenido Nicanor Gonzalez se le ocuparon 190 pesetas de plata, que llevaba envueltas en un pañuelo.

González manifestó que las alhajas robadas las habia arrojado en su huida por el trayecto, encontrandolas efectivamente la benemérita entre el barro de las calles.

En la habitación donde se perpetró el robo había diseminadas por el suelo ochentticinco pesetas y un talego con 260 reales en calderilla.

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