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CUEVAS AL DÍA

 

El temporal deja en la calle a medio centenar de familias

20 de febrero de 2010
Artículo original en granadahoy.com

Está prolongándose tanto el temporal que se corre el riesgo de caer en la banalización, en minimizar sus efectos. Como terminó por considerarse una patera más la que llegaba destrozada a la costa, y tras ella los cadáveres de sus ocupantes. Acabó siendo una más y no un drama colectivo, decenas de familias rotas, dolor infinito.

Los daños del temporal, menos mal, no son tan graves. Se llevó por delante una vida en Valderrubio, en lo que supuso su efecto más letal. Pero, aparte eso, ha dejado, sigue dejando, un reguero de daños en la provincia. Casas que se rasgan, que se inundan, que se vienen abajo dejando a sus ocupantes en la calle. A estas alturas ya no cabe hablar de casos aislados. La catástrofe se generaliza.

El drama, que a estas alturas ya ha visitado a casi todos los pueblos de la provincia en mayor o menor medida, parece haberse instalado en los últimos días en la comarca de Guadix. En un corto radio de unos 15 kilómetros de paisaje troglodítico lo que domina es el miedo, la inseguridad, la desesperación. Los vecinos ya se han acostumbrado a no dormir. Cada día ven el panorama y se temen lo peor.

Ayer, en Purullena, veinte casas cueva se derrumbaron parcialmente por las grietas causadas por la lluvia. Las filtraciones han provocado socavones en las calles y dejado al descubierto casas cueva antiquísimas sobre las que se construyó el pueblo. Otras cuevas, hoy habitadas, amenazan con derrumbarse también. El Ayuntamiento ya ha solicitado la demolición de una de ellas y ha pedido la declaración de zona de emergencia (antes zona catastrófica) para el municipio. 

Sin salir de Purullena, el colegio del anejo de El Bejarín tuvo que ser desalojado tras el desmoronamiento de un cerro y para, según contó el alcalde, José Luis García Rufino, "evitar males mayores". También se echó el candado en el colegio rural Federico García Lorca, y varias familias que viven en las cercanías tuvieron que dejar sus casas. 

En Cortes y Graena, lugar donde la lluvia ya se cebó hace sólo unos días, siete familias todavía no han podido volver a sus casas porque hay riesgo de que se derrumben. Alrededor de setenta casas cueva se han visto afectadas por el temporal.

Asimismo, se han producido desprendimientos en núcleos cercanos como Beas de Guadix, El Marchal o Belerda. Y una vivienda de Guadix, donde residía un matrimonio mayor, se vino abajo sin causar daños personales. 

El Ayuntamiento también pedirá la declaración de zona de emergencia, pero mientras eso se produce, la Diputación ya ha acordado adelantar 2,3 millones de euros para actuar en casas cueva de 22 municipios de la provincia que han quedado afectadas desde que comenzaron las lluvias, el 15 de diciembre. Los pueblos y pedanías donde se han producido este tipo de incidentes y para los que se destina la citada cantidad son: Beas de Guadix, Benalúa, Benamaurel, Caniles, Castilléjar, Cortes de Baza, Cortes y Graena, Cuevas del Campo, Cúllar, Dehesas de Guadix, Fonelas, Freila, Galera, Gor, Gorafe, Huéscar, Marchal, Orce, Purullena, Valle de Zalabí, Villanueva de las Torres y Zújar.

Suma y sigue: la lluvia provocó la caída del falso techo de escayola del consultorio médico de Los Carlos, una pedanía de Lújar, en el litoral. Los habitantes de ese núcleo poblacional están siendo atendidos en un local provisional que ha cedido el Ayuntamiento. 

Y también en la Costa, los bomberos se preparan para lo que pueda pasar este fin de semana. Por lo pronto ya ha habido inundaciones en los barrios motrileños de Varadero y Santa Adela e incidencias en Playa Granada y Playa Poniente. 

Con todo, el suceso más aparatoso de la jornada fue el que se produjo en Gójar, en el Área Metropolitana de Granada, donde una guardería y 15 viviendas tuvieron que ser desalojadas después de que se produjera un escape de gas en un depósito. Ese escape no habría tenido lugar de no ser por culpa de un desprendimiento de tierras.

No hubo víctimas. Restos de la ladera derruida cayeron sobre la terraza de una casa y sobre los depósitos de gas y agua. Por precaución se procedió a desalojar la guardería cercana, donde en ese momento había siete niños. En cuanto a las 15 viviendas afectadas, la mayoría de sus ocupantes pudo regresar horas después.

Sigue sin hacerlo una familia de Montefrío, para la que los vecinos recaudan dinero. Y todo este recuento no incluye, por supuesto, los numerosísimos daños materiales: coches, muebles y demás posesiones, algunas de valor fácilmente cuantificable y otras, de esas que las han acompañado toda la vida, que forman parte de uno y que no se pueden tasar.

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